En entrevista con Manavisión Plus, Walter Camacho , gerente de ventas de Polidits , explicó que la salud del suelo es determinante para prevenir enfermedades como el moko y el Fusarium , amenazas latentes para los cultivos de banano y plátano en Ecuador , cuya recuperación depende del equilibrio microbiano y de una gestión técnica adecuada.

El suelo, la base de toda producción agrícola

Camacho sostuvo que la raíz del problema de enfermedades como el moko bacteriano (Ralstonia solanacearum) y el Fusarium está en la afectación de los suelos , donde se rompe el equilibrio natural de los microorganismos benéficos.

Según explicó, “la masa microbiana representa apenas entre el 1 y 5% de la materia orgánica del suelo, pero influye en un 85% de su funcionalidad ”. Por ello, restaurar la actividad biológica resulta fundamental para recuperar cultivos sanos.

El especialista enfatizó que los microorganismos del suelo , también llamados microbiomas , cumplen funciones esenciales como la degradación de materia orgánica, la fijación de nitrógeno y la protección de las raíces frente a patógenos. Su ausencia o desequilibrio abre paso a infecciones que afectan el rendimiento de los cultivos tropicales.

Microorganismos: aliados frente a bacterias y hongos

El gerente de Polidits indicó que las soluciones se encuentran “en el mismo ámbito de los microorganismos”. Si bien bacterias y hongos patógenos causan las enfermedades, otros microorganismos pueden contrarrestarlas. La estrategia consiste en inocular microorganismos benéficos que logren colonizar el suelo y restaurar su metabolismo natural. “La inoculación es solo la aplicación, pero la colonización ocurre cuando el suelo tiene condiciones adecuadas”, aclaró.

Entre los factores determinantes para esa colonización están una materia orgánica mínima del 3% , una biomasa microbiana de al menos 300 microgramos de carbono por gramo de suelo , y una relación carbono/nitrógeno no menor a 15:1 . Estas proporciones garantizan que los microorganismos benéficos prosperen y mantengan un equilibrio ecológico.

Diagnóstico previo: la clave del tratamiento

Camacho comparó el proceso de recuperación del suelo con un examen médico. Antes de aplicar productos, el agricultor debe diagnosticar las condiciones del terreno , analizar su contenido de materia orgánica, el pH, la humedad y la biomasa microbiana. El experto advirtió que muchos productores aplican soluciones sin estudios previos, lo que puede empeorar el problema. “Al igual que un médico no receta sin exámenes, el agricultor no debe aplicar microorganismos sin conocer el estado real de su suelo”, subrayó.

Para este diagnóstico se emplean herramientas como el Microbiometer , dispositivo que permite medir la biomasa microbiana y el carbono disponible, lo que orienta sobre qué microorganismos utilizar y en qué proporciones.

Bioinsumos en crecimiento y experiencias exitosas

La FAO estima que el uso de bioinsumos agrícolas crece a un ritmo anual superior al 10% en América Latina , impulsado por la demanda de alimentos con menor carga química. Camacho indicó que Brasil y Argentina son referentes en el uso masivo de productos biológicos, y que en Ecuador la tendencia comienza a consolidarse.

Polidits ha desarrollado experiencias exitosas en cultivos de arroz , donde se redujo el uso de agroquímicos hasta casi un 100% , mediante combinaciones controladas de microorganismos e insecticidas integrados.

“El futuro está en los bioinsumos, porque los consumidores exigen alimentos más sanos”, señaló el experto. Además, recalcó que los procesos biológicos no generan resultados inmediatos, pero sí efectos sostenibles y duraderos en el tiempo .

Colaboración y validaciones técnicas en campo

Polidits trabaja junto al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) en un plan piloto en el cantón El Carmen , provincia de Manabí, donde se realiza una validación de campo en suelos afectados por el moko bacteriano . El objetivo es determinar el comportamiento de los microorganismos en condiciones reales y evaluar su efectividad a largo plazo. “Este no es un proceso como aplicar un herbicida o insecticida; es un proceso biológico que requiere tiempo y seguimiento”, afirmó.

Camacho precisó que los resultados de estas validaciones permitirán establecer protocolos de restauración que podrían replicarse en otras provincias. Esto, especialmente en zonas plataneras de Los Ríos, Santo Domingo y Esmeraldas.

Un cambio de mentalidad en el productor

Finalmente, el experto llamó a un cambio cultural entre los agricultores, especialmente los pequeños productores que continúan aplicando métodos tradicionales sin diagnóstico técnico. “El primer paso es querer mejorar. No se puede seguir sembrando sin entender la salud del suelo. La solución está en el conocimiento y en la aplicación responsable de la biotecnología”, concluyó (21).