La viralización convirtió un documento anónimo en un fenómeno nacional. La lista digital llamada Registro Nacional de Infieles mostraba miles de nombres señalados sin pruebas verificables.
El documento se volvió tema central en TikTok y X. Miles intentaron acceder al link compartido en redes. La plataforma colapsó en varios momentos ante el tráfico masivo y denuncia de ser un sitio peligroso.
En una de sus últimas apariciones se observaba un total de 48.257 registros.
El 67,3% de los nombres correspondía a 32.453 hombres . Ese número expone el impacto de un señalamiento sin filtros.
Sin embargo, 15.804 mujeres también aparecieron señaladas. Esto representa un 32,7% del total. Los datos muestran que el fenómeno involucró tanto a hombres como a mujeres en todo el país.
Los abogados encendieron alarmas por la exposición no autorizada. Expertos en derecho digital advirtieron que la lista podía constituir un tratamiento ilegítimo de datos personales . Además, alertaron sobre daños a la honra y reputación.
La Ley Orgánica de Protección de Datos Personales prohíbe difundir información privada sin consentimiento. Su incumplimiento puede acarrear sanciones penales y civiles. La advertencia fue directa.
Los juristas insistieron en que nadie puede ser señalado en su vida íntima. La falta de autenticidad del contenido agrava el posible daño moral generado.
El documento incluía casos de adolescentes en varias ciudades. Esta situación elevó el nivel de preocupación pública. La protección de menores es un deber legal y prioritario.
Especialistas recordaron que la exposición de niños y jóvenes tiene consecuencias psicológicas severas. La viralidad puede amplificar burlas, acoso y violencia digital . La huella digital queda activa incluso cuando el archivo desaparece. Internet no olvida.
El fenómeno creció alimentado por curiosidad colectiva. Usuarios editaban y añadían nombres con facilidad.
La narrativa del “todos quieren saber” impulsó miles de búsquedas. Cada clic extendía el alcance del archivo. La viralidad se convirtió en una forma silenciosa de agresión.
El episodio terminó con el archivo del Registro Nacional de Infieles suspendido, pero no con la conversación. Copias circulan aún en grupos privados. La tendencia permanece latente en interno.