Durante años, Jennifer Garner ha navegado su vida personal entre la maternidad, la exposición mediática y una coparentalidad que, aunque sólida, no ha estado exenta de desafíos. El tema volvió a resonar luego de que Ben Affleck calificara la crianza compartida de sus hijos como "complicada", una definición que, sin dramatismos, refleja una realidad que la actriz ha abordado con honestidad y serenidad.
Reservada por naturaleza, Garner ha hablado en distintas entrevistas sobre la presión constante que implica ser madre bajo el escrutinio público. En conversación con People, reconoció que la exigencia de "hacerlo todo bien" fue una carga emocional real durante los primeros años de crianza. "Sé lo que es esa presión", confesó, aludiendo a una etapa que deja huellas profundas tanto en los hijos como en quienes los acompañan.
Junto a Affleck, la actriz crió a sus tres hijos —Violet Anne, Seraphina Rose Elizabeth y Samuel— priorizando siempre su bienestar por encima de cualquier decisión profesional. Garner ha explicado que la maternidad nunca fue una carga, sino una elección consciente que influyó directamente en su carrera, llevándola incluso a rechazar proyectos para poder estar presente en la vida de sus hijos.
Crecer bajo los reflectores
El entorno mediático no facilitó la tarea. Desde pequeños, los hijos de la expareja crecieron rodeados de cámaras y titulares, una exposición que ninguno de los dos padres buscó para ellos. En reiteradas ocasiones, Garner ha remarcado que proteger la privacidad de sus hijos fue —y sigue siendo— una prioridad absoluta.
Affleck también se ha referido al tema, señalando en entrevistas que tener una vida pública añade una presión extra sobre los niños. Ambos coincidieron en algo esencial: nunca alentaron a sus hijos a seguir el camino del espectáculo. La intención siempre fue que descubrieran su propio rumbo, libres de expectativas externas y del peso del apellido.
El divorcio y la reconstrucción familiar
La separación, ocurrida en 2015 tras diez años de matrimonio, significó para Jennifer Garner algo más que el fin de una relación de pareja. En una entrevista con Marie Claire UK, admitió que lo más difícil fue "romper una familia" y perder una amistad profunda. La exposición mediática, aseguró, no fue el mayor obstáculo; el verdadero reto fue reconstruir una dinámica familiar sana después del quiebre.
Con el tiempo, ambos actores lograron establecer una coparentalidad funcional basada en el respeto mutuo. Según fuentes cercanas citadas por People, Garner y Affleck construyeron rutinas que les permitieron compartir celebraciones como Navidad y Acción de Gracias, priorizando que sus hijos vivieran esos momentos sin tensiones ni divisiones.
Resiliencia, apoyo y nuevas etapas
Para Garner, la resiliencia nació del apoyo de su entorno cercano. Ha señalado que las relaciones personales fueron clave para atravesar el proceso de separación y reorganización familiar. "Ahí es donde está tu resiliencia: en las personas que te sostienen", expresó en una de sus reflexiones más íntimas.
Hoy, la actriz mantiene una relación estable con el empresario John Miller, participa activamente en causas humanitarias y conserva un vínculo cordial con Affleck. Ella misma reconoce que no sabía si sería posible llegar a ese punto, pero cree firmemente en el valor del tiempo para sanar. "El tiempo es la oportunidad de perdonar y encontrar una nueva forma de ser amigos", afirmó.
Aunque la maternidad marcó profundamente su vida profesional y personal, Jennifer Garner nunca la vivió como un sacrificio. Para ella, criar a sus hijos fue —y sigue siendo— un privilegio, una fuente de alegría y el eje sobre el cual tomó las decisiones más importantes de su vida.