El sistema de seguridad social de las Fuerzas Armadas atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Las cifras lo confirman: entre enero y noviembre de 2025, el Estado destinó USD 401 millones para cubrir el déficit del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa).

Para finales de este año, el subsidio llegará a USD 455 millones, es decir, más de USD 37 millones mensuales, según el diario La Hora. Sin ese respaldo fiscal, el instituto no habría podido cumplir con su obligación más sensible: el pago de pensiones.

Este escenario explica por qué el Consejo Directivo del Issfa decidió impulsar una reforma integral a la Ley Orgánica del Régimen Especial de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Loressfa).

El diagnóstico técnico indica que la sostenibilidad del sistema está en riesgo: hoy, un militar puede retirarse con apenas 20 años de servicio, pero el Issfa termina pagando su pensión durante 40 años o más, debido al aumento de la esperanza de vida, que alcanza los 73 años.

Esto significa que el sistema puede sostener durante cuatro décadas a un afiliado que aportó solo dos, un desbalance estructural que genera un creciente subsidio estatal y urgencia por introducir cambios que equilibren ingresos y egresos.

Los ejes de la propuesta para las Fuerzas Armadas

La reforma se centra en tres aspectos principales:

  1. Aumento de los años de servicio: El tiempo mínimo para acceder al retiro forzoso (ahora denominado "por terminación de carrera") pasaría de 20 a 25 años, y a 26 años para la salida anticipada o retiro voluntario. El objetivo es extender el período de aportes y reducir el tiempo durante el cual el Issfa debe pagar pensiones.
  2. Modificación de la base reguladora de la pensión: En el retiro por terminación de carrera, la base se fijaría en 85 %, mientras que para la salida anticipada bajaría al 80 %; actualmente, la base llega al 88 %, lo que genera inquietud entre los uniformados, ya que implica una reducción directa del monto de la pensión.
  3. Participación de los pensionistas en el seguro de salud: La reforma propone que los militares en servicio pasivo aporten el 1 % de su pensión para cubrir el seguro de enfermedad y maternidad, un costo que actualmente recae completamente sobre el sistema y agrava el déficit.

Régimen de transición 

Uno de los aspectos más complejos del proyecto es la creación de un régimen de transición, que dividirá a los militares en cuatro grupos según sus años de servicio al momento de la expedición de la ley. Este régimen busca amortiguar el impacto de los cambios, especialmente para quienes están cerca de cumplir los 20 años de carrera.

  • El primer grupo incluye a quienes ya alcanzaron los 20 años de servicio. Si optan por la salida anticipada, la pensión se calculará con el promedio de los últimos 48 haberes, un factor regulador del 80 % y una base del 70 %. Para el retiro por terminación de carrera, se aplicará un promedio de los últimos 48 haberes con un factor del 85 %.
  • Los otros grupos establecen escalones progresivos para quienes tienen menos de 20 años de servicio, con mínimos que van de 21 a 23 años según el tipo de retiro.

Aun con la transición, persiste la preocupación en las filas militares de que los nuevos factores puedan reducir el valor final de las pensiones.

Contexto legislativo y socialización

El trámite legislativo avanza con retraso: la Asamblea Nacional acumula cuatro años de incumplimiento en la aprobación de esta ley y de la norma para la Policía Nacional, pese a que la Corte Constitucional ordenó en 2021 la emisión de nuevas leyes con estudios actuariales actualizados que garanticen la sostenibilidad de ambos sistemas.

Ante la inquietud, el Consejo Directivo del Issfa anunció una gira por los cuarteles del país para socializar el proyecto, explicar los cambios, aclarar dudas y evitar interpretaciones erróneas antes del debate formal en la Asamblea Nacional. Según datos del Issfa, hay 41.732 afiliados activos, de los que 6.503 son oficiales y 35.229 de tropa.

La reforma, así, avanza en un terreno sensible: busca equilibrar las finanzas del Issfa sin romper el pacto histórico de seguridad social con quienes han servido en las Fuerzas Armadas. (10).