Jacob Elordi , protagonista de la esperada versión de Frankenstein dirigida por Guillermo del Toro, reveló detalles profundos y personales sobre el rodaje durante una entrevista en el podcast Happy Sad Confused (Feliz Triste Confundido). El actor confesó que interpretar a la criatura fue un sueño que nunca imaginó posible: “ Este papel no estaba en ninguna lista tangible de sueños, era parte de los deseos imposibles” , dijo.

La propuesta le llegó de manera espontánea, algo que él considera determinante para aceptar sin sobrepensarlo. “Si hubiera estado esperando un año y medio, creo que lo habría sobrepensado. Todo ocurrió como debía” , comentó, destacando la espontaneidad del ofrecimiento como un factor decisivo para aceptarlo.

El desafío de encarnar a la criatura

Elordi se extendió al explicar cómo vivió la complejidad del personaje. Para él, interpretar a la criatura significó enfrentarse a una gama extrema de emociones humanas: abandono, furia, ingenuidad, vulnerabilidad y un dolor existencial que requiere ser expresado no solo con palabras, sino con gestos mínimos. Señaló que, más que un monstruo, Del Toro lo concibe como “una alma hecha a pedazos” .

“Interpretar a la criatura es cargar con un dolor ancestral. Es un personaje que nace solo, sin guía, sin lenguaje, y aun así busca conexión. Eso es devastador y hermoso a la vez”, compartió el actor.

Para lograr esa profundidad emocional, Elordi reveló que trabajó en silencio durante largas horas del rodaje, manteniendo posturas tensas y explorando movimientos torpes pero sensibles, que expresaran tanto la brutalidad física como la inocencia del ser creado por el Dr. Frankenstein . También comentó que utilizó referencias de actores como Heath Ledger y Philip Seymour Hoffman para comprender cómo transmitir emociones con una simple mirada.

Transformación física y construcción del personaje

El actor describió la preparación física como uno de los retos más intensos de su carrera. Del Toro exigía una criatura que, aunque imponente, se sintiera profundamente humana. Elordi pasó por sesiones de maquillaje, prótesis, extensiones corporales y pruebas de movimiento que podían tomar varias horas al día.

Era doloroso, claustrofóbico y, aun así, increíblemente liberador. Tenía que pensar, respirar y moverme como alguien que no pertenece al mundo tal como lo conocemos”, relató.

El proceso incluía caminar con peso adicional para modificar su postura y limitar parte de su rango corporal, creando la sensación de un ser articulado de manera distinta a un humano. Para Elordi , esto fue esencial para comprender el sufrimiento interno de la criatura.

El impacto emocional del proyecto

Interpretar a un ser que enfrenta rechazo, soledad y confusión desde su primer minuto de vida lo obligó a adentrarse en emociones intensas que, según dijo, dejaron una huella en él. “Es un personaje trágico. Nunca había interpretado algo tan desgarrador. Es una figura que solo quiere entender por qué existe” , explicó.

El actor comparó su experiencia con un “renacimiento artístico” y aseguró que el rodaje le permitió explorar su lado más oscuro, más sensible y más íntimo como intérprete. “Sentí que estaba viviendo mi propio "Caballero Oscuro”, dijo, haciendo referencia a la película que marcó su adolescencia.

La conexión con Guillermo del Toro

En la conversación, Elordi resaltó la admiración profunda que siente por Guillermo del Toro , a quien consideró un director que genera espacios creativos seguros y estimulantes. “Guillermo crea un espacio donde los artistas pueden exponerse y sentirse bien contribuyendo” , aseguró. Para el actor, cada miembro del equipo termina siendo una extensión del universo creativo del cineasta mexicano, algo que transformó su propio proceso interpretativo.

El ambiente del set también quedó marcado por la calma, la confianza y el impulso artístico: un entorno que Elordi describió como uno de los más enriquecedores de su carrera. Al hablar de sus influencias, recordó a Heath Ledger y Philip Seymour Hoffman , actores que -según él- lograban transmitir más con una mirada que con miles de palabras.

Anécdotas en el set y relaciones con otros directores

Elordi compartió historias sobre diferentes indicaciones que ha recibido a lo largo de su carrera. Entre risas, recordó la observación más dura que le han hecho en un rodaje: “¿Qué haces con la boca? Deja de hacer eso, se ve estúpido” . Aunque el comentario lo tomó por sorpresa, reconoció que le ayudó a mejorar.

También habló sobre trabajar con Ridley Scott , a quien describió como un “maestro artesano” cuya energía lo inspira profundamente. “Ver a alguien como Ridley Scott, que vive para el cine, es algo profundo. Es ver cómo el cine sostiene una vida ”, expresó. Su amor por los mundos fantásticos, los perros -en especial su mascota Leila- y los videojuegos como Kingdom Hearts mostraron su faceta más personal y su sentido del humor.

Fama, público y filosofía actoral

Al reflexionar sobre el impacto de proyectos como Euforia y El stand de los besos, Elordi aseguró que disfruta la reacción del público, incluso cuando provoca miedo: “Que la gente te diga que le das miedo en la calle es un gran cumplido, significa que lograste provocar algo ”. Para él, actuar no es un negocio, sino un proceso artístico guiado por la curiosidad y el deseo de trabajar con directores que den sentido al cine.

Entre los cineastas que admira mencionó a Ridley Scott, Sofia Coppola, Paul Schrader, Emerald Fennell y Wim Wenders . Uno de sus próximos proyectos, la adaptación de Cumbres Borrascosas dirigida por Fennell, lo tiene especialmente entusiasmado: la describió como una historia “dolorosa y visualmente impactante”.