La Marcha por la Dignidad Fronteriza se anuncia como la protesta clave de transportistas colombianos y ecuatorianos frente a la escalada de aranceles que complica el comercio binacional.
Los conductores de ambos países organizaron un movimiento conjunto en el Puente Internacional de Rumichaca (paso fronterizo entre Ecuador y Colombia), buscando visibilizar la urgencia de soluciones diplomáticas y la libre circulación de mercancías.
Crisis arancelaria y la Marcha por la Dignidad Fronteriza
Una reciente resolución ecuatoriana exige el pago de una tasa equivalente al 30% como servicio aduanero para la carga colombiana, mientras que Colombia aún no implementa un decreto similar, informó Caracol Radio.
Esta situación genera largas filas de camiones y congestión en los pasos fronterizos, afectando la estabilidad del comercio binacional y el flujo normal de mercancías.
Manuel Romo, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Camioneros en Nariño, declaró: "Estamos saliendo unos y entrando otros, haciendo las últimas transacciones prácticamente aprovechando que era el último día laborable", reflejando la urgencia de los transportistas.
El sector logístico advierte que sin coordinación diplomática la crisis podría escalar y perjudicar a empresas y comunidades que dependen del intercambio binacional.
Más de 1.000 transportistas se unirán a la Marcha por la Dignidad Fronteriza
La Marcha por la Dignidad Fronteriza se realizará el martes 3 de febrero de 2026 en el Puente de Rumichaca, reuniendo a más de 1.000 transportistas colombianos y ecuatorianos.
El objetivo principal es presionar a los Gobiernos de Ecuador y Colombia para abrir canales diplomáticos que garanticen la libre circulación de mercancías bajo los principios de la Comunidad Andina y frenar la escalada arancelaria.
Los transportistas aseguran que la única manera de evitar un conflicto mayor en la frontera es mediante el diálogo bilateral, coordinación administrativa y acuerdos claros para el comercio internacional.
La Marcha por la Dignidad Fronteriza deja un mensaje firme: el comercio binacional no puede ser detenido por disputas arancelarias, y los transportistas exigen soluciones inmediatas.