Wilman Terán, expresidente del Consejo de la Judicatura, fue trasladado a la Cárcel 4 de Quito para ejercer su autodefensa en la apelación del caso Independencia Judicial, programada para el 16 de enero de 2026. El movimiento ocurre en medio de rumores sobre una posible cooperación eficaz con la Fiscalía General del Estado (FGE). También, gracias a un diagnóstico médico que confirma un episodio depresivo grave con síntomas psicóticos, incluyendo alucinaciones auditivas.

El traslado se ejecutó, tras demoras iniciales, permitiendo al procesado acceder a expedientes digitales para preparar su defensa. El caso Independencia Judicial forma parte de una serie de procesos contra Terán, quien acumula sentencias de nueve años por Metástasis, seis por Pantalla y nueve por el actual. Estos involucran acusaciones de manipulación judicial, como la redacción de una sentencia en 2022.

Wilman Terán estuvo en la  cárcel del Encuentro

Dicha instancia permitió la liberación provisional de Jorge Glas, y la extensión del período de jueces penales en la Corte Nacional en 2023, supuestamente para anular la condena de Rafael Correa. El arresto de Terán en 2023 interrumpió estos planes, según documentos judiciales. Los rumores de cooperación eficaz surgieron ante la expectativa de revelaciones que podrían implicar a figuras como Correa y Glas en tramas de independencia judicial.

La Fiscalía emitió un comunicado genérico sobre la reserva de tales herramientas legales, sin confirmar ni desmentir acuerdos. Wilman Terán ha participado en planes similares en casos previos, lo que alimenta las especulaciones en el contexto nacional de lucha contra la corrupción judicial en Ecuador. El traslado desde la cárcel de máxima seguridad El Encuentro en Santa Elena requirió un proceso administrativo complejo. Dicho proceso lo ordenó el Tribunal para garantizar la defensa técnica de Terán.

Su familia alega tratos crueles e inhumanos

Inicialmente, el traslado programado para el 1 de enero de 2026, se concretó bajo presiones judiciales y advertencias de desacato por parte del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI). Terán recibió autorización para usar una computadora con acceso a expedientes en dos discos compactos. Las condiciones de reclusión han generado denuncias de Terán y su familia, alegando tratos crueles e inhumanos.

Wilman Terán reportó aislamiento funcional por más de 56 días, exposición a luz artificial permanente, ruidos ensordecedores durante 16 horas diarias, rapado forzoso de cabello, falta de agua potable y vigilancia extrema con cámaras, incluso en momentos de intimidad biológica. Estas quejas se enmarcan en debates sobre derechos humanos en prisiones ecuatorianas. La salud mental de Terán representa un obstáculo clave para la audiencia.

Terán escucha dos voces, una mascuclina y otra femenina 

Un informe médico-psiquiátrico del Hospital Pablo Arturo Suárez, emitido el 14 de enero de 2026, diagnostica un episodio depresivo grave con síntomas psicóticos. El documento detalla alucinaciones auditivas, donde Terán escucha dos voces internas -una masculina y otra femenina- que le instruyen mantenerse dócil. Además, Wilman Terán presenta paranoia, hipervigilancia y afectación global en funciones de relación.

El Tribunal debe resolver en las próximas horas si procede con la apelación o acepta diferimientos basados en la alegada incapacidad mental momentánea de Terán. Este escenario judicial resalta tensiones en el sistema penal ecuatoriano, donde casos de alto perfil como Metástasis y Pantalla han expuesto redes de influencia en la judicatura. La resolución podría impactar investigaciones en curso sobre corrupción e independencia judicial en Ecuador.