El deterioro crítico de aproximadamente 30 kilómetros en la vía San Plácido-Pichincha ha transformado este corredor estratégico de Manabí en un escenario de riesgo constante para transportistas y comuneros. Durante los últimos dos años, la ausencia de mantenimiento técnico ha permitido que baches profundos y nubes de polvo asfixiantes dicten el ritmo de un trayecto donde la seguridad vial ha pasado a segundo plano frente a la urgencia de evitar daños mecánicos severos.
El costo de transitar por el abismo
En la vía San Plácido-Pichincha hay una historia que se repite a diario. Los cientos de vehículos que usan este tramo vial tienen que sortear entre su vida y la integridad de su vehículo. Cerca del kilómetro 97, en la entrada a Riochico, predomina de un lado un hueco de gran diámetro y, del otro, un límite donde la tierra ha cedido hacia un barranco profundo.
Jaime Medranda, quien vive sobre esta carretera, señala que a todas horas se escuchan los golpes de los vehículos al caer. La situación se intensifica durante la noche, cuando el deterioro es menos perceptible. "Es un horrendo hueco. A diario esos carritos 'plantan' ahí a cambiar llantas porque el golpe que se escucha es fatal; yo brinco del susto durmiendo", relata Medranda.
El peligro no es solo mecánico: "Hubo un finado hace días; un carro se fue barranco abajo tratando de esquivar el bache".
El escenario es casi inevitable. Al menos 10 vehículos diarios se detienen forzosamente para cambiar neumáticos atrofiados por el impacto. Medranda, convertido en un auxiliar improvisado, añade: "Todo el tiempo pasa. Yo en lo que puedo trato de ayudarles con una llave o un taco de madera cuando no cargan herramientas".
La encrucijada del conductor: ¿Llantas o vida?
Quienes transitan la ruta enfrentan decisiones de fracciones de segundo. Joaquín García, quien viajaba desde Manta hacia El Empalme, vivió el colapso en primera persona tras reventar sus neumáticos.
"En una curva hay un tramo perdido y unos señores huecos donde casi no cabe la llanta. No sabía para dónde coger, pero tuve que sacrificar la llanta para no irme al barranco"
Joaquín García, conductor.
Para los profesionales del volante, la vía ha dejado de ser una ruta de trabajo para convertirse en una pérdida económica. Andrés García, transportista de la zona, afirma que el estado de la carretera es "terrible" y afecta directamente al sustento familiar.
"Ya no es negocio; los carros se dañan completamente. Lo que más sufre es el tren delantero, los platos y las rótulas. Me ha tocado llamar a la grúa y llevarme el carro así porque es imposible seguir"
Andrés García, transportista.
Gastos acumulados por usuario
El impacto económico se intensifica para quienes usan la vía con frecuencia. Wilson Rodríguez, quien viaja semanalmente, detalla los costos por trayecto:
- Cambio de llanta: $120
- Reparación de tren delantero: $50
- Gasto total por viaje: $170
"Cada semana tengo que llevar el carro al taller", explica. Su movilidad no es opcional: "Tengo una finca y familia aquí, tengo que viajar".
La inseguridad también acecha en los tramos más lentos. Rodriguez indicó que: "Voy con nervios; en cualquier rato que uno va despacio por los huecos, lo pueden cerrar y le roban el carro. Estamos muy mal, esto tiene que cambiar rápido", sentencia.
| Rubro de Afectación | Detalle Técnico | Costo Estimado |
|---|---|---|
| Reparación básica | Parche de llanta por impacto | $2.00 - $5.00 |
| Reposición de Aro | Cambio de aro usado (según rin) | $30.00 - $40.00 |
| Neumático Nuevo | Reposición por explosión de caucho | $120.00 - $150.00 |
| Tren Delantero | Ajuste de suspensión y platos | $50.00 - $70.00 |
| Pérdida por Viaje | Gasto promedio por incidente grave | $170.00 o más |
Afectación a moradores y actividades locales
El deterioro vial no solo afecta a quienes transitan, también a quienes viven junto a la carretera. Jorge Bravo, propietario de un comedor en el kilómetro 90, señala que el polvo es constante. "Los clientes no pueden comer tranquilos por el polvo", indica.
Señala que además, la nube de tierra no solo ahuyenta a los clientes, también enferma a su familia.
"Los clientes se sienten mal porque el polvo no les deja alimentarse. A mi nietecita le dio gripe por esto; el polvo lo absorbe todo en la casa"
lamenta Jorge Bravo morador del kilómetro 90 en la vía San Plácido - Pichincha
El flujo vehicular incrementa la exposición. Según su estimación:
- Tránsito diario regular: entre 500 y 600 vehículos
- En feriados: entre 2.000 y 3.000 vehículos
El problema varía según la temporada. En invierno, la humedad afecta el funcionamiento de los motores. "Se mojan las bujías y los carros se quedan", explica. En verano, el polvo invade viviendas y negocios.
Intervención en marcha: ¿Solución o paliativo?
Desde la semana pasada, maquinaria del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MIT) ha comenzado a operar cerca del kilómetro 90. Los trabajos consisten en la reconformación vial y el retiro de la carpeta asfáltica dañada para eliminar los desniveles más peligrosos. Según datos oficiales, se busca intervenir los 12 kilómetros más críticos entre San Plácido y San Sebastián.
Hasta el momento se han avanzado tres kilómetros, pero la comunidad observa con cautela. Bárbara Marcillo, moradora del sector Los Colorados, menciona que aunque han quitado el pavimento viejo, el peligro persiste por la velocidad de los conductores. "Tengo que pensarlo mil veces para salir porque me da miedo. Esos carros vienen a toda velocidad y no respetan baches ni nada", afirma mientras señala el polvo que ahora cubre la ruta.
Las acciones incluyen el retiro de la carpeta asfáltica deteriorada y la nivelación del terreno. Sin embargo, moradores indican que los trabajos aún no alcanzan todos los sectores críticos.
Marcillo señala que la maquinaria ha estado activa en ciertos puntos, pero no de forma continua. "La semana pasada trabajaron, esta semana no han estado", afirma.
La intervención estatal representa una esperanza para los usuarios de esta vía que conecta centros productivos clave, aunque el daño acumulado de ruta exige una solución definitiva que devuelva la seguridad a una de las arterias más importantes de la provincia.
Proyección
La vía San Plácido-Pichincha es un eje de conexión utilizado por transporte liviano, pesado y turístico, especialmente por su cercanía con rutas que conectan hacia Manta y otras zonas productivas.
El deterioro acumulado, sumado al alto flujo vehicular, incrementa el desgaste de la infraestructura y los costos asociados para los usuarios. Mientras avanzan los trabajos de intervención, el tránsito continúa bajo condiciones que obligan a reducir la velocidad, aumentar la precaución y asumir gastos adicionales.
En este tramo, la movilidad no solo depende del destino, sino de la capacidad de evitar un hueco más.