Cinco jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán abandonaron el hotel de la delegación y se encuentran bajo custodia policial en una casa segura en Australia, según fuentes informadas a CNN Sports y BBC.
El incidente ocurrió este lunes 9 de marzo de 2026 en el contexto de la Copa Asiática Femenina 2026 disputada en Australia, tras un gesto inicial donde las jugadoras se negaron a cantar el himno nacional iraní antes de su primer partido contra Corea del Sur, interpretado por medios estatales iraníes como un acto de desafío.
Futbolistas de Irán
La situación escaló después de que las jugadoras fueran obligadas a cantar el himno en el segundo partido el jueves y realizaran el saludo militar en el encuentro del domingo contra Filipinas, donde perdieron 2-0. Tras la derrota, que marcó su eliminación en la fase de grupos, decenas de aficionados se congregaron alrededor del autobús del equipo en el Estadio Cbus Super de Gold Coast, gritando "¡Salven a nuestras chicas!" mientras el vehículo partía.
Activistas iraníes en Australia reportaron haber visto a al menos tres jugadoras haciendo la señal internacional de ayuda desde el interior del autobús. Sin embargo, una fuente cercana al equipo expresó dudas sobre si las jugadoras conocían el significado de dicha señal.
Llamados internacionales por protección
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en su red Truth Social que había hablado con el primer ministro australiano Anthony Albanese sobre la situación. Trump afirmó: "Acabo de hablar con el primer ministro australiano Anthony Albanese sobre la selección nacional femenina de fútbol de Irán. ¡Él se está ocupando! De cinco ya se ha ocupado". Agregó que algunas jugadoras sienten la necesidad de regresar a Irán por preocupaciones sobre la seguridad de sus familias.
Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, instó al gobierno australiano a garantizar la seguridad de las jugadoras, advirtiendo en X que enfrentan "graves consecuencias" si regresan. Pahlavi escribió: "Las integrantes de la selección nacional femenina de fútbol de Irán están sufriendo fuertes presiones y están siendo amenazadas por la República Islámica. Corren el riesgo de sufrir graves consecuencias si regresan a Irán".
La escritora británica J.K. Rowling se sumó a los llamados, publicando en redes: "¡Protejan a esas chicas!". Organizaciones como Amnistía Internacional y FIFPRO han expresado preocupación, con activistas como Zaki Haidari señalando que las jugadoras podrían ser perseguidas si son devueltas.
Contexto del torneo y geopolítico
La Copa Asiática Femenina 2026 se disputa en un momento de alta tensión geopolítica, con el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel intensificándose tras ataques aéreos que resultaron en la muerte del líder supremo ayatolá Ali Jamenei el 28 de febrero de 2026. Las 26 integrantes de la delegación iraní llegaron a Australia días antes del inicio de las hostilidades.
Medios estatales iraníes calificaron la negativa inicial a cantar el himno como "traición en tiempos de guerra", una acusación grave en el sistema judicial del país. La entrenadora iraní Marziyeh Jafari declaró en conferencia de prensa posterior al partido contra Filipinas: "Personalmente, me gustaría regresar a mi país lo antes posible y estar con mis compatriotas y mi familia".
El ministerio del Interior australiano indicó que no comenta situaciones individuales. La ministra de Asuntos Exteriores Penny Wong expresó solidaridad con las mujeres iraníes, afirmando: "Nos solidarizamos con los hombres y mujeres de Irán, y en particular con las mujeres y niñas iraníes. Obviamente sabemos que este es un régimen que ha reprimido brutalmente a su pueblo".
Esfuerzos de organizaciones y comunidad
Craig Foster, exdefensor australiano de derechos humanos, señaló que diversas organizaciones intentaron contactar a las jugadoras sin éxito, y enfatizó la responsabilidad de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) en su bienestar post-eliminación. Foster declaró: "Lo primero que la comunidad futbolística australiana les pide es que permitan el acceso de las jugadoras a redes de apoyo seguras y culturalmente apropiadas".
Beau Busch, presidente de FIFPRO Asia/Oceanía, confirmó a ABC que no han podido contactar con miembros del equipo, describiendo la situación como "increíblemente preocupante" en el contexto de la represión reciente en Irán.
La comunidad iraní en Australia, representada por figuras como Hadi Karimi, vicepresidenta de la Sociedad Iraní de Queensland, ha vigilado el hotel del equipo y pedido a la policía separar a las jugadoras de posibles miembros del régimen. Karimi afirmó: "Queremos que los separen del CGRI [Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica] y las entrevisten".
Pronunciamientos y temores de repatriación
El opositor australiano Julian Leeser urgió al gobierno de Albanese a ofrecer asilo si las jugadoras lo desean, destacando los "serios amenazas" que enfrentan. Trump, en otra publicación, advirtió: "Australia está cometiendo un terrible error humanitario al permitir que la selección nacional femenina de fútbol de Irán sea obligada a regresar a Irán, donde muy probablemente será asesinada. No lo haga, señor primer ministro, concédales asilo. Estados Unidos las aceptará si no lo hace".
La guerra ha complicado los viajes internacionales, con cierres de espacio aéreo y riesgos de ataques. Activistas temen que las jugadoras sean trasladadas a terceros países como China, Rusia o Malasia antes de regresar a la región.
La selección iraní debutó en la Copa Asiática en 2022 en India, convirtiéndose en heroínas nacionales en un país con restricciones severas a los derechos de las mujeres.
La prioridad de organismos deportivos y activistas es garantizar la seguridad de las futbolistas y evitar represalias por su gesto durante el torneo.