La noche de Halloween, celebrada cada 31 de octubre, se ha consolidado como un evento global que motiva la creación de atmósferas y preparaciones temáticas.
En este contexto, la gastronomía festiva emerge como un componente central de las reuniones sociales. A continuación, se detallan tres recetas prácticas y sencillas, con ingredientes de fácil acceso, para enriquecer la celebración en hogares y eventos privados.
La base utiliza masa prehorneada de 30 cm de diámetro. Se extiende 150 gramos (g) de salsa de tomate y 200 g de queso mozzarella rallado. Para decorar, se cortan tiras de pimientos rojos y aceitunas negras formando caras de fantasmas o arañas.
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El horneado dura 12 minutos a 200 °C en horno precalentado. Esta receta sirve para 4 personas y se adapta a celebraciones infantiles, según guías de la American Culinary Federation.
Se seleccionan 8 salchichas tipo frankfurt de 50 g cada una. La masa hojaldre se corta en tiras de 1 cm de ancho.
Cada salchicha se envuelve en espiral dejando espacio para ojos de mostaza o ketchup. El horneado requiere 15 minutos a 180 °C hasta dorar.
El plato se completa con ojos de 2 puntos de condimento por momia.
Para esta novedosa receta, el pan se tiñe con un gramo de carbón activado alimentario por 100 g de masa. La carne molida de 150 g por hamburguesa se sazona con sal y pimienta. Se cocina 4 minutos por lado en sartén caliente.
Se arma con lechuga, tomate y queso, logrando color negro natural sin colorantes artificiales.
Al añadir la salsa de tomate se le da un toque sangriento, que de seguro gustará a los más pequeños de la casa en Halloween.
Las recetas de Halloween se caracterizan por su estética lúdica, buscando replicar elementos icónicos de la celebración como monstruos, momias y arañas. Esta tendencia gastronómica se enfoca en la creatividad visual utilizando ingredientes comunes para lograr un efecto sorprendente en la mesa.
Es fundamental utilizar ingredientes frescos y seguir las indicaciones de cocción para asegurar la calidad alimentaria y la correcta presentación de cada plato.
El uso de elementos decorativos comestibles, como aceitunas negras, chips de chocolate u ojos de azúcar, es clave en las preparaciones. Además, la selección de colores como el blanco, negro, rojo y naranja potencia el efecto visual.
Se recomienda contar con los utensilios básicos de cocina, como bandejas de horno, papel vegetal y cuencos para mezclas.