El embalse Mazar, ubicado en el Austro de Ecuador, alcanzó 2 149,97 metros sobre el nivel del mar este 29 de enero de 2026, según CelecSur, debido al aumento de lluvias y a una gestión operativa conservadora.
Recuperación sostenida del reservorio
A las 15:00 de este jueves, el nivel del embalse quedó a poco más de tres metros de su cota máxima, fijada en 2 153 metros. Los datos oficiales de CelecSur confirman una recuperación sostenida del reservorio, considerado estratégico para la generación hidroeléctrica nacional.
El caudal promedio que ingresa al embalse alcanzó 120,6 metros cúbicos por segundo, cifra superior a la registrada en meses anteriores. Este comportamiento está asociado al incremento de las lluvias en la cuenca del río Paute, zona clave para el sistema energético.
Hace un año, el caudal promedio era de 75 metros cúbicos por segundo, lo que evidencia una mejora significativa en la disponibilidad hídrica. Esta diferencia marca un escenario más favorable para la operación del complejo energético.
Un rol clave en el Complejo Hidroeléctrico Paute
El embalse Mazar forma parte del Complejo Hidroeléctrico Paute, integrado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora. En conjunto, estas infraestructuras suman una capacidad instalada de 1 700 megavatios, considerada la más importante del país.
El reservorio tiene una extensión de 31 kilómetros y una capacidad superior a 400 millones de metros cúbicos de agua. Su función principal es regular el flujo hídrico que alimenta de forma escalonada a las centrales del complejo.
La recuperación del nivel también responde a la reducción temporal de la operación de la central Mazar. Durante varios períodos, las turbinas permanecieron apagadas para preservar el recurso hídrico, según información técnica del sector eléctrico.
Respiro para el sistema eléctrico nacional
El aumento del nivel del embalse representa un alivio para el sistema eléctrico nacional, en un contexto marcado por la suspensión de la venta de energía desde Colombia, vigente desde el 22 de enero. Esta situación elevó la presión sobre la producción interna.
De acuerdo con el Operador Nacional de Electricidad (Cenace), hasta las 15:00 de este jueves, el 68,4 % de la energía consumida en Ecuador provino de fuentes hidroeléctricas, mientras que la generación térmica aportó el 32 %. El resto correspondió a otras fuentes. Cuando el embalse alcance su nivel máximo, se prevé un mayor aporte hidroeléctrico y una menor dependencia térmica, cuyos costos operativos, basados en diésel o gas natural, resultan más elevados para el sistema eléctrico.