El panorama de la ciberseguridad en Ecuador atraviesa un momento de transformación profunda, donde la confianza y el temor se direccionan a los fraudes con intelifencia artificial (IA). Según los datos revelados por Mastercard en su encuesta regional, un sólido 79% de los usuarios locales afirma poseer las capacidades necesarias para protegerse de forma autónoma en la red. Esta cifra posiciona al país en un nivel de madurez digital similar al promedio latinoamericano, demostrando que el usuario nacional ha integrado herramientas tecnológicas con soltura en su vida cotidiana para realizar transacciones.
No obstante, esta seguridad percibida no anula las amenazas reales que acechan en el ecosistema financiero. El reporte indica que el 53% de los encuestados identifica al fraude como su mayor frustración al momento de utilizar métodos de pago electrónicos. A esto se suman otras inquietudes significativas, como la privacidad de los datos personales, mencionada por el 38% de los participantes, y los fallos técnicos que suelen interrumpir la operatividad de las aplicaciones bancarias habituales.
La inteligencia artificial como nueva frontera del fraude
La evolución tecnológica ha permitido que los delincuentes perfeccionen sus tácticas, situando a la ciberseguridad en Ecuador bajo una presión constante y novedosa. Actualmente, los intentos de estafa más comunes reportados son las llamadas telefónicas engañosas, seguidas de cerca por el phishing y las ofertas laborales fraudulentas. Sin embargo, la mayor alarma para el futuro inmediato es el uso de la inteligencia artificial para crear deepfakes y clonar voces con el fin de vaciar cuentas bancarias.
Esta sofisticación delictiva ha generado que los consumidores identifiquen estas herramientas avanzadas como la amenaza más peligrosa para sus finanzas. Ana Lucia Magliano, ejecutiva de Mastercard, subraya que las personas viven una "doble realidad", donde son expertos digitales pero temen la complejidad de los nuevos ataques. La preocupación por ser víctima de estos engaños es particularmente elevada entre las mujeres, quienes demandan protocolos de verificación mucho más rigurosos y constantes.
Preferencias de pago y la hegemonía de las transferencias
A pesar de los riesgos mencionados, la adopción de nuevas modalidades de pago no se detiene en el territorio nacional, fortaleciendo la ciberseguridad en Ecuador a través de la práctica. Las transferencias bancarias en tiempo real se han consolidado como el método preferido, con un uso del 78% registrado en el último trimestre. La inmediatez es el factor determinante, ya que el 59% de los ciudadanos prioriza la rapidez y la simplicidad por encima de otros atributos tradicionales.
En un plano más innovador, las criptomonedas y las stablecoins comienzan a ganar terreno, aunque de forma segmentada y pausada. El 7% de los consumidores ecuatorianos ya utiliza estos activos para sus compras diarias, destacándose un mayor interés entre los hombres, con un 12%, y el segmento de jóvenes, con un 9%. Esta tendencia refleja una apertura hacia la innovación financiera, siempre que existan garantías mínimas de respaldo y trazabilidad en cada movimiento.
Confianza institucional y demanda de biometría
En lo que respecta al resguardo de sus activos, los ecuatorianos mantienen una alta fidelidad hacia la banca tradicional y las redes globales. La ciberseguridad en Ecuador se apoya en la confianza que el 93% de los usuarios deposita en su banco principal como custodio de su dinero. Por su parte, redes como Mastercard alcanzan una credibilidad del 87%, gracias a la percepción de que cuentan con controles robustos y transparentes para evitar accesos no autorizados.
Para fortalecer este vínculo, los consumidores exigen soluciones visibles como la biometría, la tokenización y el uso de passkeys. Un 64% de los encuestados se siente más tranquilo cuando recibe alertas en tiempo real sobre su actividad financiera, mientras que el 60% valora positivamente la existencia de políticas claras de reembolso en caso de estafas. Estas herramientas no solo previenen el delito, sino que reducen la ansiedad del usuario frente a posibles errores operativos.
Inversión tecnológica para prevenir amenazas invisibles
Mastercard ha respondido a estas inquietudes con una inversión masiva de 11 mil millones de dólares en los últimos cinco años para potenciar la ciberseguridad en Ecuador y el resto del mundo. El enfoque de la compañía se centra en el desarrollo de modelos de comportamiento y analítica avanzada para detectar anomalías antes de que el fraude ocurra. El objetivo es que la seguridad actúe de manera invisible pero infalible, protegiendo cada interacción del usuario final.
Una de las herramientas clave es Mastercard Threat Intelligence, que aplica inteligencia a gran escala para que los bancos puedan responder a riesgos emergentes. Esta tecnología permite monitorear el sistema de pagos global e identificar patrones delictivos en fases tempranas, asegurando que la economía digital siga creciendo de forma resiliente. La meta es que la innovación y la protección caminen de la mano, garantizando un entorno seguro para el desarrollo comercial del país.
Optimismo frente al futuro del comercio electrónico
A pesar de los desafíos que imponen los deepfakes y la clonación de voz, el sentimiento general en el país sigue siendo de optimismo. La ciberseguridad en Ecuador está evolucionando gracias a un usuario que, aunque cauteloso, no está dispuesto a renunciar a los beneficios de la digitalización. Los encuestados esperan que el ecosistema de pagos siga simplificándose sin comprometer la integridad de sus datos personales ni de sus ahorros familiares.
El estudio, que incluyó a 358 adultos bancarizados en el país, concluye que la confianza es el motor que permitirá acelerar la adopción de nuevas tecnologías. En la medida en que las instituciones ofrezcan respuestas rápidas y mecanismos de defensa eficaces, los ecuatorianos continuarán liderando la transición hacia un modelo económico plenamente digital. La seguridad ya no es solo una opción técnica, sino la base fundamental de la prosperidad en la era de la inteligencia artificial.