El consumo de suplementos vive un auge sin precedentes. En la rutina diaria de muchas personas ya es común encontrar magnesio, vitamina C, colágeno o creatina, asociados a promesas de mejor descanso, más energía o una apariencia más joven. Los expertos hablan de mesura.
La tendencia a los suplementos también revela una realidad: la necesidad de soluciones rápidas en un contexto donde el bienestar se ha vuelto prioridad.
De acuerdo con especialistas del programa de bienestar de la Clínica Alemana y CNN Chile, como la doctora Paula Vonhauer y el doctor Rodrigo Méndez, el problema no es el suplemento en sí, sino cómo y por qué se consume. Muchas personas comienzan a tomarlos por recomendaciones informales, sin evaluar si realmente los necesitan.
Los expertos coinciden en un punto clave: no existen productos milagro. La idea de que una cápsula puede reemplazar una mala alimentación o el sedentarismo es, simplemente, un mito. La suplementación, insisten, debe ser un complemento y no la base del cuidado de la salud.
Colágeno y creatina: lo que dice la evidencia
Entre los suplementos más populares, el colágeno destaca por su asociación con la juventud. Esta proteína, la más abundante del cuerpo, es fundamental para la estructura de la piel, huesos y tejidos. Su producción comienza a disminuir entre los 20 y 30 años, lo que explica la aparición progresiva de arrugas y molestias articulares.
Pero ¿puede un suplemento revertir ese proceso? La doctora Paula Vonhauer explica que la evidencia es mixta. Algunos estudios sugieren mejoras en la piel o en el dolor articular leve, mientras otros no muestran resultados concluyentes. Por eso, recomienda no depender exclusivamente de estos productos.
En cambio, propone medidas más efectivas y sostenibles: evitar la exposición excesiva al sol, mantener una dieta equilibrada rica en vitamina C y realizar ejercicio físico de manera regular. Si se decide suplementar, el colágeno hidrolizado es la opción más recomendada por su mejor absorción.
En contraste, la creatina cuenta con un respaldo científico más sólido. Según el doctor Rodrigo Méndez, este compuesto permite generar energía rápida en el músculo al aumentar los niveles de fosfocreatina, lo que favorece el rendimiento en ejercicios de alta intensidad.
Una moda más allá del ámbito deportivo
Además, su uso no se limita al ámbito deportivo. Estudios recientes sugieren beneficios en la función cognitiva, lo que ha ampliado su interés más allá del fitness. La creatina monohidratada es la forma más estudiada y recomendada, siempre que se consuma con regularidad y en dosis adecuadas.
A pesar de sus beneficios potenciales, los especialistas advierten sobre el "lado oscuro" de la industria de suplementos. Productos sin certificación pueden incluir ingredientes no declarados o de baja calidad, lo que representa un riesgo para la salud. En este sentido, tanto la Vonhauer como Méndez coinciden en la importancia de elegir productos con respaldo y certificación.
También insisten en que la suplementación debe ser individualizada. No todas las personas requieren lo mismo, ni en la misma cantidad. Factores como la edad, el nivel de actividad física y la dieta influyen directamente en la necesidad de estos productos.
La clave, subrayan, está en el equilibrio. Una dieta adecuada, rica en proteínas, frutas y verduras, puede cubrir gran parte de los requerimientos nutricionales. En ese contexto, los suplementos deben ser un apoyo puntual y no una solución universal.
En definitiva, el colágeno y la creatina no son enemigos del bienestar, pero tampoco atajos milagrosos. Son herramientas que, bien utilizadas, pueden aportar beneficios. Pero su verdadero valor depende de una decisión informada, guiada por profesionales y alejada de las modas. (10).