La actriz y creadora de contenido Gigi Mieles volvió a pronunciarse sobre uno de los episodios más comentados de su exposición mediática reciente: el apodo "Pretzel (galleta salada) Mieles", que nació en un pódcast en 2024 y terminó convirtiéndose en una etiqueta viral con repercusiones en su imagen pública.

En declaraciones recientes, la artista relató cómo una confesión espontánea realizada en el pódcast Sí Somos fue sacada de contexto, amplificada en redes sociales y replicada por varios medios, generando una narrativa que la acompañó durante meses.

El origen del sobrenombre

Mieles reconoció que el comentario que dio pie al apodo fue una respuesta impulsiva durante una conversación sobre sexualidad. Según explicó, fue un momento en el que habló sin medir el alcance que podía tener fuera del espacio del pódcast.

  "Yo dije una imprudencia, que a mí me gustaba o que yo era muy buena en una posición sexual, y mi boca habló de más en ese momento que emocioné, excité de más", contó Mieles en entrevista con diario Extra.

Tras esa intervención, uno de los conductores utilizó el término "Pretzel Mieles" de forma jocosa, lo que rápidamente fue adoptado por la audiencia y viralizado en plataformas digitales, convirtiéndose en un rasgo con el que muchos comenzaron a identificarla.

El temor inicial por su futuro profesional

La actriz confesó que, en un primer momento, la viralización del apodo le generó preocupación e incertidumbre sobre su carrera. Temía que esa etiqueta afectara futuras oportunidades laborales y la percepción que productores o directores pudieran tener de ella.

Ese miedo se intensificó cuando fue considerada para un proyecto teatral dirigido a público familiar. Sin embargo, aseguró que durante el proceso no recibió cuestionamientos ni objeciones relacionadas con el apodo, lo que le permitió continuar con el trabajo sin inconvenientes.

Cuando el humor dejó de ser cómodo

Aunque con el tiempo decidió asumir el sobrenombre con mayor ligereza, hubo una experiencia que marcó un antes y un después. Mieles relató que, en un entorno laboral, una persona con capacidad de decisión comenzó a llamarla reiteradamente "mi Pretzel", incluso a través de mensajes internos.

Ante esa situación, decidió intervenir y pedir que se respetara su nombre real, dejando claro que ese tipo de trato no debía trasladarse al ámbito profesional. 

"Llegó un punto en que tuve que decirle que no me llamara así, que yo me llamo Gigi, yo me llamo Gilian".  

Gigi Mieles

Su mirada sobre el rol de los medios

Gigi Mieles también se refirió al papel que jugaron los medios en la difusión del apodo. Reconoció que el comentario inicial fue suyo, pero señaló que los titulares y el tratamiento mediático contribuyeron a reforzar el impacto del sobrenombre en la opinión pública.

Actualmente, asegura que el apodo sigue apareciendo en interacciones con el público, pero sostiene que ya no lo vive como una carga, siempre que no se utilice de forma insistente ni dentro de espacios de trabajo.