Como Freddy Rodrigo Aldaz Moya, fue identificado un expolicía de 43 años, que fue brutalmente asesinado la mañana de este jueves en Portoviejo, en un suceso que ha conmocionado a la comunidad y a la institución policial. El trágico incidente ocurrió poco después de que Aldaz saliera de su domicilio en la ciudadela San Marcos, cuando fue interceptado por criminales en un semáforo de la vía a Crucita. A pesar de sus intentos por escapar, la víctima recibió múltiples impactos de bala, lo que provocó que su camioneta terminara estrellándose.
El ataque se registró aproximadamente a las 06h50, un momento en que la jornada apenas comenzaba para muchos. Según los primeros reportes recabados por los agentes que llegaron al lugar, Aldaz fue emboscado en el cruce vial. Tras ser baleado, el expolicía intentó huir desesperadamente a bordo de su camioneta Ford doble cabina de color negro. Sin embargo, las heridas sufridas por los proyectiles lo dejaron convaleciente, perdiendo el control del vehículo y colisionando contra el cerramiento de un taller de pintura automotriz en la ciudadela Municipal.
Detalles de una trayectoria y un final abrupto
Aldaz Moya fue un miembro activo de la Policía Nacional durante 17 años, una carrera dedicada al servicio público que culminó recientemente. En el año 2024, había solicitado y obtenido el cese voluntario de sus funciones, marcando el fin de una etapa en su vida profesional. Este detalle añade un matiz de misterio al crimen, ya que su salida de la institución era reciente.
Tras el violento ataque, los perpetradores lograron escapar del lugar a toda velocidad, sin que hasta el momento se haya podido obtener su identificación. Personal policial se movilizó de inmediato a la escena del crimen para iniciar las investigaciones correspondientes. Los esfuerzos se centran en la recopilación de indicios y en la revisión de las cámaras de seguridad ubicadas en los alrededores, con la esperanza de obtener pistas que conduzcan a la identificación y captura de los responsables de este asesinato.
Perfil de la víctima: entre el servicio y la percepción
La figura de Freddy Rodrigo Aldaz Moya era conocida dentro de la institución policial. No registraba antecedentes judiciales, lo que descarta un historial delictivo que pudiera vincularse directamente con las causas del crimen. Además, se desconoce si había recibido amenazas previas que pudieran haber alertado sobre el peligro que corría su vida.
Un aspecto particular de su perfil era la percepción que tenían sus compañeros sobre él. Dentro de la Policía, Aldaz era considerado por muchos como abogado, una figura a la que recurrían en busca de asesoramiento legal. No obstante, una verificación en el registro de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) reveló que no constaba con un título de abogado. Su formación académica registrada, obtenida en el año 2017, era la de Técnico Superior en Secretariado Ejecutivo Contable. Esta discrepancia subraya la complejidad de su identidad pública y profesional.
Las autoridades continúan con las diligencias para esclarecer los motivos detrás de este asesinato y dar con el paradero de los criminales, en un caso que mantiene en vilo a la ciudadanía de Portoviejo.