El 16A dejó lecciones grandes para el sector de la construcción, pero los errores aún se podrían estar cometiendo.

Leandro Briones, expresidente de la Cámara de la Construcción de Portoviejo y de la Federación Ecuatoriana de Cámaras de la Construcción de Ecuador, da detalles sobre las fallas que se detectaron en las edificaciones que colapsaron en el terremoto de 2016.

¿Cuáles fueron las principales fallas que se detectaron en las construcciones, después del terremoto?

Luego del 16 de abril de 2016, salí con otros técnicos a hacer un recorrido para inspeccionar lo sucedido en Portoviejo y otros sectores de Manabí, como Manta, San Vicente, Canoa, Pedernales, Bahía. Todos estos sitios presentaban las mismas condiciones. 

¿Cuáles eran?

Primero, la falta de respeto por la normativa técnica. Dos, la mala utilización al momento de conseguir el fraguado del hormigón, el uso de materiales. Tres, esto generó una disminución acelerada de la vida útil del acero. Cuatro, malos cambios en el suelo.

Las fallas que ocurrieron, fueron fallas que, lamentablemente, el ser humano olvida con el paso del tiempo. 

¿Si vuelve a ocurrir un terremoto, estamos preparados?

Creería que después del 16 de abril, algunos municipios fortalecieron sus normativas técnicas y sus exigencias, pero no todos. Portoviejo aumentó las exigencias técnicas. En Manta, también, pero ahora habría que ver si esas exigencias técnicas no se quedaron solo en el papeles; si se hizo el debido seguimiento a las construcciones y edificaciones.

Creería que en gran parte de Manabí se sigue construyendo de forma empírica. Tal vez no en las ciudades, pero sí en las zonas rurales.

¿Qué otras fallas se detectaron en las construcciones?

Dentro de las fallas que pudimos encontrar, es lo que como estudiantes universitarios nos enseñaron, que es la debida separación entre un edificio y otro contiguo. La falta de obedecer una fórmula que es la distancia que debe existir entre ambos; se calcula dividiendo la altura del edificio más alto entre 100, para obtener en centímetros la distancia que debe haber entre un edificio y otro. 

¿Esto ocurrió mucho en el terremoto? 

Lo que ocurrió, es que muchísimas edificaciones, antes del 16 de abril, se construyeron mediante contrato directo entre el propietario muchas veces maestros constructores, por economizar material, muchas veces por desconocimiento de las normativa técnica se incumplieron estas normas. 

Usted mencionó que algunos municipios fortalecieron sus normativas. ¿Las nuevas construcciones ya no estarían cometiendo estos errores?

 Por lo menos en la documentación, sí. Desconozco si el municipio cuenta con la capacidad y el personal suficiente para supervisar los procesos de construcción en cada uno de los proyectos que se ejecutan. Pero al menos, la documentación que se exige en el municipio, el control de que los planos de construcción o estructurales cuenten con la capacidad sísmica necesaria, eso sí. 

¿El nivel freático del suelo en Portoviejo también tiene efectos negativos para la construcción? 

Por supuesto que sí. Si no se tiene control. Si excavamos en Portoviejo, encontramos agua a 1,50 metros de profundidad. Nuestros suelos son eminentemente agrícolas. ¿Qué significa eso? Que necesitamos hacer cimentaciones profundas, la colocación de pilotes.

Por eso vemos en Portoviejo, en la construcción del edificio de la Plaza Memorial, que se utilizan pilotes. En el nuevo edificio, el administrativo del IESS, también se utilizan pilotes. Es necesario que los edificios de más de cuatro plantas, o incluso de más de tres, cuenten con consideraciones especiales para su cimentación.

¿Y para las construcciones de dos pisos o menos, que se requieren?

Necesitamos un buen cambio de suelo y una cimentación apropiada. Sí, superficial, pero con lo que se llaman plintos corridos.

Si ocurre un nuevo terremoto, ¿cree que los daños serán los mismos que en 2016 en Portoviejo? 

No debería ser así. Frente a lo que hoy vemos, por lo menos, la construcción que teníamos antes, el centro comercial, y vimos históricamente su demolición, no vimos pilotes en el edificio. Todos los edificios que se cayeron no tenían pilotes, no tuvieron la precaución ni el cumplimiento a la normativa técnica.

¿Qué edificaciones tendrían riesgo?

Posiblemente los edificios antiguos. Me pregunto qué ha pasado con el edificio, por ejemplo, del Mutualista Manabí. Ese edificio tuvo algunos daños. Desconozco si el municipio realizó las verificaciones técnicas. 

¿Qué lecciones considera importantes en estos diez años del terremoto, en lo que respecta a la construcción? 

Sin duda, creo que, sobre todo para los técnicos, entender que la naturaleza puede tener una fuerza devastadora y que la obediencia técnica  que se manifiesta en los libros, no es más que el resultado de la experiencia acumulada a lo largo de los años.

Experiencias como el terremoto, el gran terremoto de México en 1985, dejaron enseñanzas y lecciones básicas. Por ejemplo, ¿cuál debe ser el ángulo de doblado de los ganchos de los estribos? Algo tan sencillo como eso.

Al no respetarse el doblado de un gancho, o algo tan básico como la separación de un estribo puede generar un problema. Los técnicos tenemos un ejemplo de lo que no se debe hacer, en función de los errores que se encontraron luego 16A.