Investigadores docentes de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí (ESPAM) debatieron sobre lasmedidas de bioseguridad, el uso de plantas de calidad y la supresión biológica como pilares fundamentales en el manejo de enfermedades como el moko.

Galo Cedeño y Sergio Vélez durante un espacio de conversación analizaron la realidad fitosanitaria del sector de musáceas en Ecuador. Los especialistas difundieron estrategias verificadas y basadas en la investigación que permitan a los productores convivir y mitigar el impactode estos patógenos, especialmente el moko, que ya está presente y distribuido en el país, y el fusarium, cuyo brote se mantiene en seguimiento por las autoridades.

Según los expertos, los patosistemas del moko y el fusarium tienen una particularidad:no responden a la curación con el uso de un solo producto o unos cuantos productos fitosanitarios. Es imprescindible la integración de diversas medidas de manejo para ser efectivas. Estas medidas se destacan en tres áreas principales: bioseguridad, sanidad de las plántulas y control biológico.

Protocolos de bioseguridad, la primera barrera

Las medidas de bioseguridad son la principal práctica preventiva. El ingeniero Vélez destacó que las más importantes incluyen el uso de plántulas sanas (colinos o hijuelos) antes de la siembra en campo y la desinfección adecuada de herramientasagrícolas, que deben usarse únicamente en ciertas zonas de la plantación para evitar la dispersión.

El ingeniero Cedeño enfatizó que lasmedidas de bioseguridad están normadas en el país y validadas por Agrocalidad, la agencia fitosanitaria. Además de usar material vegetal sano, es crucial no transportar material de una zona afectada a otra sana.

Las normativas implementadas incluyen el uso depediluvios para el personal, arcos de desinfección para vehículos y el establecimiento de un único punto de entrada y salida en la finca. Se recomienda estrictamente el cambio o desinfección del calzadoal entrar o salir de una zona afectada.

El moko (Ralstonia) está presente en Ecuador, con reportes desde 2013, y se ha distribuido en la zona platanera. Esta bacteria se distribuye fácilmente a través de las lluvias y el agua, lo que hace de la bioseguridad una necesidad urgente para las fincas que aún no presentan el problema. La conciencia del agricultor sobre la implementación de estas medidas es considerada la iniciativa más determinante.

Plántulas de calidad: sanidad fitogenética

El segundo pilar es la calidad del material de siembra. Una planta de calidad debe reunir al menos tres atributos: genético (buen potencial productivo), fisiológico (buen desempeño y desarrollo) y, el más relevante, sanitario(libre de enfermedades y plagas, sobre todo moko y fusarium).

Existe un riesgo significativo en la propagación de hijuelos o colinos en condiciones de campo. Los patógenos (Ralstonia y Fusarium) son organismos microscópicosque a menudo se alojan en el rizoma o la parte basal de la planta sin mostrar síntomas visibles, lo que lleva a la dispersión al trasladar material aparentemente sano.

Para mitigar este riesgo, lamicropropagación en laboratorio surge como el método más seguro. Este proceso permite obtener plantas indexadas, es decir, que han sido limpiadas y verificadas para garantizar su liberación de la bacteria o el hongo.

El ingeniero Cedeño reconoció queel costo de una planta in vitro puede ser una limitación para el pequeño agricultor. Sin embargo, sugirió un protocolo: comprar un pequeño lote (cien plantas in vitro) a un laboratorio certificado, sembrarlas en una zona de la finca 100% libre de patógenos para crear un banco de semillas madre, y a partir de ahí, obtener colinos sanos para la propagación mediante métodos más económicos, como la macropropagación en cámaras térmicas.

Supresión biológica: Microorganismos benéficos al rescate

La supresión biológica se basa en el uso de microorganismos con capacidades biocontroladoras, es decir, organismos beneficiosos que pueden disminuir el impacto negativo de los fitopatógenos. El ingeniero Vélez señaló que la evidencia científica apoya el uso de hongos como Trichoderma y la bacteria Bacilluspara contrarrestar a los agentes del moko y el fusarium.

Es vitalverificar que los microorganismos a usar realmente posean dichas capacidades biocontroladoras y que los técnicos y productores se capaciten en su almacenamiento adecuado, ya que su viabilidad en el tiempo puede ser corta.

Esta estrategia se complementa con las otras medidas de manejo; elcontrol químico en el caso del moko y el fusarium no ha demostrado una eficacia tan esperada como en otras enfermedades. El control biológico ofrece una alternativa eficaz, creando una "competencia" en el suelo donde una mayor cantidad de microorganismos buenos ayuda a disminuir los focos de dispersión de la enfermedad.

Bioseguridad, acciones preventivas

La preocupación con el fusarium es la longevidad del patógeno, que puede persistir en el suelo durante décadasal formar estructuras de resistencia llamadas clamidosporas. Esto exige una acción preventiva contundente para evitar la diseminación, ya que el terreno afectado no podrá utilizarse por un largo periodo.

La supresión biológica es una herramienta clave para combatir esta permanencia en el suelo. Ambos patógenos, moco y fusarium, afectan principalmente amusáceas(plátano, banano, bananorito, abacá), sin que exista evidencia de ataque a otros cultivos como el cacao.

El sector platanero, mayoritariamente en manos de pequeños agricultores, enfrenta ungran riesgo si no se implementa un manejo integral y se toma conciencia de que la finca es una empresa que requiere inversión en bioseguridad. (10).