La elección de la Reina de Guayaquil 2025 debía ser un evento de celebración cívica, belleza y tradición, pero terminó envuelta en una polémica que eclipsó parte de la coronación. Abby Riqueros fue proclamada la nueva soberana de la ciudad, sin embargo, la gala quedó marcada por la ausencia de una figura clave: Jenniffer Tutivén, Reina de Guayaquil 2024, quien denunció horas antes que no había sido invitada para entregar la banda a su sucesora, un acto simbólico que ha definido históricamente la transición entre reinados.
El anuncio de Tutivén llegó a través de una historia de Instagram que generó un efecto inmediato. En pleno preámbulo del evento, la reina saliente publicó un mensaje en el que expresó su desconcierto y recordó que su compromiso era con la ciudad. “Lamento informar que aún no recibo una invitación para coronar a la sucesora... jamás estaré cerrada a cumplir con mi deber”, señaló.
La denuncia que encendió las redes
La revelación cayó como un balde de agua fría entre seguidores, medios y figuras del ámbito local. Minutos después de que comenzara la gala, los usuarios comenzaron a llenar las publicaciones oficiales del certamen con preguntas sobre su ausencia.
Para muchos, la situación era incomprensible. Tutivén había tenido un reinado prolongado debido a la suspensión de la gala de octubre, aplazada por disposiciones del SERCOP. Su gestión fue considerada impecable por parte de la comunidad, lo que volvió aún más desconcertante que no estuviera presente en la primera fila de la ceremonia más importante de su periodo.
Preguntas como “¿Por qué no la dejaron coronar?”, “¿Dónde está Jenniffer?” y “Expliquen la ausencia de la reina 2024” se multiplicaron, mientras la organización evitaba referirse al tema en el escenario.
Un silencio en el evento y respuestas fuera del escenario
Detrás de bambalinas, conseguir una explicación resultó igual de complicado. Finalmente, la coronación se realizó en manos de reinas de años anteriores: María del Cisne Montes (2022) y Sabina González (2023), mientras que Tahiz Panus colocó la banda a Riqueros.
Las interrogantes aumentaron cuando, dos días después, Full Farándula difundió declaraciones de Panus. Primero respondió: “No puedo hablar”, pero más adelante dijo: “Siempre hay un porqué... para una acción siempre hay un porqué”. Aunque evitó profundizar, defendió su gestión y afirmó que siempre ha apoyado a todas las participantes bajo su dirección.
También reconoció el valor personal y profesional de Tutivén: “Es talentosa, destacada académicamente, deportista. La hemos apoyado en cada paso, y le deseo lo mejor”. Pero nuevamente, no explicó directamente por qué no fue invitada.
¿Procedimiento inédito o una ruptura de tradición?
La ausencia de la reina saliente abrió un debate sobre respeto a la tradición y manejo institucional. En años anteriores, la entrega simbólica de banda y corona ha representado la continuidad del legado. Para muchos ciudadanos, esta omisión rompió ese simbolismo.
Aunque la organización ha insistido en que las reinas anteriores pudieron colocar la corona “en un concurso bastante típico”, esta fue la primera vez en varios años que la soberana saliente no participó.
Mientras tanto, Abby Riqueros asumió el reinado en medio de aplausos, pero también de un ambiente cargado por preguntas sin respuesta.
La polémica continúa abierta
Hasta el momento, la organización no ha emitido un comunicado oficial que explique la ausencia de Tutivén. La discusión continúa activa en redes, donde seguidores piden claridad y cuestionan la gestión interna del certamen.
Para muchos, más que un conflicto aislado, el episodio representa una oportunidad para revisar las prácticas y la transparencia de los concursos de belleza locales.