La actriz británica Kate Winslet , de 50 años, declaró este domingo en una entrevista con The Sunday Times su inquietud por el creciente consumo de medicamentos y tratamientos cosméticos para adelgazar, un fenómeno que considera peligroso y que, según dijo, afecta principalmente a mujeres jóvenes en Reino Unido y otros países.

Winslet, conocida por su postura firme en favor de la imagen corporal natural, describió como “preocupante” y “atemorizante” la cantidad de personas que recurren a inyecciones y medicamentos adelgazantes. La actriz afirmó que la normalización de estos productos refleja una dependencia cada vez mayor del aspecto físico para validar la autoestima.

“Es devastador ver cuántas personas sienten que su valor depende de cómo lucen” , señaló. Para la ganadora del Óscar, el problema no radica únicamente en los riesgos médicos , sino también en la carga emocional que impone una estética imposible de sostener.

Procedimientos estéticos: una presión que crece

La intérprete también mostró inquietud ante el incremento del uso de bótox, rellenos faciales y otros procedimientos invasivos. Aseguró que estos tratamientos se han convertido en una respuesta rápida a un ideal de belleza irreal y difícil de alcanzar.

Winslet lamentó que los signos naturales del envejecimiento, como las arrugas o el aspecto de las manos, sean cada vez menos valorados: “Algunas de las mujeres más hermosas que conozco tienen más de setenta años, y me entristece que las jóvenes no puedan ver esa belleza”.

El papel de las redes sociales en la presión estética

La actriz responsabilizó parcialmente a las plataformas digitales por amplificar modelos físicos distorsionados y estándares imposibles. Según declaró, el consumo de contenido viral ha convertido la “perfección filtrada” en una referencia aspiracional que lastima la salud mental.

“¿A qué concepto de perfección aspiran las personas? Nadie mira ya al mundo real” , reflexionó durante la entrevista.

Un recuerdo amargo: el escrutinio tras Titanic

Winslet recordó los duros episodios de acoso mediático que vivió después del éxito global de Titanic (1997), cuando tenía apenas 22 años. Explicó que fue blanco de comentarios ofensivos sobre su cuerpo y que ese escrutinio dañó profundamente su seguridad personal.

Aseguró que, si pudiera volver atrás, habría respondido con más firmeza: “Era una mujer joven, con un cuerpo que aún estaba cambiando. Y tuve que soportar un nivel de abuso que hoy no sería aceptable ”.

Envejecimiento, salud y autenticidad

La actriz también habló sobre su proceso personal para enfrentar los cambios del cuerpo. Reveló que recibe terapia de reemplazo de testosterona -un tratamiento hormonal común en mujeres- para mejorar su bienestar.

Sin embargo, subrayó que aceptar la edad y los cambios físicos es fundamental para reconstruir una relación sana con la imagen personal. “Lo que me preocupa es que muchas jóvenes no entienden el verdadero significado de la belleza” , concluyó.