Emilia Clarke marcó un antes y un después en su carrera al confirmar que no planea volver a proyectos ligados al género de fantasía. La actriz británica, que interpretó a Daenerys Targaryen durante ocho años en Game of Thrones (Juego de Dragones), afirmó que ese ciclo pertenece al pasado y que no se imagina regresando a un mundo similar.
"Es muy poco probable que me veas otra vez sobre un dragón, o siquiera cerca de uno", expresó en una reciente entrevista con The New York Times, dejando claro que su etapa en la exitosa serie de HBO quedó atrás.
El impacto emocional del final de Daenerys
El desenlace del personaje fue uno de los momentos más difíciles para Clarke. La actriz confesó que la lectura del guion final la tomó completamente por sorpresa y la afectó profundamente. Según relató a Entertainment Weekly, rompió en llanto y salió a caminar durante horas para procesar lo que acababa de leer.
"Llamé a mi madre y le pedí que me calmara, porque realmente me afectó", recordó. La abrupta transformación de Daenerys en la última temporada generó controversia entre los fanáticos y también dejó una huella emocional en la actriz.
Críticas al rumbo de la historia
Con el paso del tiempo, Clarke fue más abierta sobre su incomodidad con el cierre de la serie. En declaraciones a The Sunday Times, reconoció que le molestó que la producción priorizara escenas impactantes por encima del desarrollo profundo de los personajes.
Aun así, aseguró a The Hollywood Reporter que ha logrado reconciliarse con el final y que necesitará décadas para analizar Game of Thrones con total objetividad, separando lo emocional de lo profesional.
Una batalla silenciosa por su vida
Más allá de lo artístico, el papel de Daenerys estuvo marcado por un desafío aún mayor: su salud. Durante las primeras temporadas de la serie, Emilia Clarke sufrió dos aneurismas cerebrales, en 2011 y 2013, episodios que pusieron en riesgo su vida y su carrera.
"Cuando tienes una lesión cerebral, todas tus inseguridades en el trabajo se multiplican", confesó a la revista Big Issue. El temor a no poder volver a actuar la acompañó durante meses, al punto de pensar que podría morir mientras estaba frente a las cámaras.
El miedo a perderlo todo
En uno de los momentos más críticos, la actriz llegó a pedir a los médicos que la dejaran morir.
"Mi trabajo, mi sueño, todo giraba en torno al lenguaje y la comunicación. Sin eso, me sentía perdida".
Emilia Clarke, en su ensayo A Battle for My Life, publicado en The New Yorker.
Tras la primera operación, Clarke padeció afasia y tuvo dificultades incluso para recordar su propio nombre. La segunda cirugía, en 2013, fue aún más compleja y despertó el temor de sufrir daños cognitivos permanentes.
De la adversidad a la filantropía
A pesar de las secuelas, Emilia Clarke logró regresar al rodaje y mantener su diagnóstico en reserva durante años. Esa experiencia la llevó, en 2019, a fundar junto a su madre la organización SameYou, dedicada a la rehabilitación de personas que han sufrido lesiones cerebrales.
En colaboración con Big Issue Recruit, la fundación trabaja para facilitar la reinserción laboral de quienes enfrentan estas condiciones. "Vivir con una enfermedad crónica que te quita la confianza es devastador y solitario", señaló la actriz.
Mirar hacia adelante
Hoy, Clarke asegura que su lucha personal le dio una nueva perspectiva sobre la vida y el éxito. En varias entrevistas ha reflexionado sobre la importancia del bienestar emocional por encima de la fama.
"Al final, los momentos felices son los que realmente vas a recordar", afirmó. Mientras el universo de Game of Thrones continúa expandiéndose con precuelas y derivados, Emilia Clarke prefiere dejar la fantasía atrás y concentrarse en nuevos desafíos creativos y en su labor social.