La curiosidad mató al gato y resucitó el morbo colectivo. Miles de usuarios abrieron archivos "prohibidos" para buscar nombres de conocidos y exparejas. La viralización del chisme adquirió un nuevo formato: Excel colaborativo + acusaciones de infidelidad.
Lo que empezó como un juego con adrenalina digital terminó en una alerta continental por violación de datos personales.
El virus del Excel y la lista de infieles
La explosión comenzó en Perú. Un simple Excel, bautizado por usuarias como “La lista negra de las girls”, marcó el inicio del fenómeno. El archivo se compartió en TikTok, Telegram y grupos de WhatsApp. Creció sin control.
Luego mutó en un sitio web que generó mayor alarma: el Registro Nacional de Infieles. Fotos, capturas de chats y supuestas ubicaciones reales se publicaron sin autorización. El anonimato digital fue el combustible perfecto.
Chile siguió la fórmula. Allí, la confrontación subió de nivel. Las listas no solo tenían nombres. Tenían odio y revancha. Hombres y mujeres respondían con sus propias bases de datos, escalando el conflicto a una guerra de géneros en tiempo real.
México y el miedo a la factura legal
México entró con menos ruido pero igual morbo. Los enlaces circularon por horas. Luego desaparecieron. Las amenazas de multas millonarias y demandas civiles frenaron el impulso. La mayoría comprendió rápido un mensaje claro: decir algo falso sobre alguien puede costar caro.
Las plataformas reaccionaron.
Eliminaron archivos. Bloquearon enlaces. Desindexaron páginas.
El morbo tuvo que adaptarse. Y pasó a la clandestinidad.
Lista de infieles Ecuador: el eco tardío
A inicio de diciembre del 2025, llegó el turno de Ecuador el registro nacional de infieles o la lista de infieles de Ecuador . El contenido se replicó en Google Sheets y en formularios que cualquier persona podía editar. Y así; Excel infieles Ecuador , fue tendencia de búsqueda por unas horas. Las listas locales mostraban nombres por ciudad, supuestos “testimonios” y hasta iniciales de parejas.
El morbo ganó vistas. El algoritmo ganó minutos de retención. Y la razón quedó en modo avión.
Nadie puede garantizar que un nombre publicado tenga un sustento de prueba. Pero sí queda garantizada la mancha en la reputación. Con un solo clic, la vida privada deja de ser privada.
Sin embargo, el contexto legal ecuatoriano lanzó la advertencia más fuerte. Hay leyes que pueden causar sanciones; entre ellas:
Ley Orgánica de Protección de Datos Personales: sanciones por publicar información privada sin consentimiento.
COIP – Art. 178: divulgar vida afectiva o sexual de alguien puede ser delito.