La excandidata a la Vicepresidencia de la República, Pacha Terán, considera que la derrota del presidente Daniel Noboa en la consulta popular y el referéndum del domingo marca un punto de inflexión en la relación entre el Ejecutivo y la ciudadanía. En diálogo con Manavisión Plus, la dirigente indígena interpretó el resultado como una respuesta colectivaa las decisiones adoptadas en estos meses de gobierno.

Según Terán, lo que debía ser un mecanismo para reforzar el proyecto oficial terminó convertido, en la práctica, en unaevaluación de la gestión presidencial. Recordó que, pocos meses después de haber alcanzado un amplio respaldo en las urnas, el mandatario enfrenta ahora un rechazoextendido que, a su criterio, se explica por las medidas económicas, la política de seguridad y la forma de relacionarse con los movimientos sociales.

La exaspirante a Carondelet subrayó que elparo nacional reciente fue un factor decisivo para entender el giro del electorado. Afirmó que la represión permitió que amplios sectores vieran el verdadero rostro del Gobierno y se organizaran para expresar su inconformidad.

El paro nacional como factor decisivo en la consulta popular

Terán relacionó directamente el resultado de la consulta popular con la memoria histórica de distintas provincias. En el caso de Manabí, recordó la experiencia previa de presencia militar extranjera y la insatisfacción que dejó aquella etapa. A su juicio, ese antecedente pesó al momento de que amplios segmentos de la población rechazaran iniciativas vinculadas con nuevas instalaciones militares.

En su análisis, el paquete de preguntas no solo buscaba cambios puntuales, sino que abría el camino para unareorganización institucional de mayor alcance. Terán sostuvo que, detrás del referéndum, el Gobierno apostaba por un escenario que facilitara una futura constituyente adaptada a sus intereses, con reglas a la medida para favorecer concesiones mineras, acuerdos militares y compromisos con organismos financieros internacionales.

Frente a ese horizonte, la dirigente señaló que el triunfo del “no” se explica también por la defensa activa de laConstitución vigente, especialmente en lo relativo a los derechos de la naturaleza, el carácter plurinacional e intercultural del Estado y las garantías sociales. Desde su mirada, el electorado decidió proteger esos avances frente a un modelo que percibe como cada vez más distante de las necesidades cotidianas.

Recortes, deuda social y gabinete en crisis

Un eje central de la reflexión de Terán fue el manejo de las finanzas públicas. La excandidata recordó los recortes anunciados para la educación superior y advirtió que esas decisiones afectan directamente a estudiantes, docentes y a la calidad de la formación universitaria. Aseguró que el presupuesto para salud y educaciónestá por debajo de lo que manda la Constitución y cuestionó que el Ejecutivo no esté ejecutando ni siquiera los recursos que ya fueron aprobados para 2024 y 2025.

Terán se preguntó dónde terminan losfondos no invertidos en políticas sociales ni en infraestructura. Ella reclamó una fiscalización más firme por parte de la Asamblea Nacional. Incluyó en su crítica la situación de la seguridad social, ante el riesgo de procesos de privatización, y cuestionó el incremento del IVA al 15% al no observar, según dijo, beneficios tangibles para la población en materia de servicios públicoso reducción de la inseguridad.

En ese contexto, la reestructuración del gabinete anunciada tras la derrota en las urnas le parece insuficiente. Para Terán, la salida de varios ministros y voceros no altera el rumbo mientras no cambie la orientación marcada desde la Presidencia. Afirmó que los errores de las carteras de Estado son reflejo de una conducción equivocada. Planteó que el verdadero “mea culpa” del mandatario debería traducirse en la restitución de recursos para educación, salud y protección social.

Seguridad, soberanía y nuevas alianzas

La exaspirante a la Vicepresidencia también cuestionó la estrategia de seguridad, que definió como centrada en la militarización interna. Recordó el despliegue de miles de uniformados para contener la protesta social en provincias como Pichincha, Cotopaxi o Imbabura, y contrastó ese despliegue con la persistencia de altos niveles de violenciacriminal y homicidios. A su juicio, esta disparidad genera dudas sobre las prioridades reales del aparato estatal.

Terán insistió en que el país vive unclima de temor por la criminalidad sin que las medidas excepcionales, incluidos estados de emergencia y declaratorias de guerra interna, se traduzcan en mejoras. También cuestionó que el aumento de impuestos indirectos no se vea reflejado en hospitales equipados, carreteras en buen estado o políticas efectivas de prevención del delito, y relacionó estas falencias con el malestar expresado en las urnas.

En el plano internacional, criticó la dependencia de la agenda marcada por elFondo Monetario Internacional y la cercanía con el presidente estadounidense Donald Trump. Recordó anuncios sobre una eventual instalación de estructuras militares extranjeras en territorio ecuatoriano y la situación de los migrantes que enfrentan redadas y persecución en Estados Unidos. Para Terán, el país debería priorizar alianzas regionales con otros Estados latinoamericanos y defender con firmeza a sus comunidades migrantes.

Reacción de las bases indígenas tras la consulta popular

Terán destacó el papel de la Conaie y de otros movimientos sociales, así como de liderazgos territoriales en provincias como Manabí. Resaltó el aporte de la juventudque impulsó contenidos en redes sociales, del campesinado que sostiene la producción de alimentos y de las comunidades que mantuvieron la resistencia durante el paro nacional. En este punto, reclamó justicia para las víctimas de las protestas y para dirigentes que, a su juicio, siguen presos sin pruebas suficientes.

De cara al futuro, la dirigente indígena sostuvo que la principal tarea es mantener laarticulación social para exigir el cumplimiento de la Constitución. A su entender, el mensaje del domingofue contundente: el país desea un rumbo basado en derechos, soberanía y dignidad.