A pesar de la corta campaña para el Referéndum y Consulta Popular, el oficialismo ha intensificado su llamado al 'Sí', presentándolo como la única vía para solucionar los problemas de inseguridad y falta de empleo en Ecuador. El asambleístaDiego Franco de la bancada de ADN, que se ausentó temporalmente de la Asamblea para hacer campaña, mantuvo un diálogo con Manavisión Plus sobre su perspectiva de la dinámica electoral, la polarización y la necesidad de una nueva Constitución que desmantele la estructura criminal que opera en el país.

-Asambleísta, Ecuador es un país polarizado y muchos analistas creen que la ciudadanía no está totalmente preparada para este proceso. ¿Qué radiografía le deja a usted esta campaña para promover el 'Sí'?

Yo, de hecho, pienso un poco distinto. Es bastante curioso llegar a un barrio y más allá de la tendencia política, créame que todos te escuchan esta vez y tratan de dialogar, informarse mejor, de saber mi opinión cuando tocamos la puerta. La gente sí está altamente preparada para la votación y entienden en la gran mayoría la importancia de lo que vamos a votar este 16 de noviembre. Saben que no votamos por una persona o por un capricho, sino por nuestro presente y nuestro futuro. Sobre todo aquí en Manabí, que es una de las provincias más afectadas por la violencia, se vive en carne propia esa necesidad de un cambio radical ya desde lo conceptual y desde las leyes.

-Manabí era considerada una provincia con una tendencia política "correísta". ¿Los resultados de estos días de campaña han sido favorables y les dejan expectativas altas para los comicios?

Más allá de la ideología o el gusto político de las personas con las que conversamos, todos tienen esa esperanza de mejores días. Estas cuatro preguntas nos dan la oportunidad de poder cambiar de raíz lo que sucede. Estudios indican que las dos principales necesidades del ecuatoriano son el trabajo y la seguridad. Desafortunadamente, esta Constitución actual es justamente lo que no puede garantizar. Por eso, más allá de lo que pensamos o en qué político confiamos, hoy sabemos que el 16 de noviembre salimos a votar por nosotros, por nuestro presente, por nuestro futuro, para que nuestros hijos no tengan que vivir este infierno los próximos años. Yo creo que todos los ecuatorianos juntos vamos a salir a votar por el país.

-¿Cuál ha sido su sentir personal al dejar momentáneamente el rol legislativo para hacer campaña? En su rol de legislador, ¿cómo ha percibido esa responsabilidad de promover el voto acertado?

Como estoy en licencia, no me presento como asambleísta, sino que he hecho campaña por una idea, por mi país, y por un proyecto político que también hoy lidera esas intenciones. Me encanta hacer campaña, porque es una oportunidad de estar más cerca que nunca de los ciudadanos y ver qué necesitan. Yo me quiero quedar con el sentimiento de que cada casa que tocamos, la gente pregunta muchísimo, y eso es importante: estamos informados. Por ejemplo, sobre la primera pregunta, la narrativa de otra tendencia es que cedemos soberanía, y yo les digo que la soberanía no se pierde. Cada vez que un compatriota muere de forma violenta, ahí sí perdemos soberanía. Lo que buscamos con una base extranjera, que no necesariamente tiene que ser militar, es justamente reforzar nuestra soberanía.

-Usted señalaba que la campaña es la oportunidad para estar cerca de la gente, pero ¿por qué esperar a un proceso electoral para estar cerca de la ciudadanía, y no hacerlo de forma permanente como legislador?

Como asambleístas, y en calidad de presidente encargado de la Comisión de Desarrollo Económico, he tratado seis leyes económicas urgentes en cinco meses. Cada una necesita 30 días de tratamiento ininterrumpido, lo que nos llevó a sesionar 97 veces en la comisión. Entienda usted que hemos tenido que sesionar hasta los domingos. Por eso, no he tenido la oportunidad, como otros compañeros, de poder ir a las calles y conversar con los ciudadanos. Esa es mi particularidad, y si bien el trabajo quizás no es tangible para todos, se han hecho seis económicas urgentes que están sirviendo para cambiar la realidad del país.

-Sobre la reducción de asambleístas, usted dice que no es cantidad, sino calidad. Pero con lo que me comenta, de que no sabe cuántos asambleístas manabitas han presentado proyectos de ley, ¿no da la impresión de que no actúan en bloque por Manabí, sino solo en bloque por su partido político?

Es muy entendible que se sienta que la Asamblea no es representativa, porque el trabajo de un asambleísta es bastante distante a la comunidad. El tratamiento de las leyes es un proceso serio que toma mucho tiempo de estudio, análisis, debate y reformas. Por eso muchos asambleístas ven su carrera política terminar en la Asamblea. En cuanto al trabajo por Manabí, nosotros en mi bloque hemos intentado trabajar por un fin desde que llegamos, y ninguna ley que hemos aprobado ha sido en contra de los ecuatorianos. Sin embargo, no es tan sencillo cuando la otra banca lo que busca es atacarnos y destruir el trabajo. A mí me encantaría poder sentarme con todos los asambleístas de Manabí para superar las banderas políticas, pero lo hemos intentado en más de una ocasión y siempre sucede algo. Manabí requiere unidad y trabajo en conjunto.

-Desde la bancada de ADN, ustedes afirman que hay que hacer cambios profundos en la Constitución. ¿Cuáles serían esos cambios que anhelan que se ejecuten si gana el 'Sí' a la Constituyente?

Los cambios que anhelamos se centran en los dos principales problemas de los ecuatorianos: trabajo y seguridad. Es lo que la Constitución actual no puede garantizar. De hecho, no hay seguridad jurídica para inversionistas locales o extranjeros. Ecuador, que es un país altamente atractivo, no lo está siendo por la poca seriedad de sus leyes en términos de inversiones. Necesitamos asegurar que el sector privado, el motor económico, pueda generar plazas de trabajo. En cuanto a la seguridad, no estoy hablando solo de delincuencia común, sino de los grupos delictivos organizados, que son bandas transnacionales con mucho poder económico e influencias. Por eso necesitamos una Carta Magna que asegure que esta gente no va a tener los mismos derechos o más derechos que los ecuatorianos de bien, y que se fortalezcan las garantías, por ejemplo, para la fuerza pública.

-También desde el oficialismo se ha dicho que la Constitución de 2008 se armó justamente para seguir un libreto del socialismo del siglo XXI. ¿Qué garantías hay para que no pase lo mismo ahora, y que la nueva Carta Magna no responda solo a los intereses del Gobierno de turno?

Es importante entender primero que es completamente mentira que la nueva Constitución está ya escrita y en un cajón. Esta Constitución se va a escribir, la van a redactar personas preparadas que conocen las necesidades ecuatorianas, y además es una Constitución no para el presidente actual ni para el partido actual, sino para 30 o 40 años de vida del país. Es importante estar muy vigilantes del proceso. El anuncio de la Consulta Popular viene en uno de los momentos más delicados del Gobierno, que es cuando se elimina el subsidio del diésel. Generalmente, un ejecutivo hace un cambio así en su mejor momento, y eso nos dice entre líneas que aquí no hay cálculo político, se está velando por los intereses ecuatorianos. El país no puede aguantar más la situación de terror y violencia que vivimos.

-¿Han hablado como bancada sobre qué cambios específicos promoverán, aparte de los ya conocidos por el Presidente, una vez que gane el 'Sí' a la Constituyente?

Como bancada se ha hablado muy poco de los cambios articulados puntualmente, más allá de los estudios que se han hecho. Sí sabemos que necesitamos cambiar casi en absoluto el tema laboral, el tema de seguridad, las garantías y los derechos para las personas privadas de libertad. Necesitamos mano dura para la delincuencia. Más allá de esos temas, lo que se busca hoy primero es ganar la consulta, porque no podemos ponernos los zapatos antes que las medias, por ejemplo. Primero debemos llegar a la gran mayoría de los ecuatorianos con esta visión, explicarles por qué es necesario este cambio y luego buscaremos a las personas idóneas para redactar esta Carta Magna y que sea aprobada por la gran mayoría de los ecuatorianos.

-¿Qué pasa si el día domingo el 'No' se impone en la Consulta Popular y en el Referéndum?

No es que no lo tengamos en el radar; nosotros que ya hemos vivido algunas fiestas electorales, sabemos que hay dos resultados: ganas o pierdes. Pero yo creo que esta vez sería completamente negativo para el país, porque sí es la oportunidad de hacer cambios radicales, de hacer cambios importantes, cambios desde la raíz. Yo estoy segurísimo que el 'Sí' va a ganar, porque el país así lo requiere. Si el 'No' gana, seguiríamos trabajando, es nuestra obligación. Pero tenga la plena seguridad que el 'Sí' se impone el 16 de noviembre y de forma contundente.