El movimiento político Revolución Ciudadana enfrenta nuevas tensiones internas luego de que Pierina Correa, exasambleísta y hermana del expresidente Rafael Correa, declarara este 6 de diciembre en Radio Atalaya que no respalda la permanencia de Luisa González al frente de la organización, reavivando disputas previas entre sus principales figuras antes de la convención nacional prevista para enero.

Declaraciones que reactivan la disputa interna

Durante la entrevista, Pierina Correa afirmó que no existe “un megamovimiento” que pida a González continuar en la presidencia de RC. Esto contradice versiones internas que planteaban apoyo mayoritario a su continuidad. La dirigente también aseguró que dentro de la organización existen “otros nombres” para asumir el liderazgo.

Correa rechazó la posibilidad de que Felipe Vega de la Cuadra encabece la Revolución Ciudadana, cuestionando su lealtad política al recordar que formó parte del gobierno de Lenín Moreno durante el periodo en que fue detenido el exvicepresidente Jorge Glas.

Asimismo, señaló que si a los exfuncionarios que permanecieron en ese gobierno se les calificó como “traidores”, no ve razón para establecer excepciones.

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Revolución Ciudadana Pierina Correa le dice no a Luisa González para dirigir el movimiento

La propuesta de Mario Latorre como alternativa

Durante la entrevista, Pierina Correa propuso el nombre de Mario Latorre como candidato para dirigir la RC. Describió su trayectoria dentro del correísmo y su cercanía con el liderazgo histórico del movimiento.

Latorre trabajó durante una década en el gobierno de Rafael Correa y fue una figura de confianza del exmandatario. Durante los hechos del 30 de septiembre de 2010 (30-S), se destacó por su actuación en defensa del entonces presidente.

En su trayectoria pública, Latorre fue gerente de la Regional Sur de Petroecuador en 2007, funcionario de la Defensoría del Pueblo del Guayas en 2008 y asesor presidencial en 2010 en temas políticos, jurídicos y sociales, consolidando un perfil de gestión vinculado al correísmo.

Un movimiento marcado por disputas recientes

La revelación pública de estas discrepancias se suma a las tensiones surgidas semanas atrás, cuando la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, se distanció de la cúpula del movimiento. La salida de Aguiñaga intensificó desacuerdos internos y abrió disputas con figuras como el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, y el exalcalde Pavel Muñoz, quienes también han expresado diferencias sobre la conducción política y estratégica de la organización.

Estas divergencias han dejado al movimiento con múltiples bloques en disputa, todos vinculados a la figura de Rafael Correa, quien continúa liderando desde el exterior. La falta de consenso sobre la presidencia del movimiento refleja la competencia por espacios de poder y la reconfiguración interna de cara a futuros procesos electorales.

Convención nacional: el escenario decisivo

La Revolución Ciudadana anunció la realización de una convención nacional en enero, donde se renovarán todas las autoridades internas y se definirá oficialmente la presidencia del movimiento.

La cita será clave para establecer la estructura directiva de los próximos años y resolver —al menos formalmente— la crisis interna que ha involucrado a figuras históricas y nuevas corrientes dentro del correísmo.

En dicho encuentro se buscará aprobar una nueva línea orgánica, definir responsabilidades territoriales y unificar criterios para enfrentar el calendario político previsto para 2026.

Contexto de la pugna interna

La organización atraviesa un periodo de tensión caracterizado por la influencia de varias corrientes:

  • El bloque cercano a Luisa González, orientado a mantener la continuidad de su liderazgo.

  • El sector que respalda a Marcela Aguiñaga, aunque su salida formal redujo su peso interno.

  • El grupo asociado a Aquiles Álvarez y Pavel Muñoz, que ha manifestado desacuerdos con la dirigencia nacional.

  • La línea más directa al expresidente Rafael Correa, de donde provienen las declaraciones de Pierina Correa y donde surge el nombre de Mario Latorre.

Este escenario configura un proceso interno marcado por definiciones pendientes que se trasladarán a la convención nacional.