Un nuevo Registro Nacional de Infieles se viraliza en Ecuador. Dice ser humor, pero permite subir datos personales y genera riesgos legales importantes.

El Registro Nacional de Infieles reapareció en Ecuador este domingo 7 de diciembre, como un sitio web colaborativo donde cualquier usuario puede registrar supuestas traiciones amorosas.

Un regreso entre bromas y dudas

La nueva página del Registro Nacional de Infieles afirma que todo es “ 100% humor ”. El sitio ubica un mensaje visible que dice: “ Nada aquí corresponde a personas reales ”. Pese a la advertencia, el registro permite describir infidelidades con detalles.

La plataforma incluye “niveles de infidelidad” como parte del juego. Se puede calificar el caso como “Suave” u otros niveles visibles. El contenido es administrado por usuarios anónimos, sin filtros.

Cada historia muestra una etiqueta: “Historia ficticia” . Sin embargo, especialistas advierten que esto no garantiza que los datos no correspondan a personas reales. La advertencia podría ser solo un intento de esquivar responsabilidades legales.

Registro Nacional de Infieles

El sitio permite subir nombres completos, iniciales o apodos. También solicita edad, ocupación y provincia. Y exige describir la presunta infidelidad “con detalles y exagera”.

Incluso se pueden incluir datos de estudiantes y lugares donde trabaja la persona señalada. Estas publicaciones permanecen visibles al público. Cualquier usuario puede buscar un “infiel” por nombre, ciudad o provincia.

Expertos jurídicos insisten en que, aunque el sitio diga ser humorístico, la responsabilidad no desaparece. El anonimato del usuario no lo exime si causa daño moral.

Menos nombres que la primera versión de Infieles

El primer registro -ya inaccesible- sumó 48.257 registros. La cifra incluía 32.453 hombres (67,3%) y 15.804 mujeres (32,7%).

 

La nueva versión todavía muestra muchos menos casos. Bordea los 1.000. La estructura es más “limpia” y la interfaz más profesional. Pero conserva el mismo peligro conceptual: exponer la vida íntima de terceros sin autorización.

La viralidad podría aumentar los números en cuestión de horas. O sin la ola inicial se podría detener el crecimiento.

Consecuencias legales no desaparecen

Abogados como Tábitha Véliz recuerdan que publicar datos personales sin permiso constituye una infracción grave.

La Constitución y la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales protegen esos datos. Exponerlos sin consentimiento puede generar sanciones administrativas y, según la gravedad, delitos.

Si una publicación acusa a alguien de infiel y afecta su reputación, pueden iniciarse demandas civiles. El mensaje del sitio no elimina la responsabilidad judicial.

¿Juego o linchamiento digital?

La página se promociona como espacio de humor. La frase central es: “ Tod@s mienten y ningun@ se arrepiente ”.

Algunas publicaciones muestran insultos, descripciones ofensivas o datos laborales. Aunque se rotule como ficción, el lector puede asociar la historia con una persona real de su entorno. El resultado puede ser acoso, burlas o violencia digital.

Cualquier persona puede aparecer en el Registro de Infieles

No existe moderación previa.

Tampoco hay filtros automáticos.

No se valida la identidad del “infiel”.

Esto permite que, pese a la advertencia, bromas sean tomadas como verdades.