Desde Estados Unidos, la estilista ecuatoriana Mary Mayorga ha construido una carrera en la industria televisiva y audiovisual internacional, trabajando en producciones de Telemundo, videoclips y alfombras rojas donde la disciplina y el profesionalismo marcan la diferencia.

Hoy, el nombre de Mary Mayorga suena en camerinos de Miami, sets de televisión y backstages (entre bastidores) donde el tiempo tiene límites y la perfección no se negocia. A sus 35 años, la ambateña ha logrado que su trayectoria ya no se defina por su lugar de origen, sino por los espacios profesionales que ocupa dentro de la industria latina.

Miami se convirtió en su base creativa y en el punto de partida para moverse entre producciones de alto nivel, eventos internacionales y proyectos que exigen precisión y energía constante.

Trabajo con figuras internacionales

Mayorga ha peinado a artistas de las “grandes ligas”, como la actriz venezolana María Gabriela de Faría, quien dio el salto al universo de Superman y participó en el videoclip Priti de Danny Ocean. Experiencias que, según afirma, le confirmaron que estaba preparada para grandes producciones.

Su nombre también figura en los créditos de la telenovela Velvet, de Telemundo. Lo que empezó como una colaboración de apenas dos capítulos terminó extendiéndose a más de 17 episodios grabados. Para Mary, la clave es llegar preparada y asumir que, en la televisión internacional, la creatividad existe, pero siempre dentro de una estructura estricta.

El backstage: sin ego ni “modo fan”

Lejos de la euforia del éxito, Mayorga describe el backstage como un espacio donde las emociones deben controlarse. “No puedes estar en modo fan. Aquí manda la disciplina y el respeto por el proceso”, asegura, destacando que el profesionalismo es indispensable para ganarse la confianza de celebridades y equipos de producción.

El sueño americano, sin romantizar

Mary llegó a Estados Unidos en noviembre de 2024 tras aplicar a una residencia por talento y habilidades extraordinarias. Desde Miami, sostiene que el sueño americano existe, pero no es fácil ni inmediato. “No hay espacio para el ego, solo para el trabajo constante, el equilibrio emocional y los límites sanos”, afirma, principios que hoy sostienen su carrera en la industria del entretenimiento internacional.