Con más de 50 años de trayectoria artística, Ana Gabriel sigue siendo una de las voces más queridas de la música latina. La intérprete de “Simplemente amigos”, “Quién como tú” y “Luna” se presentó recientemente en Nueva York , donde conquistó al público con su inconfundible fuerza vocal y un mensaje de profunda empatía hacia los inmigrantes hispanos.
Antes de subir al escenario, la cantante mexicana compartió unas emotivas palabras que conmovieron a los asistentes y a miles de seguidores en redes sociales. “ Todos los latinoamericanos son mis compatriotas. Somos una comunidad unida no solo por el idioma, sino por nuestras raíces y principios de gente trabajadora. Que no pierdan jamás la fe sin importar el momento que estén atravesando. Dios jamás abandona a sus hijos ”, expresó con serenidad y convicción.
Una artista fiel a sí misma
Durante una entrevista exclusiva con People en Español, la artista originaria de Guamúchil, Sinaloa , habló sobre cómo ha logrado mantener una vida privada lejos de los reflectores, en un mundo donde la exposición mediática parece inevitable. “Simplemente no hablo de mi vida privada . La gente puede imaginar lo que sea, pero lo único real es lo que el artista cuente de su boca, y de mi boca solo salen emociones compartidas con mi público a través de mi música ”, confesó.
Para Ana Gabriel , esa conexión emocional con sus seguidores es lo que realmente da sentido a su carrera. Su público -dice- ha sido el motor que la impulsa a seguir cantando con pasión. “Mi propósito diario es no olvidarme de dónde vengo ni del público que me ha dado tanto amor. Mis letras hablan del amor, del desamor, de los sueños, de los anhelos... y eso nunca pasa de moda”, afirmó con orgullo.
Un legado que trasciende generaciones
A sus 69 años, Ana Gabriel mantiene intacta la energía y la entrega que la han caracterizado desde sus inicios en la década de 1970. Su voz, considerada una de las más poderosas del pop latino, ha dejado huella en varias generaciones y continúa inspirando a jóvenes artistas.
En su reciente concierto en la Gran Manzana, la intérprete ofreció un repaso por sus más grandes éxitos y recordó que su carrera ha sido una mezcla de disciplina, espiritualidad y amor por su público. Su mensaje, lleno de fe y esperanza , resonó especialmente entre los inmigrantes que la ven como un símbolo de fuerza y autenticidad.
Más allá de los aplausos, Ana Gabriel se mantiene como una figura que trasciende la música: una mujer que ha hecho de la fe, la constancia y la empatía sus mayores estandartes. Y mientras su voz siga llenando escenarios, su mensaje seguirá vivo: “La fe no se pierde, se fortalece cada vez que uno canta con el corazón.”