Orazio Belletini, director ejecutivo de la Fundación Fuegos sostuvo en Manavisión Plus que “Manabí es un territorio enormemente rico” y con "potencial" de desarrollo. Su diagnóstico establece que somos provincia bendecida por la naturaleza, pero con altos índices de pobreza y un bajo nivel de desarrollo económico.

Pese a la diversidad de ecosistemas y una herencia cultural milenaria, detalla que solo se añade valor al 3% de lo que Manabí produce. “Esa es una cifra que nos interpela”, advierte Belletini. Mientras los jóvenes enfrentan falta de oportunidades y el campo se debilita, el potencial agroalimentario sigue sin traducirse en bienestar colectivo.

Para Belletini, la riqueza agrícola, pesquera y gastronómica de Manabí constituye su principal ventaja competitiva. Sin embargo, convertirla en motor de desarrollo exige más que voluntad individual. “Esto no lo puede hacer solo el Estado, ni el sector privado, ni la academia. Aquí nos necesitamos todos”, sostiene.

La propuesta de Belletini

Belletini plantea un concepto amplio de patrimonio agroalimentario. Un entramado que abarca paisajes, productos y platos, donde confluyen ecosistemas, ingredientes ancestrales y técnicas culinarias únicas, resalta. “No hay patrimonio agroalimentario si no hay revalorización del trabajo rural, si no hay precios justos ni cadenas de producción sostenibles”, enfatiza.

Desde su visión, impulsar este patrimonio no solo fortalece la identidad cultural, sino que mejora la salud pública, estimula la economía y favorece la cohesión social. “Desarrollar el patrimonio agroalimentario es pagar una deuda histórica con el sector rural”, afirma.

Pero lograrlo requiere políticas públicas intersectoriales. Belletini apunta a la urgencia de alinear la educación, la producción, la salud y las finanzas en torno a este eje. “Se necesitan políticas agrícolas que valoricen los productos locales, políticas financieras que faciliten crédito, y un sistema educativo conectado con los territorios”, detalla.

También propone una transformación del modelo de desarrollo. “Debemos pasar de un sistema de salud curativo a uno preventivo, donde la alimentación local y saludable sea parte de la estrategia pública”, señala.

Manabí tiene un desafío

El desafío, según él, es construir una visión compartida. “Nos toca sentarnos en la misma mesa a entender el rol de cada sector y trabajar juntos”, dice. Esa mesa, en el caso manabita, debe estar enfocada en la gastronomía, un punto fuerte que se debe aprovechar.

De acuerdo con Belletini, la reciente designación de Manabí como Región Mundial de la Gastronomía 2026 representa una oportunidad histórica. Sin embargo, advierte que el reconocimiento solo tendrá sentido si se acompaña de gestión articulada. “Hoy día Manabí está en la mirada del mundo. Si implementamos el plan quinquenal con seriedad, podemos atraer turismo, inversión y generar prosperidad”, reflexiona.

Su mensaje final es una invitación a la acción colectiva. “Lo agroalimentario es el pilar de nuestra cultura y de nuestra identidad. Alrededor de esa mesa nos sentamos todos. Es momento de hacerlo para transformar nuestra riqueza en desarrollo”, concluye.