La organización Amnistía Internacional (AI) solicitó este lunes una investigación independiente para esclarecer la desaparición del barco pesquero Fiorella, ocurrida el 20 de enero de 2026 en aguas internacionales del océano Pacífico, tras zarpar desde Jaramijó, provincia de Manabí. La ONG sostiene que existen indicios de una posible participación de Estados Unidos en el marco de su política antidrogas denominada "Southern Spear", por lo que pidió a las autoridades de ambos países determinar el paradero de ocho tripulantes que continúan desaparecidos y establecer posibles responsabilidades.
Según el informe difundido por Amnistía Internacional, el Fiorella partió del puerto de Jaramijó la noche del 13 de enero de 2026 con diez tripulantes a bordo. La reconstrucción realizada por el Laboratorio de Evidencias de la organización indica que la embarcación navegó entre aguas internacionales y la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Ecuador y las islas Galápagos.
La organización señaló que, desde el cuarto día de navegación, el pesquero habría sido objeto de seguimiento constante por aeronaves, patrullas marítimas y drones con simbología estadounidense. De acuerdo con AI, el capitán Juan Carlos Valencia informó diariamente a su familia mediante mensajes satelitales sobre la presencia de estos dispositivos y expresó su preocupación por la vigilancia.
Reconstrucción de los hechos
Amnistía Internacional informó que personal de la organización viajó a Manta y Jaramijó para entrevistar a los familiares de los desaparecidos, quienes continúan solicitando respuestas desde enero. Además, revisó documentación del expediente administrativo elaborado por la Capitanía de Puerto de Manta, perteneciente a la Armada del Ecuador.
La ONG indicó que el 19 de enero, un día antes de perderse el contacto con la embarcación, la tripulación volvió a reportar la presencia de drones, aviones y una patrulla marítima. Uno de los dos sobrevivientes declaró haber observado "una embarcación grande con bandera americana", mientras que el otro aseguró haber visto "una patrulla y dos aviones que cargaban un símbolo azul parecido al de la NASA", según recoge el informe.
Durante la madrugada del 20 de enero, dos lanchas pesqueras se separaron del Fiorella para realizar labores habituales de pesca con espinel. Una de ellas, denominada Primer Mandamiento, permaneció a aproximadamente 15 millas náuticas (casi 28 kilómetros) del barco nodriza. Horas después, sus tripulantes escucharon por radio gritos provenientes de la otra embarcación y posteriormente se perdió toda comunicación.
Los únicos sobrevivientes
Los dos pescadores que viajaban en la lancha Primer Mandamiento fueron los únicos que lograron regresar con vida. Según sus declaraciones ante la Capitanía de Puerto, observaron una gran columna de humo en dirección donde se encontraba el Fiorella, aunque no pudieron confirmar si correspondía a un incendio en el barco.
Desde ese momento, no se ha vuelto a conocer el paradero del Fiorella ni de la segunda lancha, por lo que ocho personas permanecen desaparecidas.
Amnistía Internacional afirmó que los indicios recopilados apuntan a una posible relación con la política estadounidense "Southern Spear", mediante la cual, según la organización, más de 60 embarcaciones habrían sido atacadas en el océano Pacífico y el mar Caribe desde septiembre de 2025, con un saldo superior a 200 personas fallecidas.
AI pide investigaciones en Ecuador y Estados Unidos
La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Ana Piquer, manifestó que las familias temen que los hechos puedan constituir una desaparición forzada y pidió que las autoridades ecuatorianas y estadounidenses confirmen o descarten la participación de agentes estatales, además de realizar todas las acciones necesarias para determinar la suerte y el paradero de los desaparecidos.
La organización también instó a que la investigación penal en Ecuador avance hasta identificar a los posibles responsables y que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, junto con las autoridades investigativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses, examine tanto el caso del Fiorella como otros incidentes similares registrados en alta mar.
Asimismo, el director de incidencia para las Américas de Amnistía Internacional Estados Unidos, Daniel Noroña, solicitó revisar los acuerdos bilaterales de seguridad entre Ecuador y Estados Unidos, con el objetivo de garantizar que respeten los derechos humanos, favorezcan el acceso a la justicia y no contribuyan a la impunidad. La ONG también pidió al Congreso estadounidense impulsar una investigación legislativa para esclarecer los hechos y determinar posibles responsabilidades.