El Museo Nacional del Cacao, ubicado en las calles Panamá e Imbabura del centro de Guayaquil, inauguró su nueva Sala Lúdica el jueves 7 de noviembre. La iniciativa, impulsada por la Dirección de Turismo y Eventos Especiales del Municipio, busca fortalecer la educación cultural de los niños y niñas mediante actividades recreativas durante el Mes de la Infancia.

Un espacio para aprender jugando en Guayaquil

El acto de apertura contó con la presencia de 80 estudiantes de la Unidad Educativa Provincia de Tungurahua, quienes participaron en dinámicas de arte, lectura y creatividad. La jornada marcó el inicio de una propuesta educativa diseñada para combinar historia, cultura y diversión en torno al cacao, producto emblemático del país.

Durante el evento, Tahiz Panus, directora de Turismo del municipio de Guayaquil, destacó la importancia de acercar la cultura a las nuevas generaciones. “Educar a nuestros niños, jóvenes y adolescentes es fundamental; es parte del tejido social que el alcalde impulsa en cada uno de sus proyectos. Este museo, al ser de administración 100% municipal, debe ser para todos, no solo para turistas”, señaló.

La Sala Lúdica estará abierta todos los sábados de noviembre con talleres gratuitos, dirigidos a niños de entre 8 y 12 años, con cupos limitados. Las actividades se desarrollarán a las 11h00 y 15h00, en sesiones que combinan aprendizaje, arte y trabajo en equipo.

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Talleres y actividades culturales en Guayaquil

Entre las propuestas programadas destacan “Cuenta cuentos del cacao”, el Taller de máscaras “Spondylus y cacao”, el Taller creativo con Melanie Rojas y el Taller de siluetas “Retratos del ayer y hoy”. Cada actividad busca reforzar el vínculo entre el patrimonio cultural y la identidad guayaquileña, utilizando el cacao como elemento central.

Estas experiencias están orientadas a fomentar la lectura, la expresión artística y la valoración del patrimonio local. Los niños podrán participar en narraciones, creación de manualidades y ejercicios de observación del entorno histórico que rodea al museo.

Padres y docentes resaltaron el valor pedagógico de la propuesta. “La mejor manera de que los niños aprendan es de forma lúdica. Este tipo de actividades estimula su desarrollo cognitivo y emocional”, expresó Paulette Jiménez, madre de familia que acompañó a los estudiantes durante la inauguración.

Educación y cultura en el Mes de la Infancia

El proyecto forma parte de las acciones municipales por el Mes de la Infancia. Esto, con el propósito de promover la inclusión, el acceso a la cultura y la formación integral de los niños. Cada 20 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Infancia, fecha proclamada por las Naciones Unidas para recordar los derechos de la niñez y fomentar su bienestar.

A través de la apertura de espacios interactivos como este, la Alcaldía busca consolidar un modelo educativo complementario que estimule la curiosidad y la creatividad infantil. El enfoque lúdico permite que los menores se acerquen a la historia del cacao, un producto que ha marcado la economía y la identidad del Ecuador.

El Museo Nacional del Cacao, administrado por el Municipio de Guayaquil, se ha convertido en uno de los puntos de interés cultural más visitados del centro histórico. Su programación mensual incluye visitas guiadas, exposiciones temporales y actividades comunitarias orientadas a fortalecer la conexión entre los ciudadanos y el patrimonio local.

Compromiso con la niñez guayaquileña

Con esta iniciativa, la Alcaldía de Guayaquil reafirma su compromiso con la educación cultural y el fortalecimiento de espacios recreativos que promuevan la participación infantil. La propuesta de la Sala Lúdica refleja una visión integradora del aprendizaje. Allí el juego se convierte en herramienta para conocer, compartir y valorar la herencia cultural del país.

Las autoridades municipales anunciaron que se prevé ampliar el programa en los próximos meses. Allí se incorporarán nuevos talleres y actividades con artistas locales, docentes y gestores culturales.

De esta manera, el Museo Nacional del Cacao se consolida como un referente educativo y turístico. Allí la historia del cacao ecuatoriano se transmite a las nuevas generaciones de manera creativa e inclusiva.