El libro "El poder de crecer" retrata con crudeza y sin rodeos la vida de Javier Pincay. Es un relato de adversidad y voluntad donde cada decisión marca un nuevo comienzo frente al dolor.

Uno de los momentos más intensos aparece cuando el autor describe el atentado que sufrió durante la campaña política a la alcaldía de Portoviejo. En segundos, pasa de saludar a debatirse entre la vida y la muerte en un hospital. La escena impacta no solo por la violencia, sino por su decisión de resistir.

El peso de la pérdida y la resiliencia

El dolor alcanza otro nivel con la enfermedad y muerte de su hijo. El relato evita excesos y logra una conexión porque expone amor e impotencia sin adornos. Su niñez también deja huella: entre estudio y trabajo, pasa noches de los fines de semana en el centro de creación Las Vegas, en Portoviejo, atendiendo mesas y reuniendo dinero para sostener a su familia y pagar sus estudios.

Al mismo tiempo, enfrenta dificultades para asistir al colegio viajando desde Playa Prieta con recursos limitados. Esa experiencia reforzó su convicción de que la educación era su única salida. Años después, esa persistencia, sostiene, se reflejó en su forma de hacer política; sin recursos, optó por hablar directamente con la gente, incluso en buses, donde explicaba propuestas y pedía apoyo en pocos minutos.

El terremoto de 2016 marca otro punto crítico. Pierde a su esposa e hija, y a otros familiares. Sin embargo, transforma ese golpe en servicio, ayudando a quienes también lo perdieron todo.

El testimonio y la reconstrucción

El lenguaje del libro, que fue presentado el lunes en Portoviejo, es claro y ágil, lo que facilita la lectura y mantiene el interés. El texto no busca idealizar, sino contar con honestidad una vida atravesada por caídas y decisiones. En conjunto, el libro funciona como una reflexión sobre la persistencia y deja una idea firme: el poder real no está en evitar el dolor, sino en levantarse cada vez que sea necesario.

Esa premisa recorre cada capítulo y se sostiene en hechos concretos, no en discursos. La historia avanza con ritmo y permite al lector detenerse en momentos clave para comprender el peso de cada decisión.

Más que una autobiografía, es un testimonio que dialoga con quienes han vivido pérdidas o incertidumbre y buscan sentido en medio de la adversidad. Su mayor acierto está en mostrar que seguir adelante también es una forma de reconstruirse. (10).