El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó este jueves el despliegue de 25.000 militares en la frontera con Venezuela, en la región del Catatumbo, con el objetivo de reducir la influencia de las mafias del narcotráfico y coordinar acciones binacionales. La medida ocurre mientras Caracas también moviliza a 15.000 efectivos y Washington advierte sobre un posible uso de la fuerza contra el régimen de Nicolás Maduro.
Frontera de Colombia y Venezuela
Petro explicó que la militarización busca cortar las rutas del narcotráfico que operan en la frontera. “No es la tierra la que le gana a la mafia, es la coordinación entre los dos Estados quien lo logra”, afirmó en redes sociales.
La decisión del mandatario se da días después de que el gobierno venezolano confirmara el envío de 15.000 soldados a la misma zona. Con ello, ambos países buscan mostrar capacidad de control en una de las regiones más conflictivas del continente.
El Catatumbo ha sido escenario de presencia de guerrillas, paramilitares y carteles del narcotráfico. Ahora, el refuerzo militar abre interrogantes sobre cómo será la cooperación real entre Bogotá y Caracas en la lucha antidroga.
Washington eleva el tono contra Venezuela
Mientras tanto, Estados Unidos no oculta su preocupación. La Casa Blanca advirtió que la administración de Donald Trump “está preparada para usar cualquier elemento del poder de Estados Unidos” para contener el narcotráfico desde Venezuela.
El mensaje incluyó la posibilidad de una acción militar. Washington responsabiliza directamente al presidente Nicolás Maduro de facilitar estas operaciones y ha redoblado la presión diplomática y económica contra su gobierno.
La tensión aumentó tras el despliegue de buques militares estadounidenses en la región, una medida que Caracas denunció como provocación. En ese contexto, la frontera colombo-venezolana se ha convertido en un tablero de pulsos geopolíticos.
La gira de Marco Rubio y Venezuela
El anuncio de Petro coincidió con la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, a Ecuador y México entre el 2 y el 4 de septiembre. El republicano afirmó que su misión es dejar claro el “inquebrantable compromiso” de Washington contra el narcotráfico y la influencia de regímenes autoritarios.
La agenda incluye también temas como la migración irregular, el déficit comercial y la seguridad regional. En el caso de México, la administración Trump ha presionado con amenazas de imponer aranceles si no se intensifica la lucha contra los cárteles.
En Ecuador, el discurso tuvo buena acogida. El gobierno de Quito declaró como organización terrorista al Cártel de los Soles, vinculado a militares venezolanos, alineándose con la postura estadounidense sobre Maduro.
Rubio: figura clave del conservadurismo estadounidense
Marco Rubio, fue senador republicano por Florida, es uno de los rostros más influyentes en la política exterior de Estados Unidos. Hijo de inmigrantes cubanos, ha impulsado posiciones duras contra Cuba, Venezuela y China.
En 2016 compitió por la nominación presidencial republicana, aunque abandonó tras ser superado por Trump. Su retórica elocuente y su conexión con votantes hispanos lo mantienen como figura clave dentro del Partido Republicano.
La gira por México y Ecuador será su cuarto viaje a Latinoamérica como secretario de Estado, consolidando un rol protagónico en la política regional de Washington.
El despliegue de 40.000 militares en la frontera del Catatumbo refleja la magnitud del desafío.