Un equipo de científicos de la Universidad de Missouri, liderado por el profesor Jim Schiffbauer, desenterró en Mazon Creek, Illinois, vestigios fósiles de tres ecosistemas tropicales distintos. Estos existieron hace 300 millones de años, redefiniendo la historia geológica de una región que entonces ocupaba una posición ecuatorial.
En un hallazgo que ha captado la atención de la comunidad científica, investigadores de la Universidad de Missouri han identificado tres ecosistemas fósiles diferenciados bajo el suelo de Mazon Creek, cerca de Coal City, Illinois. Este descubrimiento, publicado en 2025, revela un pasado tropical vibrante en una región hoy dominada por extensos campos agrícolas.
El estudio
El estudio, encabezado por el paleontólogo Jim Schiffbauer, se basó en el análisis de más de 300,000 fósiles recolectados a lo largo de décadas por el geólogo retirado Gordon Baird. La digitalización de estos registros, impulsada por la pandemia de COVID-19, permitió a los investigadores descubrir patrones previamente ignorados. Utilizando técnicas estadísticas avanzadas y herramientas de mapeo digital, el equipo identificó un ecosistema de agua dulce, un estuario salobre y un ambiente marino abierto, cada uno con fauna y flora características.
El ecosistema de agua dulce estaba poblado por peces fluviales, insectos y plantas arrastradas por corrientes, evocando un paisaje denso y húmedo similar a los pantanos tropicales actuales. El estuario, una zona de transición, albergaba moluscos y especies adaptadas a la salinidad variable, como almejas bentónicas.
Más allá, el ecosistema marino estaba dominado por medusas, que prosperaban en aguas tropicales poco profundas. Según Schiffbauer, “estos ecosistemas son más diversos de lo que Gordon Baird había propuesto inicialmente, mostrando una complejidad inesperada”.
El papel clave de la digitalización
La pandemia de coronavirus desempeñó un rol crucial en este descubrimiento. Con los trabajos de campo suspendidos, estudiantes de la Universidad de Missouri digitalizaron los archivos de Baird, centralizando datos que abarcaban décadas de recolección. Este esfuerzo permitió identificar patrones ecológicos que confirmaron la coexistencia de los tres ecosistemas fósiles. “La digitalización nos dio una nueva perspectiva sobre los datos”, afirmó Schiffbauer en una entrevista con Weather.
Las técnicas de análisis estadístico reforzaron la precisión de los hallazgos, consolidando a Mazon Creek como un yacimiento paleontológico de relevancia mundial.
Contexto geológico de Illinois
Hace 300 millones de años, la geografía de Norteamérica era radicalmente diferente. Illinois, entonces cerca del ecuador, formaba parte del supercontinente Pangea, bajo un clima cálido y húmedo. “Lo que hoy es el sur de Illinois miraba hacia el oeste”, explicó Schiffbauer. Este entorno tropical contrastaba con el paisaje agrícola actual, resultado de millones de años de deriva continental y cambios climáticos. El estudio no solo ilumina el pasado geológico, sino que también ofrece pistas sobre la evolución de los ecosistemas en un planeta en transformación.
Aunque el estudio no aborda directamente el cambio climático moderno, Schiffbauer destacó similitudes entre el Carbonífero y las condiciones actuales. “El aumento del dióxido de carbono, el calentamiento global y la elevación del nivel del mar tienen ecos en ese pasado remoto”, señaló.
Según datos de la NOAA, los niveles de CO2 en 2025 han alcanzado 420 ppm, un incremento significativo frente a los 280 ppm preindustriales. Estas condiciones podrían transformar regiones como Illinois en el futuro, evocando los paisajes tropicales fósiles del Carbonífero.
Impacto científico y perspectivas futuras
El descubrimiento en Mazon Creek no solo redefine la historia geológica de Illinois, sino que también establece un precedente para futuros estudios paleontológicos. La digitalización de registros fósiles, impulsada por la pandemia, demuestra el potencial de las nuevas tecnologías para desentrañar el pasado. “Este trabajo es un punto de partida para explorar otros yacimientos fósiles con enfoques similares”, afirmó Schiffbauer.
Las autoridades científicas, incluida la Sociedad Geológica de América, han elogiado el estudio por su rigor y su contribución al conocimiento del período Carbonífero. El yacimiento de Mazon Creek, conocido desde el siglo XIX por su riqueza fósil, sigue siendo un tesoro para la ciencia. Según estadísticas de la Universidad de Illinois, el sitio ha producido más de 700 especies fósiles, consolidándolo como uno de los depósitos más importantes del mundo. Este hallazgo refuerza su relevancia y subraya la importancia de preservar sitios paleontológicos para futuras investigaciones.
Desafíos y limitaciones
Aunque el estudio es un avance significativo, los investigadores advierten que aún quedan preguntas sin responder. La preservación de fósiles en Mazon Creek depende de condiciones geológicas únicas, como la rápida sedimentación que atrapó organismos en concreciones de carbonato. Esto limita la extrapolación de los hallazgos a otras regiones. Además, la falta de acceso a nuevos fósiles durante la pandemia restringió el alcance del trabajo de campo, aunque la digitalización compensó esta carencia.
El trabajo de Gordon Baird, quien dedicó décadas a recolectar fósiles, fue fundamental para este descubrimiento. Su archivo, ahora digitalizado, es un recurso invaluable para la paleontología. “Sin su dedicación, este estudio no habría sido posible”, reconoció Schiffbauer. El equipo planea expandir el análisis a otros yacimientos en Illinois, buscando conexiones con ecosistemas fósiles de otras regiones del mundo.
Este hallazgo no solo enriquece el conocimiento sobre el pasado de Illinois, sino que también invita a reflexionar sobre el futuro del planeta. La historia geológica, marcada por cambios climáticos y ecológicos drásticos, ofrece lecciones valiosas en un momento en que el cambio climático plantea desafíos globales. (27)