El Municipio de Guayaquil acelera su ofensiva contra el acoso escolar y extiende la campaña " Bullying es Violencia". ¡Deténlo ahora!" al suroeste de la ciudad. Esta iniciativa, que ya beneficia a más de 20.000 personas entre estudiantes, docentes y padres de familia, llega ahora a barrios vulnerables como Monte Sinaí y Alborada.
Autoridades municipales reportan que las capacitaciones gratuitas fortalecen entornos escolares seguros y empáticos, respondiendo a una crisis que afecta al 23% de los adolescentes ecuatorianos . Psicólogos del cabildo aplican herramientas como el Test de Evaluación Breve del Acoso Escolar (TEBAE) para detectar casos tempranos y derivar a tratamientos en el Hospital Bicentenario.
La Dirección de Salud e Higiene lidera esta fase clave, que arrancó en septiembre con un lanzamiento oficial en el ex Club de la Unión. El alcalde Aquiles Álvarez enfatiza que el programa aborda no solo insultos o agresiones físicas, sino también el ciberacoso, que triplicó sus incidencias durante la pandemia.
En 2025, el Municipio registró un alza del 15% en denuncias relacionadas con violencia escolar en el suroeste, impulsando esta expansión. Por eso, equipos multidisciplinarios visitan colegios para talleres interactivos que enseñan empatía y resolución de conflictos.
Además, el programa integra a familias en sesiones nocturnas, donde expertos explican cómo identificar señales de estrés en niños de 12 a 15 años. Según datos oficiales del cabildo, estas intervenciones redujeron un 12% los reportes de acoso en las primeras 30 unidades educativas del norte y centro.
Ahora, con la llegada al suroeste, se suman 10 planteles más, como la Unidad Educativa Particular Monte Sinaí. Padres locales aplauden la medida, ya que muchos ignoraban cómo actuar ante cambios emocionales en sus hijos. Por ejemplo, en la Unidad Educativa Leonhard Euler, ubicada en las calles 23 y Brasil, educadores y alumnos inauguraron las jornadas con dinámicas grupales sobre convivencia armónica.
El profesor Elvis Campos, tutor de Noveno de Básica, comparte un testimonio desgarrador que motiva estas acciones. "Hace dos años, una chica sufrió acoso tan intenso que se lanzó desde la planta alta de la escuela; la llevaron de urgencia al hospital, pero también enfrentaba abuso sexual en casa", relata Campos con voz firme.
Este caso, uno de los 1.191 reportados en Ecuador entre 2022 y 2024, subraya la urgencia de intervenir. Campos destaca que las charlas municipales capacitan a docentes para detectar patrones de agresión temprana.
En el suroeste, psicólogos municipales colaboran con directivos para crear "brigadas anti-bullying" estudiantiles, que promueven el respeto mutuo. Un ejemplo concreto: en la Escuela Fiscal Dr. Alejandro Illanes, 450 alumnos participaron en un foro que identificó 25 casos latentes, todos derivados a apoyo inmediato.
Sin embargo, la directora Hilda Vera añade un matiz familiar al debate. Ella insiste en que los padres juegan un rol clave, pues muchos subestiman las tormentas internas de la adolescencia. "Los chicos cambian hormonalmente entre los 12 y 15 años; en vez de apoyar, a veces se vuelven crueles y agravan problemas internos que llevan a decisiones fatales como el suicidio", explica Vera durante una sesión reciente.
Por eso, el programa incluye módulos para familias, con énfasis en comunicación abierta . Vera celebra que estas herramientas gratuitas lleguen al suroeste, donde la densidad poblacional complica la supervisión escolar. De hecho, las estadísticas nacionales pintan un panorama alarmante que justifica la expansión.
El Ministerio de Educación reporta que 6 de cada 10 estudiantes entre 11 y 18 años han sufrido violencia escolar, con el 23% expuesto específicamente a bullying reiterado. En Guayaquil, la Zona 8 acumula el 40% de los casos nacionales, con un pico de 609 denuncias en 2022 que descendió a 154 en 2024 gracias a campañas previas.
No obstante, el ciberbullying emerge como una amenaza nueva: tres de cada 10 niños en Ecuador lo han vivido en redes sociales, según UNICEF. El Municipio responde con derivaciones a la Casa Guayaca, donde en 2025 se atendieron 3.175 menores con terapia gratuita.
Además, esta iniciativa se alinea con el Plan Cantonal para Prevenir la Violencia, que en 2025 generó 7.800 intervenciones en género y niñez. El programa divide sus esfuerzos en tres fases: sensibilización inicial, detección vía TEBAE y atención psicológica.
Por otro lado, expertos externos validan el enfoque. La orientadora María Elena Manrique, invitada al lanzamiento, define el bullying como "violencia reiterativa que deja secuelas duraderas en la autoestima". Ella cita que el 55% de las víctimas femeninas y el 70% de las masculinas reportan ansiedad crónica. Manrique aplaude que Guayaquil integre tecnología, como apps para reportes anónimos, reduciendo el estigma. Sin embargo, advierte que el éxito depende de la continuidad: "Una fase no basta; necesitamos monitoreo anual".
En consecuencia, el cabildo planea evaluar el impacto en noviembre, coincidiendo con el Día Mundial contra el Bullying. Si los resultados superan el 20% de reducción en denuncias, se expandirán a Durán y Samborondón. Mientras tanto, docentes como Campos impulsan réplicas locales. "Estas charlas no solo previenen; salvan vidas al fomentar empatía real", afirma.
Padres del suroeste, como María López, madre de tres, se suman entusiasmados. "Mi hijo sufría apodos por su peso; ahora sabe pedir ayuda sin vergüenza", cuenta López tras un taller.