La alegría en la voz de Michelle Linzán refleja la emoción de quien cumple un sueño largamente anhelado. La maquilladora profesional forma parte del equipo internacional que embellecerá a las candidatas del Miss Universo 2025, que se realiza en Tailandia.
Su historia es la de una mujer que convirtió sutalento en una carrera sólida y reconocida. Con más de una década de experiencia, ha logrado posicionarse como referente del maquillaje profesional en Manabí y el país. Desde sus primeros trabajos en certámenes locales hasta su selección para el evento de belleza más importante del mundo, cada paso ha sido fruto del esfuerzo y la constancia, dijo en entrevista con Manavisión Plus.
Una audición que marcó la diferencia
El camino hacia Tailandia comenzó en Estados Unidos, donde Michelle participó en una audición que reunió a 60 maquilladores de distintos países. En una sola jornada, los aspirantes debían demostrar su habilidad para maquillar y peinar en tiempo récord, manteniendo precisión, limpieza y estilo. Solo cinco fueron seleccionados, y entre ellos brilló su nombre.
Esa elección fue más que un logro técnico; representó la validación de años deaprendizaje continuo. Su paso por certámenes como Miss Universe Ecuador le permitió adquirir experienciaen escenarios de alto nivel, donde la presión, los tiempos ajustados y la perfección estética eran parte del día a día.
Camino a Tailandia: un sueño hecho realidad
El 29 de octubre, Michelle tomó un avión rumbo a Tailandia, donde comenzó una aventura que durará casi un mes. Llegó el 1 de noviembre y se integró al equipo oficialque atenderá a las candidatas en sus presentaciones, sesiones fotográficas y ensayos. Será un trabajo intenso, pero también una experiencia transformadora, dijo en la entrevista.
Durante el evento,compartirá espacio con profesionales de distintos países, todos unidos por la pasión por el arte y la belleza. Para Michelle, estar en los camerinos del Miss Universo no es solo un reto, sino una oportunidad para demostrar que el talento ecuatoriano puede brillar al nivel de los mejores del mundo.
Aunque no sabe aún qué candidatas estarán bajo su cuidado, tiene claro que su misión seráresaltar la belleza de cada una y dejar una huella positiva. Cada jornada, cada retoque y cada sonrisa serán parte de un aprendizaje que la marcará por siempre, sostuvo emocionada.
Maestra y mentora del maquillaje en Portoviejo
Más allá de los escenarios internacionales, Michelle Linzán también deja huella en su ciudad. Desde su academia en Portoviejo, ha formado a más de mil estudiantes que hoy siguen sus pasos en el mundo de la belleza. Su escuela, que ya suma doce promociones, se ha convertido en un espacio donde el talento localflorece con profesionalismo y dedicación.
Sus alumnas aprenden no solo técnicas, sino valores. Michelle enseña queel maquillaje es arte, disciplina y vocación. Que cada rostro es un lienzo y cada detalle una oportunidad para expresar belleza y confianza. Su papel como educadora refleja la generosidad con la que comparte su conocimiento, inspirando a nuevas generaciones de artistas.
Mientras que su trayectoria como docente y maquilladora la ha llevado a trabajar en eventos emblemáticos, comoReina de Manabí y Miss Universe Ecuador. Su estilo se caracteriza por la elegancia y el equilibrio: resalta la naturalidad sin perder la sofisticación, y cada obra suya busca potenciar la personalidad de quien está frente al espejo.
Inspiración que traspasa fronteras
La historia de Michelle Linzán inspira. Es la prueba de que los sueños se cumplen cuando se persiguen con pasión, constancia y humildad. Lo que comenzó en Portoviejo con ilusión y determinación hoy se traduce en un reconocimiento internacionalque enorgullece a toda Manabí.
En su equipaje, llevó más que pinceles y productos de maquillaje: llevó el amor de su familia, el apoyo de sus estudiantes y la bandera delEcuador. Cada paso que dé en Tailandiaserá una representación del trabajo, la creatividad y el espíritu emprendedor de las mujeres ecuatorianas.
Con su participación,Michelle demuestra que el arte también tiene acento manabita, y que desde una ciudad llena de talento y calidez como Portoviejo, se puede llegar muy lejos. Su viaje al Miss Universo no es solo un logro personal, sino una inspiración colectiva.