La situación en los centros de rehabilitación social de Ecuador ha trascendido la crisis de seguridad para convertirse en una profunda crisis humanitaria y de salud. Entre enero y septiembre de 2025, cerca de760 personas privadas de la libertad (PPL) fallecieron, una cifra que, según el experto en seguridad Fernando Carrión, podría ascender a 800 al finalizar el año. En una entrevista de Manavisión Plus, Carrión desglosó las tres principales causas de este colapso (salud, alimentación y masacres), analizó la inoperancia del SNAI y cuestionó la efectividad de la estrategia de militarización en la lucha contra el crimen organizado. Además, abordó el estancamiento del Plan Fénix y el complejo escenario de liderazgo político que atraviesa la capital, Quito.

-Ya no solo hablamos de una crisis de seguridad, sino también ahora una crisis de salud que se salda hasta el momento con cerca de 760 personas fallecidas en las cárceles, denominadas centros de rehabilitación de nuestro país. Arquitecto, ¿cómo de alguna manera esto está configurando una nueva crisis en torno al llamado Sistema de Rehabilitación Social en nuestro país?

Yo creo que la situación en el sistema de cárceles, que son 36 que existen en el país, es bastante complicada. Probablemente este año vamos a terminar con cerca de 800 personas que hayan fallecido. Aquí identificamos tres causas principales: una, son razones de salud, es decir, gente que se enferma y hemos tenido muertes por contagio de una cantidad muy grande de personas como el brote de tuberculosis.

Una segunda causa es poralimentación, es decir, por falta de atención por parte del sistema, y en tercer lugar, por asesinato o masacres que se han producido. Todo esto muestra que el sistema en general en el Ecuador está viviendo una profunda crisis que yo creo que se inicia en el año 2021, es decir, tiene ya más de cuatro años que estamos en una situación de este tipo.

-Hablamos de tres factores. Primero, hablemos del tema de seguridad. ¿Cuáles podrían ser las posibles soluciones que se puedan brindar para que las personas privadas de la libertad puedan verdaderamente tener acceso a una atención médica? Porque hemos visto casos donde, por salir a recibir atención médica fuera de las prisiones, se han escapado o se han fugado.

La situación en que está el sistema carcelario, el tema de salud, es francamente muy complicado; el hacinamiento es muy alto. Aquí el problema principal que tenemos es una institución que no funciona para nada. El SNAI ( (Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores) no funciona.Yo había sugerido que lo lógico sería que se cree una nueva estructura institucional y que esta vaya al Ministerio del Interior.

Esto es importante porque los sistemas penitenciarios suelen ser autónomos porque ahí solo, entre comillas, se pagan las penas. Pero en Ecuador, no solo se cumplen las penas, sino queademás ahí se cometen hechos delictivos dentro y hacia afuera. Eso exige no solo política penal, sino también política de seguridad, y por eso me parecía que debía estar dentro del Ministerio del Interior. Está dentro del Ministerio del Interior, pero sigue manteniendo su propia autonomía y estructura, y eso hace que los problemas sean cada vez más complicados.

-A propósito, ayer la bancada de ADN presentó una propuesta de enmienda constitucional para trasladar a las PPL del artículo 35 al artículo 78, en un intento de no incluirlos como grupo prioritario. ¿Cuál es su opinión sobre la intención de modificar esta propuesta?

Es una discusión que se está teniendo hoy día en general en América Latina, principalmente a partir de la experiencia de El Salvador, donde se ha planteado que, si bien los derechos humanos son universales, la ciudadanía que es la afectada tiene los mismos derechos que las personas privadas de la libertad. A mí me parece que eso no va a resolver mucho; las reformas legales o las iniciativas legales que se están planteando no van a ayudar.

Aquí me parece que hay que hacer unareforma completa del SNAI. Con el SNAI que tenemos, no va a pasar nada. Las Fuerzas Armadas están en el sistema carcelario desde enero del 2023, y aunque al principio funcionó relativamente bien, después, por falta de una institucionalidad, hemos ido cayendo exactamente en lo mismo. Yo creo que este año vamos a terminar con no menos de 800 personas fallecidas. Aquí, más bien, lo que habría que hacer es una reforma al Código Integral Penal (COIP) en el fondo.

-¿Qué debe haber dentro de esa reforma a propósito del SNAI? ¿Quién debería finalmente manejar el sistema carcelario en el país, de no existir el SNAI o de eliminar esta institución?

Lo que hemos tenido son dos expresiones: un ministerio que manejaba el sistema, y luego una reforma para bajarle el nivel y crear justamente el SNAI. A mí me parece que, en vez de tener un solo ministerio dedicado a las cárceles, lo lógico es que esté dentro del Ministerio del Interior. Esto para que haya una correspondencia entre política penal y política de seguridad ciudadana, que es lo que exige la situación actual.

Yo creo que no es que el SNAI tenga que estar ahí;hay que hacer otra institución. Creo que el SNAI no funciona y han pasado dos años desde la declaración de conflicto armado interno y lo que se hizo fue poner a miembros de las Fuerzas Armadas en la cárcel, pero no se ha hecho nada para fortalecer o cambiar el SNAI. Yo creo que eso es una cosa absolutamente necesaria e imprescindible.

-¿En qué medida la corrupción también está abonando a toda esta crisis carcelaria en nuestro país, donde se han señalado indicios en contratos de alimentación y servicios?

La corrupción es uno de los elementos centrales, sin duda. Aquí ocurre que las estructuras criminales tienen ingentes cantidades de recursos económicostanto fuera como adentro, bajo los sistemas de mercado que se han implantado en las prisiones.

Nosotros sabemos exactamente bien cuánto vale un teléfono, cuánto cuesta una llamada, la entrada de comida, etcétera; todo eso tiene su precio y eso les da una capacidad económica muy fuerte. Esta capacidad, junto a la de afuera, lo que hace es generar la corrupción. Aquí se compran jueces, se compran instituciones, y entre esas está sin duda el caso del SNAI, y en esto ya han habido múltiples denuncias que nos han mostrado justamente esta condición.

-¿En qué medida estas cientos de muertes, muchas veces no tan esclarecidas, posteriormente podrían traducirse en acciones legales contra el Estado ecuatoriano, ya que las PPL están bajo la custodia del Estado?

Yo creo que eso puede pasar, si no está pasando ya. Ahí vamos a tener un problema adicional, que va a ser un problema jurídico, y entonces ¿cómo se va a asumir una situación de ese tipo? A mí me parece que eso está a las puertas y creo que eso va a ir creciendo, porque si nosotros tenemos 800 personas fallecidasy tenemos 800 juicios, pues ustedes ya pueden darse cuenta lo que eso significa, no solo en términos económicos, sino en términos institucionales.

-Con la posición numérica de que en dos años de gobierno de Daniel Noboa habían ocurrido 15.561 asesinatos, ¿cómo evalúa usted el plan Fénix, anunciado desde el momento de la campaña y que hasta ahora aparentemente sigue vigente?

El Plan Fénix tuvo una presencia importante en la campaña y luego el primer año se habló mucho de él, pero el propio presidente nos dijo que no lo iban a difundir por razones estratégicas de seguridad. Este 2025 más bien ya desapareció y se ha ido diluyendo. Si vemos los datos, la impresión que yo tengo es que vamos a terminar este año alrededor de 51 o 52 homicidios por 100 mil habitantes, lo cual nos está mostrando que la violencia no se ha logrado controlar, sino que más bien todo lo contrario, estamos viviendo un incremento bastante sostenido.

Cuando uno ve los primeros meses, básicamente enero, febrero del año pasado, del conflicto armado interno, ahí hay una caída significativa de la tasa de homicidios, pero a partir de marzo vuelve a subir. Desde entonces hemos vivido con un incremento sostenido de la tasa de homicidios, al extremo de que se puede decir que este año que estamos terminando, si sigue la tendencia exactamente igual,será el año más violento de la historia del Ecuador.

-¿A qué se le puede atribuir aquello, arquitecto?

A mí me parece que las políticas diseñadas no han funcionado. Los éxitos que nos muestra el gobierno, que son reales, por ejemplo, la captura de las cabecillas de estas estructuras criminales, pues no ha funcionado, porque sigue teniendo el crecimiento significativo de la tasa de homicidios.

Por otro lado, la captura de la droga ha bajado. El año pasado se capturaron 294 toneladas, un éxito, pero este año, de acuerdo a la estadística oficial misma, probablemente tengamos una reducción, es decir, estaremos bordeando las 200 toneladas. Si uno ve cómo ha seguido creciendo la tasa de homicidios y por otro lado la captura de la droga ha bajado, pues los resultados son francamente muy preocupantes.

-Una experta en seguridad nos decía la semana anterior que no se están atacando las economías criminales, lo que permite que caiga un cabecilla y haya varios más dispuestos a asumir ese rol. ¿Cree usted que han habido avances en torno a tratar de limitar el flujo de las economías criminales en nuestro país?

Sin duda, yo creo que ese es el gran problema, porque las estructuras criminales han logrado construir un sector de la economía que se mueve autónomamente, y eso es el gran problema. Este sector maneja más de 5 mil millones de dólares, que es una cantidad muy grande, y tiene 65 mil personas inscritas como militantes, llamémosle así.

Además, tiene vínculos con el sector privado formal, porque ahí es donde se lava el dinero en las empresas privadas legales. Esto es muy interesante porque tanto a las estructuras criminales como a las empresas les conviene obtener recursos frescos, como los que provienen del narcotráfico. Se dedican a esto sectores como el de turismo, el inmobiliario, el financiero, etc. Más o menos el25% de esos $5 mil millones está destinado a la reproducción del ilícito: compra de armas, pago a estas 65 mil personas, la corrupción, etc. Hoy día ese es el gran problema y me parece que por ahí no se está enfocando la situación como debería ser.

-¿Y por qué no se está enfocando ahí esta situación, arquitecto, falta de decisión política o qué ocurre en este caso?

Me parece que falta más bien una comprensión del problemay básicamente lo que estamos haciendo es esto que se llama mano dura, y desde principios del año 2024, ya no es mano dura, sino súper mano dura, es decir, es la guerra.

Enfrentar esto solo desde la perspectiva militar y policial tiene estos grandes problemas. Yo he propuesto a la CEPAL organizar reuniones para exponer mi tesis de que América Latina tienetres economías, cada una con un aporte de un tercio: un tercio de la economía formal, un tercio de la economía informal y un tercio de la economía criminal. En una reunión ya se aceptó esta tesis y ahora vamos a tener una segunda reunión en Bogotá donde ya participarán organismos multilaterales para abrir exactamente este gran problema que tenemos.

-Hablando de la visión de militarización en la lucha contra la inseguridad en nuestro país, y a propósito del caso Las Malvinas, ¿de alguna manera esto es el resultado de esa visión? ¿Cómo afecta esta militarización la visión que tiene el gobierno en torno a la lucha contra la inseguridad?

Yo estoy percibiendo nuevamente, no solo en el Ecuador, sino en general en América Latina, unos cambios institucionales bastante complicados. Lo que se está viendo es, por un lado, una militarización de las policías, y por otro lado, la policialización de los militares, y eso sí estamos viviendo de forma explícita. Los militares tienen básicamente dos funciones: la soberanía y la integridad territorial, no tienen que ver con estos temas.

El número de efectivos militares no es muy alto (42 o 43 mil), y metimos una buena cantidad de miembros de las Fuerzas Armadas en las cárceles. Ahora están militarizadas siete cárceles, lo que consume miles de efectivos, forzando areducir los miembros en la frontera norte, lo que ha permitido que entren más narcóticos desde Colombia. Al ponerlos a trabajar en el tema de la cárcel y en el tema de la seguridad ciudadana, se les saca de su función y doctrina explícita, y ahí se producen los problemas como el que tuvimos en Las Malvinas con estos cuatro muchachos.

-No quiero desaprovechar su presencia para hablar de un tema que sé que usted realmente también tiene toda la posibilidad de hacerlo, sobre todo por su permanente participación en defensa de la Capital de la República. ¿Cuál es su opinión sobre la disputa entre el Gobierno y el Municipio de Quito? ¿Y qué pasa en Quito, Arquitecto, que en las últimas alcaldías pierden toda opción de poder sostenerse popularmente?

Yo creo que estamos viviendo una crisis política muy fuerte en el caso de Quito, que se expresa bajo dos formas. Uno, lo que significa la representación, pues hemos tenido los dos últimos alcaldes con bajísima votación (Yunda con 22% y Pavel Muñoz con 25%), lo que significa que son alcaldes de minoría. Esto genera una fragmentación impresionante en el Concejo, obligándoles a construir mayorías mediante acuerdos, en algunos casos, incluso poco claros.

Una segunda cosa es que Quito está viviendo unacrisis muy fuerte de liderazgo. Quito es la capital del Ecuador y el último presidente quiteño fue Rodrigo Borja en el siglo pasado. Hoy no tenemos un liderazgo hacia el país ni hacia el interior, pues las instituciones asentadas en la ciudad no están vinculadas con ella. Los medios de comunicación que hacían seguimiento a la ciudad han desaparecido, las cámaras de la producción están preocupadas por temas nacionales, y las universidades no trabajan el tema Quito.

Todo esto ha conducido a que la ciudad esté en una condición de crisis muy fuerte, a lo cual se ha sumado esta confrontación entre el gobierno local y el gobierno nacional. Y a mí me da la impresión que esta urgencia del alcalde Muñoz de postularse para la reelección ha hecho que hoyya no tengamos alcaldes y no tengamos candidatos.

La entrevista completa la puede visualizar en las plataformas digitales deManavisión Plus.