El curry tailandés, un plato emblemático de Tailandia, combina sabores picantes, dulces y ácidos.
Originado en el siglo XIX, se cocina hoy en hogares y restaurantes globales, especialmente en Bangkok, para deleitar paladares con ingredientes frescos y técnicas tradicionales.
El curry tailandés, conocido como kaeng, surgió en Tailandia durante el siglo XIX, influenciado por la cocina india y malaya. La introducción de chiles desde América, tras el intercambio colombino, dio su característico toque picante.
La pasta de curry, base del plato, se elabora con hierbas frescas como lemongrass, galanga, cúrcuma y chiles, molidas en mortero.
Según registros históricos, la corte real de Ayutthaya perfeccionó recetas que combinaban leche de coco con especias, creando variedades como el curry verde (kaeng khiao wan), rojo (kaeng phet) y amarillo (kaeng kari).
Para un curry verde tailandés (4 porciones) se necesitan: 400 ml de leche de coco , 500 g de pollo o tofu, 2 cucharadas de pasta de curry verde, 1 pimiento rojo, 100 g de berenjenas tailandesas, 2 cucharadas de salsa de pescado, 1 cucharada de azúcar de palma, albahaca tailandesa y 1 taza de caldo.
Para su preparación calienta 100 ml de leche de coco en una sartén hasta que se separe el aceite. Luego, añade la pasta de curry y cocina 2 minutos.
Como siguiente paso, incorpora el pollo o tofu, dora, y agrega el resto de la leche de coco y el caldo. Cocina a fuego lento 10 minutos, añade berenjenas, pimiento, salsa de pescado y azúcar. Finaliza con albahaca tailandesa y sirve caliente.
El curry tailandés se sirve tradicionalmente con arroz jazmín, cocido al vapor, que equilibra su intensidad. También se acompaña con roti (pan plano) o fideos de arroz (khanom jeen).
Como guarniciones, se recomiendan encurtidos tailandeses (ajat), hechos de pepino, vinagre y azúcar, o rollitos de primavera frescos.
Bebidas como té helado tailandés o jugo de lima complementan los sabores.
La frescura de los ingredientes es crucial. En Tailandia, los mercados locales proveen hierbas y especias recién cosechadas. Fuera del país, tiendas asiáticas ofrecen pasta de curry de calidad.
Ajustar el picante es clave: Se recomienda reducir chiles para paladares sensibles. La cocción debe ser rápida para mantener texturas.
Como utensilios recomendados no pueden faltar un wok y un mortero, para un sabor tradicional.
El curry tailandés es popular en ciudades como Nueva York, Londres y Sídney, donde restaurantes tailandeses lo incluyen en sus menús.