Las precipitaciones constantes registradas en las últimas semanas, especialmente en el Austro ecuatoriano, elevaron el nivel del embalse de Mazar, clave para la generación hidroeléctrica, lo que reduce el riesgo de apagones y aporta estabilidad al Sistema Nacional Interconectado (SNI).

De acuerdo con registros oficiales, el embalse de Mazar alcanzó aproximadamente 2 143,82 metros sobre el nivel del mar, ubicándose a nueve metros de su cota máxima de operación. El incremento se produjo tras lluvias persistentes desde la segunda semana de enero, que impulsaron el ingreso de agua y mejoraron el caudal promedio diario.

Mazar capta las aguas del río Paute y alimenta el complejo hidroeléctrico Paute-Molino y sus unidades generadoras, por lo que su nivel es determinante para la disponibilidad de energía en el país. La recuperación observada fortalece las reservas hídricas necesarias para sostener la producción eléctrica.

Este reservorio es estratégico dentro del SNI y representa una porción relevante de la capacidad instalada. La operación coordinada entre Mazar y otros embalses, junto con centrales complementarias, permite responder a la demanda, especialmente durante la época de estiaje (octubre a marzo).

Importancia para el sistema eléctrico

El desempeño de Mazar incide directamente en la confiabilidad del sistema, ya que la hidroelectricidad constituye uno de los pilares de la matriz energética ecuatoriana. Niveles adecuados en los embalses reducen la necesidad de recurrir a generación térmica y a importaciones de energía, optimizando costos y continuidad del servicio.

La gestión integrada del sistema eléctrico nacional combina generación hidroeléctrica térmica, además de intercambios regionales cuando es necesario. Este enfoque, sumado a la mejora reciente de los reservorios, disminuye la probabilidad de racionamientos en el corto plazo.

Autoridades del sector han señalado que el aumento del nivel de Mazar brinda un margen de seguridad para la operación, aportando tranquilidad a la ciudadanía y a los operadores del sistema frente a escenarios de alta demanda o variabilidad climática.

Contexto climático y recuperación de reservas

La recuperación actual contrasta con el descenso registrado en diciembre de 2025, cuando la cota del embalse bajó por la falta de precipitaciones típicas del verano austral. Aquella reducción encendió alertas sobre la disponibilidad hídrica para la generación.

El retorno de las lluvias permitió estabilizar la tendencia y fortalecer las reservas, consolidando un escenario más favorable para afrontar la temporada seca. Las cuencas que alimentan el sistema Paute han mostrado aportes consistentes, clave para sostener la producción.

Si bien el panorama de mediano plazo dependerá del comportamiento climático —en particular, de la continuidad de las lluvias en las cuencas—, las evaluaciones técnicas del sector coinciden en que el alza reciente ofrece respiro operativo y reduce riesgos inmediatos de apagones.

En este contexto, el seguimiento permanente de los niveles de embalses, la planificación de la generación y la diversificación de fuentes se mantienen como ejes para garantizar la seguridad energética del país en los próximos meses.