La investigación que involucra al cantante español Julio Iglesias en abusos y agresiones sexuales, avanzó con la incorporación de pruebas testimoniales en la Fiscalía de España. El expediente sumó una serie de audios con declaraciones de dos exempleadas, difundidos por medios españoles y replicados en programas televisivos de alcance regional, como A la Barbarossa (Telefe).

Las pruebas forman parte de una indagación por presuntas agresiones sexuales y maltrato laboral, hechos que habrían ocurrido en residencias del artista ubicadas en la región del Caribe.

Testimonios bajo identidad protegida

Las denunciantes utilizaron los nombres ficticios de Rebeca y Laura para resguardar su identidad. En sus relatos, ambas describieron un clima prolongado de miedo, control y abuso, que se habría extendido durante meses mientras trabajaban para el cantante.

Una de ellas explicó el impacto emocional del trato diario: "Me insultó y yo me iba llorando; él te minimiza, te hace sentir pequeña cuando habla", señaló en su declaración. Según los testimonios, el sometimiento psicológico fue constante dentro de la relación laboral.

Promesas laborales y una realidad hostil

Rebeca relató que, al ser contratada, recibió referencias que presentaban el trabajo como una oportunidad prestigiosa. "Iba a trabajar con el hombre más importante de la República Dominicana", recordó sobre lo que le dijeron inicialmente.

Sin embargo, con el paso de los días, la situación habría cambiado drásticamente. La trabajadora describió un ambiente cada vez más hostil y resumió su experiencia con una frase contundente: "Me sentía una esclava".

Relatos de acoso y exigencias sexuales

Según su testimonio, los primeros episodios de acoso ocurrieron durante jornadas en la playa. Rebeca narró pedidos explícitos del artista relacionados con su vestimenta y su cuerpo. "Me dijo: ‘quítate la toalla’, y yo me la quito con mucha vergüenza", relató. También aseguró que recibió comentarios de carácter sexual y exigencias que la incomodaron profundamente.

  "Me dijo que me quitara el pantalón corto y, cuando me lo quito, me dice que me diera una ‘vuelta’, e hizo un comentario como de que yo tenía muy buenos glúteos", detalló.  

La conducta denunciada habría continuado en espacios privados de la propiedad. En uno de los episodios, el cantante le pidió que utilizara un disfraz y le ofreció bebidas alcohólicas pese a su negativa.

"En su habitación me dijo después que me vistiera de hawaiana, y ahí me da tres o cuatro tragos de tequila. Yo decía que no", recordó, señalando que sus límites no fueron respetados. 

La denuncia de Laura: agresión física y abuso

Laura, quien cumplía funciones como fisioterapeuta personal, denunció episodios de mayor gravedad. En su testimonio describió una agresión física directa tras comentarios sobre su cuerpo.

Ella relató:

"Julio me pregunta si mis senos eran operados y yo le respondo con tranquilidad que sí, entonces él me pide que me levante de la silla y que se los muestre. Luego vamos a la piscina y luego otra vez el comentario de que en España las mujeres se bañan con los senos al aire libre. Él me dice: ‘quítate el brasier, no pasa nada’, y yo como que accedo a quitarme el brasier y me quedo a una distancia prudente. Me agarra los pezones, me los aprieta durísimo y yo le digo: ‘me duele’", relató.

Según su versión, el cantante no se detuvo pese a su pedido, y continuó con comentarios que ella describió como humillantes.

La mujer también denunció un episodio de violencia repentina que la dejó sin posibilidad de defenderse.  "Una vez me agarró durísimo por la cabeza y me metió la lengua y tú no te puedes defender", expresó.

"Eso no es normal, pero ¿qué hago?"

Ambas mujeres coincidieron en que el miedo condicionó su reacción durante el tiempo que permanecieron en la residencia. Laura expresó el conflicto interno que vivía: "Entonces tú dices: ‘eso no es normal, no está bien, ¿pero qué hago?’".

El temor a perder el trabajo, sumado al poder e influencia del denunciado, habría sido un factor determinante para que los hechos no se denunciaran antes.

Un mensaje para otras posibles víctimas

Las exempleadas señalaron que su decisión de hablar busca abrir camino a otras víctimas. "Todas las mujeres que entran a trabajar en la casa de Julio Iglesias son víctimas", afirmó una de ellas.

"Que crean en la Justicia y que entiendan que no fue algo que les pasó a ellas nada más", añadieron, subrayando que su testimonio no responde solo a una motivación personal.

Dignidad laboral y búsqueda de justicia

Las denunciantes sostienen que el maltrato físico, psicológico y sexual no tiene lugar en un empleo digno. "Entramos a esa casa a trabajar dignamente y no merecíamos todo el maltrato físico, psicológico y sexual", concluyó una de las mujeres.

El proceso se mantiene en fase investigativa, mientras la Fiscalía evalúa los elementos incorporados al expediente. Hasta ahora, el cantante Julio Iglesias solo ha manifestado que "aún no es momento de hablar, pero todo se aclará".