Es el artífice del milagro del camarón ecuatoriano. Dirige la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) desde mayo de 2011. José Antonio Camposano, ingeniero en Ciencias Empresariales, es, además, miembro de la Federación Ecuatoriana de Exportadores, de la Corporación de Gremios Exportadores del Ecuador y lidera la Alianza para la Sostenibilidad del Camarón.
Figura entre los 100 ejecutivos más influyentes del mundo de la industria de productos del mar.
En casi 15 años al mando de la CNA, su filosofía ha sido "ser eficientes, sostenibles y socialmente responsables".
Camposano ocupa también la presidencia del directorio de la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Corpei) y es miembro del directorio del Comité Empresarial Ecuatoriano. En medio de su siempre compleja agenda, atiende a El Diario en Guayaquil, para explicar las cifras récord del sector.
¿Cómo evalúa el desempeño del sector camaronero en 2025?
El sector camaronero ecuatoriano cerró con un desempeño favorable, marcado por un crecimiento tanto en volumen como en valor exportado, en un contexto internacional todavía exigente.
China se mantiene como el principal destino. Estados Unidos se consolidó como el segundo mercado más importante, mientras que Europa mostró un dinamismo relevante, destacando España, Francia e Italia. Japón mantuvo una evolución estable y positiva.
¿Por qué se habla de cifras récord del camarón ecuatoriano?
El año anterior, Ecuador exportó más de 3.000 millones de libras si se cumplen previsiones (falta contabilizar el último mes, diciembre). Eso representa un incremento del 15% frente al 2024.
En términos de valor, las exportaciones llegaron en 2025 -según la proyección- a los $8.000 millones, frente a $6.068 millones del año anterior, es decir, un crecimiento del 30%. Todo un récord para el sector, cifras nunca antes vistas.
2025, año récord del sector acuícola
¿Qué motivó este crecimiento?
Una combinación de factores de mercado y de gestión productiva. Se observó una recuperación de la demanda del camarón ecuatoriano en Estados Unidos y en varios mercados europeos, que compensó la mayor volatilidad registrada en China. Esta diversificación permitió amortiguar riesgos y dar mayor estabilidad al desempeño exportador.
El crecimiento del sector camaronero ecuatoriano es posible incluso en un entorno internacional complejo, pero depende de diversificación de mercados, eficiencia productiva y reputación internacional.
José Antonio Camposano, presidente de Cámara Nacional de Acuacultura.
Por otro lado, el camarón ecuatoriano logró mejorar su precio promedio, apoyado en una mejor mezcla de productos y una mayor orientación hacia mercados con mayor valor unitario. El hecho de que el valor crezca más rápido que el volumen es un indicador claro de este ajuste.
¿Cuáles fueron los retos para la competitividad del sector en 2025?
Los costos de producción y logística, la sanidad y bioseguridad, y el creciente peso de las regulaciones comerciales y sanitarias en los principales mercados de destino.
Adicionalmente, factores como la seguridad, la reputación país y las exigencias de sostenibilidad y trazabilidad influyen cada vez más en el acceso y permanencia en los mercados internacionales. Se han convertido en variables clave de competitividad.
El sector ha venido respondiendo a estos desafíos con mayores inversiones en tecnología, fortalecimiento de controles y un trabajo coordinado entre empresas y gremios.
La capacidad de adaptación del sector, que avanzó en eficiencia productiva, manejo sanitario y control de costos, en un contexto de márgenes todavía ajustados y fuerte competencia internacional.
José Antonio Camposano, presidente de Cámara Nacional de Acuacultura.
¿Qué se espera para 2026?
- Consolidar la presencia en Europa, especialmente en segmentos que valoran trazabilidad, sostenibilidad y cumplimiento normativo.
- Profundizar el crecimiento del camarón ecuatoriano en Estados Unidos, bajo estrategias de largo plazo que prioricen estabilidad comercial y cumplimiento regulatorio.
- Recuperar mayor dinamismo en China, en la medida en que se normalicen inventarios y consumo.
- Avanzar en la diversificación hacia mercados emergentes, reduciendo la dependencia de pocos destinos.