Las brigadas municipales llegan al Suburbio de Guayaquil para identificar 5.000 hogares vulnerables . Desde el 12 de noviembre de 2025, un equipo de 17 brigadistas recorre puerta a puerta el sector delimitado por Plan Piloto, Gómez Rendón, la calle 25 y las riberas del estero Salado. Esta acción marca el arranque de la tercera fase del Registro Social Municipal para personas con discapacidad.
La Dirección de Inclusión Social (DIS) impulsa esta iniciativa para mapear condiciones de vida y necesidades urgentes en familias afectadas. Por lo tanto, las jornadas operan de lunes a viernes, entre las 08:30 y las 14:00 horas , durante un período estimado de cinco meses. De esta manera, las brigadas geolocalizan hogares, evalúan entornos cercanos y detectan carencias básicas insatisfechas.
Además, registran demandas específicas como ayudas técnicas o terapias especializadas. Amanda Arboleda, directora de la DIS, enfatiza que este esfuerzo trasciende la mera recopilación de datos. En efecto, Arboleda declara: “Trabajamos en ubicar las necesidades reales de la población guayaquileña y descentralizar los servicios municipales. Vamos puerta a puerta a las personas con discapacidad y levantamos este registro”.
Así, el programa se integra en una política integral que fortalece la inclusión. Hasta noviembre de 2025, el Municipio registra 17.000 personas con discapacidad en total, según datos oficiales de la Alcaldía. Sin embargo, esta fase apunta a incorporar 5.000 hogares adicionales en el Área de Gestión Administrativa (AGA) 11. Por consiguiente, las visitas priorizan viviendas con telas blancas como señal de discapacidad.
Los brigadistas recopilan información sobre tipos de discapacidad , datos socioeconómicos, acceso a servicios básicos y educación. Luego, una segunda evaluación en domicilios profundiza en requerimientos terapéuticos. María Rivera, moradora de la calle Oriente entre las 29 y 31, ilustra el impacto inmediato.
Ella registró a su hija de 21 años, quien tiene autismo y discapacidad intelectual. “ Es muy necesario e importante porque ella requiere de todo , como alimento, vitaminas, terapias. Hay personas que muchas veces desconocemos, pero es necesario informarnos de toda clase de ayuda. Estoy agradecida por esta ayuda”, expresa con emoción. Testimonios como el de Rivera motivan a más familias a participar.
Además, el Registro Social Municipal surgió en 2023 bajo la ordenanza de creación de la DIS, de noviembre de 2019. Inicialmente, brigadas cubrieron Monte Sinaí, Sergio Toral, Trinitaria Norte y Sur, Voluntad de Dios y Socio Vivienda. En esa primera fase, identificaron 7.056 personas con discapacidad . Para entonces, alrededor de 1.500 ya se habían registrado en distritos como A1 (Monte Sinaí), A18 (Guasmo) y A14 (Trinitaria), hasta noviembre de 2023.
En 2024, la segunda fase expandió el alcance a Bastión Popular, Flor de Bastión, Los Guasmos, Fertisa, Floresta, Puerto Liza, Cristo del Consuelo, Cisne 2 y Posorja. Allí, inscribieron 5.035 personas adicionales , con énfasis en zonas como Flor de Bastión Bloque 17 desde agosto. Por ejemplo, en Las Orquídeas, Mucho Lote y Bastión Popular, capturaron 102 casos, 64 de ellos menores de 18 años.
Ahora, la tercera etapa consolida este avance al incluir, además del Suburbio, Prosperina, El Fortín y parroquias rurales como Puná, Progreso, El Morro y Tenguel . De hecho, el Concejo Municipal aprobó en octubre de 2025 un convenio con la Fundación Prodfamilysocial para ejecutar esta fase. Así, brigadas recorrerán AGA 05 y 011, focalizando en Nueva Prosperina, La Florida y Socio Vivienda. Este despliegue subraya el compromiso de la Alcaldía de Aquiles Alvarez por una ciudad inclusiva.
Sin embargo, los desafíos persisten en el Suburbio, un sector populoso con alta densidad de vulnerabilidad. Familias enfrentan limitaciones en movilidad y acceso a terapias debido a la distancia de centros municipales . Por ello, el registro facilita la descentralización: las ATI (Áreas Territoriales Inclusivas) ofrecen ahora servicios locales en 23 puntos, 19 urbanos y 4 rurales. En los primeros 300 días de 2025, la DIS invirtió USD 2.238.000 en programas que beneficiaron a 58.984 personas con discapacidad o necesidades especiales.
Por consiguiente, entregaron 27.485 ayudas técnicas por USD 525.383, incluyendo pañales, sillas posturales, andadores y audífonos . En 2024, distribuyeron 38.182 unidades; en enero de 2025, ya sumaban 801. Además, 358 niños y adolescentes acceden a educación especializada en centros como Cuatro de Enero y Audición y Lenguaje, con terapias físicas, de lenguaje y psicológicas. Estas acciones responden directamente a datos del registro, que prioriza hogares de bajos ingresos.
Además, el programa colabora con 22 organizaciones sin fines de lucro para rehabilitación hasta los 18 años. Por ejemplo, en el Suburbio, beneficiarios de fases previas recibieron pañales en jornadas de 405 personas, cubriendo Isla Trinitaria y Los Esteros. Adriana Chávez, madre de una niña con autismo en Bastión Popular, celebra: “Por primera vez, el Municipio se preocupa por tener data real de la población con discapacidad”. Su caso resalta cómo el registro transforma realidades olvidadas.
En paralelo, el presupuesto municipal crece un 15% para 2026, elevando los beneficiarios de 17.000 a 31.000. Esta ampliación focaliza ayudas mediante el registro, que actualiza ubicaciones y condiciones socioeconómicas. De esta forma, Guayaquil se alinea con la Ley de Discapacidad, promoviendo la accesibilidad en servicios públicos. Desde 2024, la cédula de ciudadanía certifica discapacidades por encima del 30%, gratis en agencias como la Matriz o el Aeropuerto.
Sin embargo, la tercera fase enfrenta obstáculos logísticos en el estero Salado, donde inundaciones estacionales complican visitas. Aun así, los brigadistas adaptan rutas con apoyo comunitario. Por ello, la DIS capacita equipos en sensibilidad cultural y protocolos de bioseguridad. Hasta el 13 de noviembre de 2025, ya registraron decenas en el Batallón del Suburbio , según actualizaciones oficiales. Estas intervenciones no solo recogen datos, sino que empoderan comunidades.
Por último, el impacto trasciende cifras: fortalece la solidaridad guayaquileña. Arboleda concluye que el registro “construye una ciudad más inclusiva y solidaria”. Familias como la de Rivera acceden ahora a bonos y terapias focalizadas. Mientras las brigadas avanzan, Guayaquil demuestra que la inclusión activa genera equidad.