Desde Quito, un grupo de investigadores ecuatorianos explora un nuevo horizonte científico: el uso de compuestos de la guayusa y otras plantas amazónicas como posibles agentes contra el cáncer de mama, una de las principales causas de muerte femenina en el país.
El proyecto, liderado por la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional SEK (UISEK), junto con la Universidad Regional Amazónica y la Universidad de las Fuerzas Armadas , ha completado su primera fase experimental con resultados prometedores. Según Damaris Intriago, bióloga molecular, docente e investigadora principal, los extractos de hojas jóvenes de guayusa han mostrado efectos citotóxicos en células cancerígenas cultivadas en laboratorio.
Un hallazgo desde la ciencia ecuatoriana
El estudio —iniciado en octubre de 2024— busca aprovechar la biodiversidad del país para desarrollar terapias complementarias contra tumores sólidos, en especial el cáncer de mama. El equipo multidisciplinario está integrado por expertos como Alexander Maldonado, Fernanda Gutiérrez, Gabriela Salazar, Nina Espinosa de los Monteros, Maribel Torres, entre otros.
“Hemos observado que los extractos de hojas jóvenes de guayusa contienen metabolitos con actividad citotóxica que pueden eliminar células de cáncer de mama en ciertas dosis”, explicó Intriago. “Aún no es evidencia concluyente, pero es un paso firme para avanzar hacia nuevas opciones terapéuticas basadas en recursos naturales del Ecuador”.
Algunos datos clave del proyecto
Inicio del estudio: octubre de 2024.
Primera fase completada: ensayos in vitro con células de cáncer de mama.
Financiamiento: inversión institucional superior a varios miles de dólares.
Objetivo final: desarrollar compuestos naturales con potencial farmacológico.
De la hoja al laboratorio
Los investigadores analizaron extractos de guayusa provenientes de la Amazonía ecuatoriana, diferenciando entre hojas jóvenes y maduras. Los primeros ensayos demostraron que las hojas jóvenes poseen concentraciones más altas de compuestos bioactivos.
Estos extractos fueron aplicados en cultivos celulares, donde se observó una reducción significativa de células malignas, abriendo la puerta a nuevas fases experimentales.
La segunda fase, que arrancará en las próximas semanas, busca replicar los ensayos con dosis mayores, evaluar los efectos sobre células mamarias sanas y fortalecer la validez científica de los resultados antes de su publicación internacional.
“Queremos determinar si los extractos afectan solo a las células cancerosas o también a las sanas. Eso nos permitirá definir su seguridad y posible aplicación futura”, precisó la doctora Intriago.
Ecuador: biodiversidad con potencial médico
El equipo sostiene que la megadiversidad ecuatoriana representa una ventaja estratégica para la biomedicina. Además de la guayusa, ya se evalúan otras especies con posibles propiedades antitumorales, como la ayahuasca, cuyas beta-carbolinas podrían tener efectos similares.
Intriago enfatiza que muchas plantas utilizadas ancestralmente por comunidades amazónicas aún no han sido estudiadas desde una perspectiva molecular:
“En Ecuador tenemos un laboratorio natural inmenso, pero sin inversión suficiente en ciencia y tecnología corremos el riesgo de perder ese conocimiento antes de descubrirlo”.
Desafíos actuales
Costos elevados en equipos, reactivos y bioterios.
Escasez de formación local en cultivo celular avanzado.
Falta de políticas sostenidas de financiamiento estatal en biomedicina.
El proyecto cuenta con apoyo de la UISEK y prevé presentar resultados parciales en un congreso científico en Quito el próximo mes. Los ensayos de segunda fase podrían estar listos a mediados de 2026.
El proceso para convertir un compuesto natural en un medicamento es prolongado: involucra pruebas en animales, estudios de toxicidad y varias fases clínicas en humanos que pueden extenderse hasta por 15 o 20 años.
“La ciencia no avanza rápido, pero cada resultado abre una oportunidad. Si seguimos invirtiendo y formando nuevos biomédicos, podríamos desarrollar tratamientos propios para nuestra población”, subrayó Intriago, quien fue becaria de Senescyt y hoy lidera un semillero de jóvenes investigadores en biomedicina.
La investigación sobre la guayusa como posible agente contra el cáncer de mama es más que un proyecto académico. Simboliza la capacidad de Ecuador para convertir su biodiversidad en conocimiento y esperanza. Si la ciencia nacional logra sostener este esfuerzo, el país podría pasar de ser importador de tratamientos a productor de soluciones médicas con identidad amazónica.