La Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral que reducirá progresivamente la semana laboral de 48 a 40 horas en los próximos cuatro años en México, con 469 votos a favor, ninguno en contra y sin abstenciones, tras el visto bueno previo del Senado.

El texto establece que la transición hacia la nueva jornada comenzará en 2027, con una reducción anual de dos horas por semana hasta completar el esquema de 40 horas laborales.

Un día de descanso 

Además, la reforma fija la obligatoriedad de un día de descanso remunerado por cada siete días trabajados, como parte de las modificaciones al régimen laboral vigente.

La normativa también prohíbe la reducción de sueldos y prestaciones durante el periodo de ajuste gradual de la jornada laboral, garantizando que los trabajadores mantengan sus condiciones económicas.

Cambios progresivos y protección laboral

La reforma contempla que la reducción de horas se aplique de manera escalonada para permitir la adaptación de los sectores productivos. El calendario de implementación se extenderá por cuatro años.

Asimismo, el texto aprobado dispone que las personas menores de 18 años no podrán trabajar horas extra, reforzando las medidas de protección laboral para adolescentes.

La iniciativa fue uno de los proyectos prioritarios de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien presentó la propuesta en diciembre pasado como parte de su agenda laboral.

Debate legislativo y contexto regional

La discusión del proyecto se prolongó durante varias semanas, en medio de planteamientos de representantes del sector empresarial que solicitaron revisar los tiempos y condiciones de aplicación.

Con la aprobación definitiva en la Cámara de Diputados, México se suma a otros países de América Latina que han avanzado en la reducción de la jornada laboral.

Entre ellos se encuentran Chile y Colombia, que en los últimos años aprobaron reformas para disminuir las horas laborales semanales. Por su parte, Brasil analiza una propuesta similar en el ámbito legislativo antes de la convocatoria de elecciones presidenciales previstas para octubre.

La reforma mexicana representa una modificación estructural al régimen de trabajo vigente, estableciendo un cronograma definido para la reducción de la jornada sin afectar las remuneraciones ni las prestaciones laborales.