El sector de la construcción, pilar de la reactivación económica de Manta, se encuentra en un proceso de formalización y tecnificación que busca elevar los estándares de calidad y asegurar la participación del talento local. En un esfuerzo liderado por el gremio, se ha puesto en marcha un ambicioso programa de capacitación para certificar a miles de trabajadores, contrarrestando la percepción de que la ciudad carece de mano de obra calificada.

Durante una rueda de prensa, la directiva del Gremio de la Construcción, encabezada por su presidente, Carlos Ochoa Palau, y la vicepresidenta, Carmen Reina Cedeño, expuso un plan centrado en cinco ejes, destacando el papel del gremio en los derechos de localidad y la iniciativa de crear una asociación de albañiles.

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Miembros del gremio de la construcción de Manta. - El Diario

La Escuela de Formación como Centro Estratégico

El núcleo de la construcción de Manta ha enfatizado sus esfuerzos en la preparación y certificación de la mano de obra calificada, incluyendo áreas como albañilería, plomería y soldadura. Esta labor ha sido emprendida principalmente con recursos propios durante casi cuatro años, debido a la "muy poca" ayuda de opciones públicas y privadas para un propósito que beneficia a toda la ciudad.

Carmen Reina Cedeño, vicepresidenta del gremio, explicó que el esfuerzo se concentra en contrarrestar una problemática recurrente: "La gente viene a construir y dice traemos personal de la sierra, porque Manta no hay. Traemos personal de Guayaquil o de otras provincias". Incluso, los inversionistas extranjeros terminan contratando personal foráneo bajo la suposición de que el talento local no está calificado.

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Trabajadores en una construcción de Manta. - El Diario

Por ello la meta del gremio es ambiciosa: capacitar a alrededor de 9.000 personas que necesitan esta preparación y certificación. Hasta la fecha, se han capacitado cerca de 500 personas en diferentes áreas. Las certificaciones y actualizaciones de conocimiento se logran a través de profesionales dentro del gremio y alianzas con instituciones como el Instituto de la Luis Arboleda Martínez y la empresa privada, como Metalhierro y Zuridist. Reyna sostuvo que este proceso no es inmediato; para alcanzar la cifra de 9.000 maestros, se necesitarían "por lo menos un par de años", requiriendo de la "conciencia de cada persona de querer ser mejor y tener una preparación técnica".

El derecho de localidad 

El gremio exige un mayor compromiso con la mano de obra local, argumentando que la facturación del sector en Manta supera los 200 millones de dólares. Ochoa criticó que, si bien se han dado facilidades a los inversionistas que llegan a la ciudad, no se les exige priorizar lo local, lo que consideran "lo más importante".

El porcentaje de apoyo local, que era de un 20% en administraciones anteriores, ha subido a un 40%. Sin embargo, la dirigencia gremial apunta a ejemplos como Portoviejo, donde el aporte local (profesionales, proveedores de materiales, logística y transporte) se exige en un 70-30%. Se mencionó que allá, por ejemplo, se revisa los registros de profesionales para asegurar que se cumpla con el aporte local, demostrando que la exigencia es posible.

El bajo porcentaje de contratación local se debe a la persistente percepción de que se está "minimizado" el talento local y que "no hay buena calidad", lo que afecta a oficios tradicionales como los soldadores, acotó el profesional.

La voz de la fuerza laboral

En medio de este debate, la situación de los trabajadores de base subraya la urgencia de estas capacitaciones y oportunidades. Fernando Alvarado, maestro constructor con 23 años de experiencia empírica, comentó que su salario oscila entre $30 y $35 diarios por 8 horas de trabajo. Pero hoy su principal necesidad, y la de muchos colegas, es tener oportunidades laborales y capacitación.

Alvarado también indicó que en áreas especializadas, como la soldadura, la mano de obra viene de otras ciudades porque los locales no siempre cuentan con la certificación requerida, de allí la necesidad de que todos se capaciten y certifiquen, expresó.

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Fernando Alvarado, maestro constructor. - El Diario

La lucha por la certificación

Por ahora, el gremio representado por Ochoa busca formalizar a estos trabajadores impulsando la creación de una asociación de albañiles. "La meta es que tengan beneficios, oportunidades y una participación real en los grandes proyectos. Con la capacitación en marcha y la nueva normativa de construcción aprobada en segunda instancia, que exige que el profesional a cargo ponga un programa de gestión y que la obra sea ejecutada por personal calificado, el camino está trazado para que los 9.000 obreros locales tengan la oportunidad de trabajar y mejorar su situación económica, transformando la realidad del sector de la construcción en Manta", subrayó.