Hablar sobre la muerte con niños: Lo que todos los padres deben saber para manejar el dolor

La muerte de un familiar es una de las experiencias más difíciles para un niño. Aquí te ofrecemos estrategias efectivas para abordar este tema con claridad y empatía.
La difícil tarea de comunicar la muerte a un niño: Guía para abordar el tema con sensibilidad
La difícil tarea de comunicar la muerte a un niño: Guía para abordar el tema con sensibilidad

Gabriela Mantuano

Redacción ED.

Gabriela Mantuano

Redacción ED.

Nací en Manta, Manabí, el 24 de julio de 1989. Licenciada en Ciencias de la Comunicación en la UL... Ver más

Hablar con un niño sobre la muerte de un ser querido es uno de los retos más difíciles que enfrentan los padres y cuidadores. La forma en que se comunica este hecho puede influir profundamente en cómo el niño procesa y enfrenta el duelo. Especialistas en psicología infantil recomiendan utilizar un lenguaje claro, honesto y adecuado a la edad del niño para facilitar su comprensión y ayudarlo a lidiar con las emociones generadas por la pérdida.

Preparación para la conversación con el niño

La muerte es un concepto complejo, especialmente para los niños más pequeños, que pueden no entender completamente qué significa la pérdida de una persona cercana. La clave es ajustar el lenguaje y el enfoque según la edad del niño. Para los más pequeños, es importante usar términos directos, como “ha muerto” en lugar de eufemismos como “se ha ido” o “se ha dormido”, ya que estos pueden generar confusión. Los niños necesitan comprender que la muerte es un proceso natural, aunque doloroso.

Antes de hablar con el niño, es recomendable que los padres o cuidadores se preparen emocionalmente. Esto implica reflexionar sobre sus propias emociones y pensar en cómo pueden transmitirlas de manera que el niño no se sienta abrumado por su propio dolor. A veces, es útil buscar el apoyo de un terapeuta o psicólogo infantil para recibir orientación sobre cómo manejar la conversación.

¿Qué decir y qué no decir?

Es importante ser honesto con el niño, pero al mismo tiempo es necesario tener en cuenta que no deben sobrecargarse de información. Los niños deben saber lo básico: que la persona ha muerto, que ya no la verán más y que es algo irreversible. Sin embargo, los detalles complejos, como los aspectos médicos de la muerte o los eventos que llevaron a ella, deben ser evitados, especialmente en niños pequeños.

Los psicólogos recomiendan evitar frases como “está en un lugar mejor” o “no sufras, él/ella está feliz ahora” porque pueden generar más confusión y no siempre se alinean con las creencias del niño. En lugar de ello, es preferible ofrecer respuestas claras que les permitan entender el proceso de forma gradual y respetuosa.

Fomentar la expresión emocional

Una de las formas más efectivas de ayudar a un niño a lidiar con la muerte de un ser querido es fomentar la expresión emocional. Los niños pueden tener muchas preguntas, y es vital que los padres los escuchen sin juzgar. Responder a sus inquietudes de manera honesta, pero con sensibilidad, es esencial para validar sus sentimientos.

Es común que los niños muestren sus emociones a través de comportamientos, como llorar, mostrar irritabilidad o incluso hacer preguntas repetidas sobre la muerte. A medida que la conversación avanza, es importante que el niño sienta que puede expresar su dolor sin temor a ser ignorado o incomprendido.

Los especialistas recomiendan que los padres creen un espacio seguro para que el niño pueda compartir lo que siente. Este proceso puede incluir actividades como dibujar, escribir o incluso hablar sobre recuerdos de la persona fallecida. Estos métodos pueden ser terapéuticos y ayudar a los niños a procesar el duelo.

La importancia de la rutina y el apoyo constante

Una vez que la conversación sobre la muerte ha tenido lugar, es crucial que los padres continúen brindando apoyo constante al niño en las semanas siguientes. La rutina diaria proporciona una sensación de estabilidad y seguridad que puede ser reconfortante para un niño en medio del dolor. Asegúrese de que su hijo continúe participando en actividades cotidianas y tenga tiempo para hacer cosas que le gusten, ya que esto les ayuda a encontrar un equilibrio emocional durante el proceso de duelo.

Además, es fundamental que los padres estén atentos a cualquier cambio en el comportamiento del niño, como trastornos del sueño, aislamiento o dificultad para concentrarse en la escuela. Estos pueden ser signos de que el niño necesita más apoyo emocional o incluso ayuda profesional, como el acompañamiento de un psicólogo infantil especializado en duelo.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

En algunos casos, el duelo de un niño puede ser tan intenso que necesita la intervención de un profesional. Si el niño muestra signos persistentes de ansiedad, depresión o una incapacidad para adaptarse a la pérdida, un terapeuta infantil o consejero especializado puede proporcionar un espacio seguro para que el niño explore sus emociones y reciba herramientas para manejar su dolor.

Los psicólogos recomiendan buscar ayuda profesional cuando los síntomas del duelo no desaparecen con el tiempo o cuando el niño comienza a mostrar comportamientos autodestructivos o signos de trauma.

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