El exjugador de fútbol americano Tom Brady habló con franqueza sobre uno de los episodios más difíciles de su vida personal: el fin de su matrimonio con la supermodelo Gisele Bündchen. La pareja estuvo junta durante 13 años y se divorció en 2022, una separación que, según el propio Brady, coincidió con un periodo emocionalmente desgastante que influyó directamente en su rendimiento deportivo y en su posterior retiro de la NFL.

En declaraciones concedidas al medio deportivo MLFootball, el siete veces campeón del Super Bowl reconoció que su última temporada como jugador fue especialmente dura, no solo en lo físico, sino también en lo emocional.

Una temporada marcada por el desgaste personal

"Mi última temporada fue dura", confesó Brady, al referirse a su campaña final en el fútbol americano profesional. Sin entrar en detalles explícitos, el exdeportista reconoció que atravesaba "un problema familiar muy serio", en clara alusión a su proceso de divorcio con Bündchen, ocurrido en octubre de 2022.

El exquarterback aseguró que esa situación lo afectó profundamente y redujo su capacidad para rendir al máximo nivel. "Fue un desafío y me agotó mucho", explicó, admitiendo que el peso emocional terminó influyendo en su desempeño dentro del campo.

El retiro y una decisión que venía gestándose

Tom Brady anunció oficialmente su retiro en febrero de 2023, luego de regresar una última vez para jugar con los Tampa Bay Buccaneers, equipo al que se unió tras dos décadas con los New England Patriots. Según explicó, la decisión no fue impulsiva, sino el resultado de un proceso personal que coincidió con el cierre de una etapa familiar.

"Traté de dar todo lo que pude antes de despedirme", afirmó el exjugador, quien aseguró que sentía una responsabilidad tanto con sus compañeros como con sus entrenadores. "Les debía lo mejor de mí, aunque ojalá hubiera podido cerrar mejor esa etapa", reconoció.

Prioridad absoluta: sus hijos

Más allá de lo deportivo, Brady dejó claro que uno de los factores decisivos para retirarse fue el deseo de estar más presente en la vida de sus hijos. Con Gisele Bündchen tuvo dos hijos: Benjamín, de 16 años, y Vivian, de 13. Además, es padre de Jack, de 18 años, fruto de una relación anterior.

"Siempre tuve una meta: llegar a los 45", explicó.

"Quería pasar tiempo con mis hijos, estar en sus partidos y acompañarlos más. Ya habían asistido a suficientes partidos de su padre", señaló.

Desde entonces, el exjugador ha priorizado su rol como padre, aunque continúa involucrado en proyectos profesionales vinculados al deporte y la industria del entretenimiento.

Nuevos comienzos para ambos

Mientras Brady se enfoca en su familia y en nuevos proyectos laborales, la vida de Gisele Bündchen también tomó otro rumbo. La modelo brasileña, de 45 años, inició una nueva etapa junto a su actual pareja, Joaquim Valente, con quien dio la bienvenida a su primer hijo en febrero de 2025.

Por su parte, Brady ha evitado confirmar cualquier relación sentimental, aunque recientemente fue vinculado a la modelo e influencer Alix Earle, tras ser vistos juntos en una celebración de Año Nuevo en San Bartolomé. El exdeportista, sin embargo, mantiene su vida privada con discreción.

Una etapa de reflexión y reconstrucción

Hoy, Tom Brady asegura sentirse enfocado en encontrar equilibrio entre su vida personal y profesional. "No tengo mucho tiempo para mí, pero amo trabajar y amo a mis hijos", declaró recientemente en un evento de Fanatics Studios.

Sus declaraciones revelan una faceta más vulnerable del ícono del deporte, marcada por el duelo de una relación que fue parte fundamental de su vida adulta y que coincidió con el cierre definitivo de su histórica carrera en la NFL.