La falta de una cultura de prevención en Ecuador expone a los ciudadanos a riesgos inminentes en sus propios hogares. Desde instalaciones eléctricas deficientes hasta el uso incorrecto de elementos cotidianos como las regletas y las mangueras de gas, las negligencias inconscientes pueden desatar tragedias. En una entrevista para Manavisión Plus, el Coronel Javier Astudillo, jefe del Cuerpo de Bomberos, abordó los peligros más comunes y la necesidad urgente de incluir conocimientos de primeros auxilios y prevención en la malla educativa nacional.

-Coronel, ¿qué malos hábitos tienen los ecuatorianos desde su análisis, desde su postura y su cargo, dentro de sus viviendas que pueden ocasionar un incendio?

Es tan importante que la ciudadanía pueda entender que nuestra cultura de prevención, lamentablemente, no la hemos difundido ni inculcado a la población. Esto trae que vivamos alrededor de riesgos que inconscientemente estamos cometiendo todos los días. Vivimos con inminentes riesgos, como tomas de corriente en mal estado o la falta de conocimiento sobre el uso de las regletas. Compramos las regletas por el tamaño o por la cantidad de servicios, pero no vemos la capacidad de resistencia que tienen. Conectamos más de lo habitual, lo que provoca un recalentamiento interno, las bases se funden y obviamente tenemos un cortocircuito que produce un incendio en la madrugada.

-¿Cuáles son las estadísticas que muestran las causas más frecuentes de incendios domésticos?

Las estadísticas nos muestran que los temas más frecuentes son las tomas de corriente en mal estado, el uso incorrecto de las regletas y la manguera del tanque de gas. Usamos una manguera azul que es para peceras o para conducir agua y no para el gas líquido de petróleo (GLP), que está envasado a bajas temperaturas. Este cambio de temperaturas produce la expansión y contracción del material, lo que genera microfisuras y fugas de gasen casi todas las casas que usan este tipo de mangueras. Al haber un espacio confinado, el gas se acumula y a cualquier punto de emisión, como un toma corriente o un fósforo, puede producir una deflagración, una explosión y un incendio en la casa.

-¿Cómo saber que la regleta que estoy buscando es la indicada?

Primero, tenemos que hacer una evaluación de conciencia de la inversión que estamos haciendo. Si bien es cierto, una regleta puede costar 4 dólares y otra puede costar 11 dólares, la diferencia no se compara con cuánto cuesta el televisor, la cama, nuestros muebles o la vida de nuestra familia. Un detector de humo puede costar siete u ocho dólares y puede marcar la diferencia. El hecho de tener un dispositivo de alerta es lo que da una clara diferencia entre poder evacuar o reaccionar a tiempo. Es un tema de cultura de prevención; la inversión en seguridad garantiza que toda nuestra inversión, inclusive la vida, corra menos peligro.

-Uno de esos malos hábitos que tenemos es dejar conectado el teléfono celular durante la noche y, peor aún, cerca de la cama. ¿Qué tantos riesgos hay en esta acción?

Las baterías muchas son de litio, ion y algunos componentes reactivos que sus celdas pueden sufrir un recalentamiento. Toda temperatura llega a un punto de ignición en material combustible que provoca la combustión. Estamos en nuestro hogar, en nuestra almohada, en nuestra cama, en nuestro colchón, con un dispositivo y una batería conectada activa a la corriente. Por supuesto que hay un riesgo eminente de que estas baterías se sobrecarguen o se recalienten. Lo más recomendable es que los dispositivos estén asentados sobre un piso, sobre una mesa metálica o de algún material que no sea de fácil combustión para poder evitar que, si llegara a pasar esto, no se produzca un incendio que no podamos apagar.

-¿Qué piensa de las casas que no están construidas de cemento y de concreto, sino que más bien tienen un material como 'gypsum'? ¿Las considera seguras?

La seguridad va más allá de la construcción. Por supuesto que los materiales combustibles son mucho más volátiles en la madera que el cemento. El incendio se va a dar de manera mucho más fácil, pero lo que realmente muestran las estadísticas son las instalaciones eléctricas. Los cables, por el deterioro, se van a cristalizar y van a hacer contacto, provocando un cortocircuito interno. Si la cobertura de las tuberías es de plástico, ya tenemos la posibilidad de un incendio. Si las paredes son de madera, por supuesto que el incendio se va a dar de manera mucho más fácil. Nosotros recomendamos que la casa puede ser construcción mixta, pero el sistema eléctrico tiene que tener su norma.

-¿Cuáles serían las primeras acciones que uno debería tomar ante una emergencia durante los primeros minutos en ese tiempo de espera en que ya llegue su ayuda?

En el caso de incendios, la primera acción es llamar al 911 inmediatamente. Si vemos humo, si olemos a humo, no importa. Si ven un gatito en un árbol, llámennos. Para eso estamos los bomberos. La segunda es conocer lo básico. Por ejemplo, si se me prende la estufa, no se debe echar agua, porque el agua contiene oxígeno y aviva el fuego.

-¿Qué recomienda en ese caso?

Si tenemos una toalla húmeda y la ponemos encima, la toalla húmeda cubre y bloquea el oxígeno con el fuego y lo combate por sofocación. El incendio se combate por enfriamiento (agua), por sofocación (bloqueando el oxígeno) o retirando el material combustible. Es importante que la ciudadanía se dedique un minuto a poner atención a conocimientos básicos, como cívica y primeros auxilios.

-A su criterio, ¿creería usted que los primeros auxilios deberían ser incluidos constantemente en la malla curricular de las escuelas?

La vida es un derecho constitucional, un derecho que el Gobierno tiene que garantizar. Si los cuerpos de bomberos estamos dispuestos, si la Cruz Roja está dispuesta, debe ser parte de un procedimiento educativo. Las escuelas deberían tener ese espacio para poder aportar con conocimientos. Muchas personas que se han ido, muchas personas que quizás no tuvieron esa oportunidad. Más allá de los accidentes o de los desastres naturales, es también la falta de conocimiento en una cultura de prevención que no nos ha permitido ayudar.

-¿Cómo es la forma correcta de la ubicación de las manos en una maniobra de Heimlich?

Lo importante de los principios básicos de las vías respiratorias es que, al haber un atragantamiento, la persona hará gestos como estos para indicar que no puede respirar. Lo que tiene que hacer el ciudadano es dirigirse a la parte posterior, tratar de inclinar el cuerpo de la persona hacia adelante y levantar la barbilla para que la vía respiratoria se ponga recta. El siguiente paso es poner la mano en forma de puño (el puño debe ingresar un poco en la boca del estómago, justo debajo del esternón) y hacer una compresión abdominal con mucha fuerzapara que el músculo se contraiga y expulse el objeto. Esta maniobra ha sido efectiva en muchísimas ocasiones.

Esta y otras entrevistas las puede encontrar en las plataformas digitales deManavisión Plus.