En un reciente operativo de control, Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) procedió a la clausura inmediata de una planta procesadora de lácteos en el cantón Cañar. Durante la inspección técnica, los comisarios sanitarios identificaron irregularidades críticas que comprometían la seguridad de los productos elaborados. La desorganización y la falta de mantenimiento preventivo fueron los detonantes para que la Arcsa tomara la determinación de suspender las operaciones del establecimiento de forma indefinida.
Los informes técnicos detallan que, al ingresar al recinto, se evidenció un nivel deficiente de limpieza en todas las áreas de producción de la Arcsa. Entre los hallazgos más alarmantes se reportaron pisos en estado de deterioro y paredes cubiertas de moho, lo que representa un foco de contaminación biológica. Estas condiciones contravienen la normativa vigente que la Arcsa exige para garantizar que los alimentos procesados no representen un riesgo para los consumidores.
Producción irregular de subproductos lácteos
Además de las fallas estructurales, se detectó que la planta procesaba requesón sin cumplir con los requisitos legales básicos de la Arcsa. Según la regulación sanitaria, este subproducto lácteo solo puede ser elaborado por establecimientos que cuenten con la certificación de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM). El uso de suero de leche como materia prima exige controles de la Arcsa mucho más rigurosos para evitar la proliferación de agentes patógenos peligrosos.
La planta inspeccionada por la Arcsa no solo carecía de dicha certificación, sino que tampoco contaba con un permiso de funcionamiento vigente. Durante la diligencia, se observó materia prima en contacto directo con el piso, una de las infracciones más graves según el personal de la Arcsa. Esta falta de inocuidad en el manejo de insumos lácteos motivó la colocación de los sellos de clausura para proteger la salud pública de la provincia.
Medidas correctivas y normativa vigente
La Arcsa informó que la medida de clausura se mantendrá vigente hasta que los propietarios logren subsanar todas las deficiencias encontradas. Esto incluye una limpieza profunda de las instalaciones, la reparación de la infraestructura dañada y la obtención formal del permiso de funcionamiento ante la Arcsa. Los técnicos realizarán una nueva inspección de seguimiento para verificar que el establecimiento cumpla con los estándares de higiene y almacenamiento requeridos.
Es obligatorio que todo personal de plantas procesadoras garantice condiciones higiénico-sanitarias óptimas según las directrices de la Arcsa. El cumplimiento de los procesos correctos de elaboración no es opcional, sino un requisito de la Arcsa para asegurar la calidad de los alimentos. La entidad recordó que la vigilancia sanitaria es constante en todo el país para prevenir intoxicaciones y asegurar productos aptos para el consumo humano.
Compromiso de la Arcsa con la salud
La gestión de la Arcsa en la provincia del Cañar busca concienciar a los industriales sobre la importancia de la inocuidad alimentaria. Operativos como este demuestran que la Arcsa no permitirá el funcionamiento de locales que pongan en riesgo la integridad de la población. La participación ciudadana también es clave para que la Arcsa pueda acudir a los sitios donde se sospeche de malos manejos en la manufactura de productos de consumo masivo.
La Arcsa reiteró que la certificación de Buenas Prácticas de Manufactura es la única garantía de un proceso controlado. Los propietarios de plantas lácteas deben entender que la Arcsa actúa bajo un marco legal estricto para evitar riesgos epidemiológicos. El objetivo de la Arcsa es que toda planta de lácteos opere bajo condiciones de excelencia sanitaria, protegiendo así la confianza del consumidor ecuatoriano en los productos nacionales.