El viernes 5 de diciembre de 2025, el embalse de Mazar, que alimenta el Complejo Hidroeléctrico Paute, registra un ingreso de agua reducido tras un inicio seco de mes en el Austro; autoridades confían en que las reservas acumuladas eviten apagones durante el estiaje.
Reservas llenas dan respaldo al sistema eléctrico
El embalse de Mazar alcanzó recientemente una cota cercana a su nivel máximo de operación, fijado en 2.153 metros sobre el nivel del mar (msnm) . Esto ocurrió luego de fuertes lluvias en octubre y noviembre, que recargaron ríos de la zona del Austro.
Aunque diciembre empezó con menos precipitaciones en la cuenca de los ríos que alimentan a Mazar, la acumulación previa permite contar con reservas suficientes. El sistema hidroeléctrico de Paute -integrado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora- tiene capacidad de hasta 1.757 megavatios (MW) .
Caída en ingreso de agua, pero sin amenaza inmediata
En los primeros días de diciembre, el ingreso de agua al embalse bajó a un promedio de 55 metros cúbicos por segundo (m³/s) , frente a los 97 m³/s registrados en noviembre. Esta disminución obedece al patrón climático de la región: la temporada seca inicia en diciembre, tras picos de lluvia entre abril-mayo y octubre-noviembre.
A pesar de ello, con el embalse casi lleno, el sistema cuenta con un colchón hídrico que debería permitir la operación normal incluso si los caudales siguen bajos durante el estiaje.
Importancia estratégica de Mazar para la matriz energética
El embalse de Mazar es clave para abastecer de agua las tres centrales del complejo hidroeléctrico. Con su llenado, las centrales de Paute pueden garantizar el suministro eléctrico durante al menos 90 días, aún con caudales reducidos. Históricamente, la generación hidroeléctrica de Paute ha cubierto un porcentaje importante de la demanda nacional, lo que subraya su relevancia ante eventualidades climáticas.
Riesgos y dependencias del sistema
El abastecimiento depende directamente del régimen de lluvias en el Austro. Si las precipitaciones no se restablecen, el ingreso de agua podría mantenerse bajo por semanas.
La estabilización del suministro está condicionada a que el embalse conserve su nivel cercano al máximo. Una disminución prolongada podría obligar a reducir generación eléctrica. El estiaje previsto se extenderá hasta marzo de 2026. Por tanto, el monitoreo regular del caudal y la cota de Mazar será clave para anticipar cualquier eventualidad.