Dentro de tanta tragedia que sufrió Pedernales, hay algo que predomina en la actualidad: el turismo se expandió. Uno de los lugares donde se evidencia este cambio es la parroquia Cojimíes, ubicada a 35 kilómetros de Pedernales, una zona que antes del terremoto de 2016 era considerada una población con escasa presencia de visitantes.
Romeo Santos, propietario de un restaurante en Cojimíes, recuerda que hasta el 2016, Pedernales era la potencia del turismo, mientras que en esta parroquia había pocos hoteles y escasos locales vinculados a la actividad turística. "Cojimíes no tenía muchos hoteles, pero ahora tenemos varios", afirma Santos.
Hace un año empezaron a construir cabañas cerca de la playa, lo que impulsó nuevos espacios para visitantes y fortaleció la oferta turística. Actualmente existen más de 25 locales entre cabañas y restaurantes.
Oferta hotelera y turística de Cojimíes
Entre las oferta de esta parroquia están los recorridos turísticos hacia la Isla del Amor, así como en la pesca deportiva, actividades que comenzaron a promocionarse en los últimos años con buena acogida.
Galo Vera, guía turístico, coincide que Cojimíes se convirtió en una parroquia turística, donde llegan personas que buscan conocer la zona costera.
Calcula que cada mes reciben alrededor de 5 mil turistas, una cifra que contrasta con el escenario previo al terremoto de 2016, cuando la presencia de visitantes era escasa. "El terremoto hizo conocer a Cojimíes, porque el epicentro fue en la vía a Pedernales", sostiene Vera.
Inversión privada: el pilar para el turismo
Patricio Schettini, empresario hotelero de Pedernales, recuerda que antes del terremoto existían entre 25 y 30 hoteles en todo el cantón. El terremoto destruyó el 95 % de ellos. Sin embargo, recalca que el sector hotelero ha resurgido en estos diez años y actualmente hay cerca de 100 hoteles entre formales e informales.
Schettini señala que la inversión del sector privado ha sido fuerte y se sostiene por la presencia constante de turistas que llegan principalmente de la serranía ecuatoriana. "La inversión de afuera puso los ojos en nuestro cantón. Hay un crecimiento externo, a pesar de que mucha gente se fue en el terremoto, otros han vuelto", indica.
El empresario sostiene que en Cojimíes la inversión hotelera se incrementó, lo que contribuyó al desarrollo turístico de esta parroquia. De hecho, menciona que muchos visitantes llegan a Pedernales para conocer el epicentro del terremoto, observar los daños que sufrió el cantón y ver cómo se recupera.